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Pedro de Tena

Puntada con hilos para la dignidad de los demócratas españoles

Si consiguen el indulto serán firmantes, también y objetivamente, de la sentencia de muerte de la independencia del poder judicial en España.

Si consiguen el indulto serán firmantes, también y objetivamente, de la sentencia de muerte de la independencia del poder judicial en España.
Las ayudas se concedieron bajo la presidencia de José Antonio Griñán en Andalucía. | Europa Press

Esta hebra tiene que ver con Agapito Maestre, que ha dado muestras en su columna La lista de Sánchez de su entereza moral sin medias tintas a pesar de su dolor íntimo, y con muchos otros amigos, con Federico Jiménez Losantos a la cabeza, que han reaccionado democrática y coherentemente contra la petición de indulto para José Antonio Griñán que, según los "abajo firmantes", parece san Tarsicio, dignidad que se desvanece con la lectura de este resumen.

Sobre su figura, y la de Manuel Chaves, de quien es la malhechora mano que meció la cuna de los ERE (y otras más, como la del regalo a la empresa de su hija de 10.000 millones de pesetas) y se va de rositas, recomendaría además a los rubricantes que se leyeran, o releyeran, los dos primeros hilvanes del libro La tela de Araña: Hilos de un régimen, que puede descargarse aquí o solicitarlo sin más al autor de este artículo. Nadie interpuso jamás querella alguna contra ese libro por lo que cabe suponer que no hay mentira ni calumnia ni falta de respeto aunque sí, claro, ley del silencio contra sus páginas.

Los 4.000 suplicantes del indulto para Griñán que, en realidad, es un insulto para el interesado, al que se tiene por culpable, y un desdén para los demás condenados del caso ERE a los que se discrimina insoportablemente en el oportuno voto particular de las dos magistradas de Jueces por la Democracia, están pidiendo el indulto para el presidente de un partido, el PSOE, y de la Junta de Andalucía, que intentó ocupar institucionalmente Andalucía e impedir la alternancia democrática, algo que consiguió durante 36 años, tanto tiempo como Franco. Uno de sus métodos fue el procedimiento de los ERE. Hubo muchos otros.

Allá cada cual con su conciencia, en este caso manifiestamente incompatible con la existencia democrática de un poder judicial independiente de los otros dos poderes del Estado. Hay que esperar que los abajo rubricantes de este "griñanazo" recuerden que el indulto es una medida de gracia que debe firmar el Rey, por indicación del gobierno de Pedro Sánchez y que, para ser posible, se debe audiencia a la parte ofendida. En el caso que nos ocupa, dicha parte son varios millones de trabajadores y empresarios andaluces a los que no se tuvo en cuentas a la hora de conceder ayudas en épocas de crisis y todos los contribuyentes españoles y andaluces sobre cuyos bolsillos se hizo cargar el coste de la estrategia partidista.

Pero verán, el tribunal sentenciador sevillano ya está en manos de Pedro Izquierdo, que fue apartado de la Sala juzgante de la Audiencia de Sevilla por su relación con el PSOE y que ha vuelto a presidirla hace unos días. Y, además, ¿qué sindicato o patronal o particular querrá ser oído como parte ofendida? Yo me siento parte perjudicada, pero, ¿creen ustedes que me llamará alguien? ¿Cree alguien que se llamará como lesionados a los firmantes contra el indulto de Griñán que éramos hoy, 20 de septiembre, cuando escribo, a las 8:50 de la mañana, más de 56.234 personas, casi 15 veces más que los signatarios de la petición de indulto? ¿Escucharán, al menos, al Sindicato Andaluz de Funcionarios? Del PP andaluz, acusación particular en el caso, mejor no hablar porque destacados ex altos cargos han firmado a favor del indulto.

Estos 4.000 plañideros se rasgan las vestiduras por la entrada en prisión de un José Antonio Griñán, ese hombre listísimo al que se quiere hacer aparecer ahora como un tonto de baba que no se enteró de nada, ni de los avisos del Interventor (ocultados oportunísimamente en un cajón por su amiga y cómplice Carmen Martínez Aguayo, qué papelón, señora). Pero no se derrama ni media lágrima por la prisión de otras personas –como Rosalía Iglesias, esposa de Jesús Bárcenas, que no decidió sobre euro alguno de dinero público y está engrilletada; tampoco sobre los socialistas de la Consejería de Empleo, los cuatro "golfos" a los que da la puntilla el voto particular que da base a los peticionarios del indulto; tampoco sobre otros muchos—, ni por la degeneración de la Constitución de 1978 y su sustento liberal. Aquí el llanto es porque Griñán es un buen hombre, porque no se ha llevado un euro directamente para él (para el partido ya es otra cosa) y porque se encuentra muy mal de ánimo. Qué compasivos.

Pero, ¿cómo es que el juzgado de instrucción número 6 de Sevilla, la Audiencia Provincial, el Tribunal Supremo y sus fiscalías, peritos y acusaciones particulares han considerado delictiva su conducta? Ah, claro, es que son partes interesadas de una derecha miserable que es la que domina el poder judicial en España (risas). Esa es única deducción, no confesada, posible. De ahí a la ocupación del poder judicial y la corrupción de la democracia sólo hay un paso mecido por estos 4.000 costaleros.

Y va a tener su gracia, vaya un chiste, porque una de las abajo firmantes, Pilar Sepúlveda, vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a instancias del PSOE, es la esposa del Fiscal Jefe de Sevilla, Luis Fernández Arévalo, cuyos subordinados contribuyeron directamente a la condena de Griñán y cía.

Eso sí, para algo va a servir la lista de los 4.000 de Sánchez. Existe y no podrá ser borrada per saeculae saeculorum. Amén. Si consiguen el indulto serán firmantes, también y objetivamente, de la sentencia de muerte de la independencia del poder judicial en España. Y eso, y sus nombres, serán siempre inolvidables.

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