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David Vinuesa

Cholistas vs anticholistas y siempre pierde el Atlético

Estas dos facciones se han enfrentado en varias ocasiones, pero casualmente solo ocurre en los peores momentos del Atlético.

Estas dos facciones se han enfrentado en varias ocasiones, pero casualmente solo ocurre en los peores momentos del Atlético.
Cholistas vs Anticholistas y siempre pierde el Atlético | EFE

Parece, por lo que se dice por ahí, que el duelo entre cholistas y anticholistas ha surgido en los dos últimos años y eso, sinceramente, me parece una mentira bastante interesada. Entiendo perfectamente que una supuesta guerra civil en el Civitas Metropolitano aumenta el nivel de libido deportivo de los rivales, pero este tipo de situaciones llevan mucho tiempo ocurriendo, incluso ya en la ribera del Manzanares con el siempre eterno Vicente Calderón. ¿Cuándo ocurre? Casualmente cuando el Atlético está en una mala racha.

El fútbol ha cambiado mucho en los últimos años, pero hay muchas cosas que se mantienen: cuando tu equipo gana, no pasa nada y cuando tu equipo pierde pasan muchas cosas. Pongo ejemplos. Cuando el Atlético ganó la Liga en 2014 y al año siguiente pasó de casi firmar un doblete el curso anterior a quedar tercero y gracias en 2015, ya se habló de un Cholo que tenía dudas sobre su estilo. Esas dudas desaparecieron cuando se llegó a la final de Milán y aparecieron cuando se perdió. Reaparecieron años después y desaparecieron cuando el Atlético se puso líder de la Liga en la temporada 2020/2021. Cuando lo pasó mal para ganarla, aparecieron de nuevo y cuando la ganó, todos a Neptuno. Todos. Lo dicho: aparecen cuando la cosa no va bien. ¿Sorpresa? Ninguna. En deporte solo valen los discursos cuando se gana. Punto. El resto, humo. Pasa en el Atlético, en el Madrid, en el Barcelona, en el Betis y en el Deportivo Arenal.

El problema de todo esto se produce cuando se lleva al extremo el "yo tengo la razón" y últimamente en el Metropolitano esto pasa muchísimo. En Twitter, ni te cuento. Cuando un cholista extremo y un anticholista extremo se juntan y miden sus fuerzas, la mayor parte de las veces se prioriza tener razón a que el Atlético gane. Yo he vivido en mis propias carnes situaciones, cuanto menos, alarmantes. Yo he tenido a mi lado en la tribuna de prensa a algún aficionado que no ha celebrado un gol de su equipo porque ese tanto le daba la razón al Cholo Simeone y se la quitaba a él. Y voy más allá, les digo incluso hasta el gol que fue. 1-0 de Saúl al Liverpool en la Champions de 2020. Todo porque antes de empezar el partido la opinión era "saca a Saúl que es un paquete" y tras el gol la frase fue "este tío tiene una suerte impresionante". Ojo, también pasa al revés. "Aunque me garantices que el Atlético gana la Champions sin el Cholo, no la quiero". No. Ni un extremo ni otro. Cabeza.

Esto que cuento es más antiguo que el fuego. Lo saben todos los jugadores que han pisado el Calderón o el Metropolitano. Lo sabe y lo advirtió Torres. Lo sabe Gabi. Lo vivió Raúl García, pitado hasta la saciedad cuando no terminaba de encontrar su sitio en el club. Juanfran. Filipe. Godín. Kiko. Caminero. Luis Aragonés. Todos los que ahora, lógicamente, son adorados, han vivido lo que ocurre cuando el equipo no gana. De hecho, lo primero que les dijo Simeone a ese grupo mítico de jugadores en el primer entrenamiento que tuvieron juntos y que fue con puertas abiertas en el Calderón fue "estos también me pitaron a mí". Y eso fue en 2011, no en 2022. Porque, cuando tu equipo no gana, el estilo no vale. Cuando tu equipo no cumple los objetivos, el estilo no vale. Cuando el delantero falla goles, no vale. Cuando el portero encaja goles, no vale. Punto y final.

Es la ley del fútbol. Y los que llevamos décadas yendo al estadio lo sabemos. He visto y escuchado quejarse a aficionados que decían que las remontadas del Atlético de Javier Aguirre solo servían para ser cuartos. 4-3, 3-2, 5-4... No valían. "Esto es un circo de equipo", decían. Porque te lo pasabas bien un rato, pero al final el objetivo no se cumplía. Esos mismos que pedían solidez, también se quejaban cuando el 1-0 o 0-1 se hizo fuerte en el Atlético. ¡Y no hablo de ahora! Esas quejas las escuchaba yo en el Vicente Calderón, no en el Metropolitano. Hay un tipo de aficionado que es así y no va a cambiar. Eso sí, cuando el equipo va a Neptuno, todos a Neptuno. Si ganan, contentos. Si pierden, locura. Si los equipos no ganan, hay quejas. Esto es viejísimo en el deporte. Si se ha criticado hasta a Rafa Nadal en este país, madre de mi vida.

Creo sinceramente que el principal problema en el Atlético es que la ecuación que hace todo el mundo tiene solo estos dos elementos: A) La culpa es de Simeone. B) La culpa no es de Simeone. Simplista, como mínimo, este razonamiento. En ambos sentidos. Escudarse al extremo en A o B está matando al equipo. El duelo cholista contra anticholistas desvía el foco del problema global, porque los jugadores tienen siempre la escapatoria de que juegan mal porque el estilo, según dicen, les minimiza. Y sí, Simeone también tiene la escapatoria de que siempre tiene la razón y pasan cosas raras que no se pueden controlar. Y del palco ni hablamos, porque con ser cuartos les vale. Ojalá dentro y fuera del Atlético se empiece a priorizar el bien del equipo y no el tener razón a toda costa. Porque aquí manda el Cholo, juegan los jugadores y montan el equipo los dirigentes. El foco en todos ellos, no solo en uno. Y, sobre todo, que la prioridad sea el Atlético.

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