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Carmelo Jordá

¿Por qué le hacen la campaña a Vox?

Lo más llamativo es ver a un partido esforzándose en seguir el guión que ya le ha dado un resultado tirando a espantoso en Castilla y León.

Lo más llamativo es ver a un partido esforzándose en seguir el guión que ya le ha dado un resultado tirando a espantoso en Castilla y León.
Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente del Gobierno regional andaluz. | EFE

Si analizamos lo que dicen y hacen y publican los políticos y los periodistas españoles, queda muy claro que Vox es el auténtico coco de nuestra cosa pública: no hay nada ni nadie más criticado, despreciado e insultado que las huestes del partido conservador, que reciben palos por lo que dicen, por lo que nunca han dicho, por lo que hacen y lo que no piensan hacer y, en cuanto se descuidan, por si visten así o asá.

Sin embargo, en lo que sin duda es la mayor paradoja de la política patria, en cuanto se levanta el telón electoral todo el mundo se desvive por hacerle la campaña a los de Abascal, por regalar a Vox exactamente lo que necesita en cada momento, por darles un empujoncito cariñoso siempre que el partido muestre o tenga alguna duda, una vacilación.

Y es algo que ocurre a derecha, centro, izquierda extrema y extrema izquierda: todos hacen todo lo que pueden para que Vox vaya bien, para que logre batir los pronósticos y a las encuestas, para que obtenga un resultado excelente.

Está pasando, una vez más, en Andalucía: la campaña de PSOE y aledaños contra el empadronamiento de Olona parece orquestada desde el puente de mando de Vox: una serie de críticas irrisorias, un revolcón legal que no se llevaría ni el más torpe de los maletillas y, más que nada, una candidata que lleva varios días en boca de todos, multiplicando su notoriedad y observando divertida cómo los demás hacen el ridículo a su alrededor. Unos genios, los del PSOE andaluz, quién ha visto a lo que fue una máquina perfectamente engrasada para el mal y a esta colección de tuercebotas de la política incapaces tan siquiera de ser unos rivales dignos.

Por supuesto que lo de la izquierda es más escandaloso, pero tienen ustedes que reconocer que el PP no le va a la zaga: si algo puede decidir al votante que duda entre el PP y Vox es esa insistencia de los populares por decir que quieren gobernar en solitario y que, si hace falta, incluso irá a una repetición electoral. Si algo puede decidirles a votar a Vox, por supuesto.

A ver, es cierto que cualquier partido aspira a gobernar en solitario, pero una cosa es tener ese deseo y otra muy distinta hacer de él el leitmotiv de tu campaña cuando lo más probable es que no lo consigas y, más importante aún, lo que tu electorado te pide no es una carrera en solitario para sacar un poco más o un poco menos de ventaja en la derecha, sino que le des un revolcón inolvidable a la izquierda.

Lo más llamativo es ver a un partido esforzándose en seguir el guión que ya le ha dado un resultado tirando a espantoso en Castilla y León. Pues vale, si lo que queréis es que al final la mitad de los consejeros andaluces sean de Vox, seguid así: se lo estáis poniendo en bandeja. Sólo espero que algún día alguien me explique por qué, con tanto que se supone que les odian, todos se empeñan en hacerles la campaña. Misterios de la política… o la psiquiatría.

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