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David Vinuesa

¿A quién beneficia la guerra civil atlética en el Cívitas Metropolitano?

El ambiente en el coliseo rojiblanco lleva siendo complicado desde el regreso del público a los estadios.

El ambiente en el coliseo rojiblanco lleva siendo complicado desde el regreso del público a los estadios.
¿A quién beneficia la guerra civil atlética en el Cívitas Metropolitano? | EFE

A nadie. Así de simple y rápido les contesto a la pregunta del titular. ¿A quién beneficia la guerra civil atlética en el Cívitas Metropolitano? A nadie. Y menos a los aficionados colchoneros y al equipo, porque los primeros, que han pagado religiosamente entradas y abonos que no son baratos, están disfrutando de un ambiente pésimo y los segundos carecen del apoyo que siempre ha puesto sobre el tapete verde el público rojiblanco.

El Metropolitano está helado. Hace más frío que en el Calderón y allí había un río de por medio. Y lo peor de todo es que, por desgracia, va a dar igual cualquier tipo de protesta salvo milagro en el palco. El club, que recibe igualmente el dinero de las entradas y de los abonos canten o no canten sus portadores, está a otras cosas. Llevan mucho tiempo sin prestar atención a la afición salvo cuando no les queda más remedio y eso, aparte de ser poco inteligente, provoca situaciones como las que acontecen en el estadio.

El primer culpable de esta situación es un club que siendo sociedad anónima deportiva no debe responder ante nadie más allá de sus accionistas, pero que, quiera o no, tiene en la afición a su principal activo. La gente piensa en el Atlético y piensa en su afición y no les hacen caso en el 99% de las cosas que plantean. No comunicaron bien el cambio de estadio, el nuevo escudo se lanzó de repente y sin explicaciones, el paseo de leyendas tampoco está bien planteado, se crea una comisión para atender a la afición y no se trata lo que más les importa, las camisetas año tras año son más feas, el Real Madrid les deja en paños menores confirmando que las pocas entradas que les dieron en Copa fueron acordadas con Gil Marín... Y parece darles igual todo. ¿Qué ocurre en el Metropolitano? Lo mismo yo soy muy raro, pero no creo que sea tan difícil dar un cambio de rumbo y hermanarse con la afición. Aunque no lo sientas de verdad. Aunque sea postureo. Pero no veo tan complicado hacer, de vez en cuando, guiños de complicidad. No es tan difícil salvo que no quieras hacerlo fácil.

Entre escudos, cholistas, anticholistas y el pobre rendimiento del equipo y sobre todo de algunos jugadores, ir al Cívitas Metropolitano a día de hoy recuerda a los peores tiempos del Vicente Calderón. Ojo, repito, a los peores tiempos del Vicente Calderón. Porque eso de que en el Calderón esto no pasaba, imagino que lo dirá gente que fue lo justo y necesario a la ribera del Manzanares o chavales de caviar en boca que consideran una crisis histórica el ser cuartos. Aún recuerdo, antes de Simeone, los colores verdes y amarillo en la grada imitando las protestas que se hacían en Inglaterra. También manifestaciones en los aledaños. Se empezó a ganar y silencio. Esto pasa, pasaba y pasará y suele coincidir con los malos momentos del equipo. No depende del estadio sino de que la pelotita entre más o menos veces. De hecho, muchas huelgas de animación se han suspendido porque el siguiente rival era, por ejemplo, el Real Madrid. Eso tampoco me parece acertado. Pierde credibilidad, desde mi punto de vista, que las quejas más evidentes lleguen siempre en los peores momentos del equipo. Eso lo sabe el club, no lo duden, y han aprendido con el paso de los años a esperar a que pase el temporal y punto. Eso pasa por protestar solo cuando la cosa va mal.

El caos es total y mi sensación es que en el Atlético hay un gran egoísmo dentro y fuera del campo. Ahora mismo todas las partes implicadas se están mirando el ombligo, siendo cabezones y pensando más en ganar batallas propias que en ganar juntos. Club, Simeone, algunos jugadores, aficionados... ¿Beneficio? Ninguno. Se está llegando a un punto tan egoísta que si tienen que enfrentarse entre aficionados, lo hacen. Hay gente capaz de decir que la afición del Atlético es la mejor del mundo y luego decirle a otros hinchas de su propio equipo que si no anima el fondo sur, el resto del estadio esta lleno de comepipas. ¿No se dan cuenta de que una cosa le quita sentido a la otra? Lo dicho, egoísmo y guerra civil en la que ganar a nivel individual es más prioritario que hacerlo todos juntos.

El Atlético tiene mala pinta. El club debe reaccionar ya, pero tampoco vendría mal que los aficionados, a los que entiendo en sus quejas, dejasen de enfrentarse entre ellos. Si no hay un solución, muy pronto se volverá a tiempos en los que incluso ser cuarto parecía un objetivo imposible. Miren a Valencia, porque hace no tanto la situación era al revés.

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