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Federico Jiménez Losantos

El yugo del buey Petro y su cornada a la Justicia en Colombia

El asalto a la Justicia de Petro es un paso lógico en la estrategia de todo tirano comunista. La miserable ovación del Congreso legitima la dictadura.

El asalto a la Justicia de Petro es un paso lógico en la estrategia de todo tirano comunista. La miserable ovación del Congreso legitima la dictadura.
Gustavo Petro y Pedro Sánchez durante la reciente visita del presidente colombiano. | EFE

El narcoterrorista Petro, miembro del M19, banda comunista cuya máxima acción militar fue asaltar el Palacio de Justicia de Bogotá y matar a un centenar de personas para robar el expediente de Pablo Escobar y evitar su extradición a los EEUU, ha pisado, pacido y pisoteado España. Una visita en la que su pésima educación sólo fue superada por su necedad. Ofendió a los españoles, pero más a los colombianos, víctimas de este buey, al parecer docto en yugos, que insistió en atacar el "yugo del feudalismo que llevó España a América".

Cuando España descubrió, conquistó y evangelizó América, que en la actual Colombia vivía en la barbarie, el feudalismo pertenecía al pasado, como en toda Europa. Los Reyes Católicos acabaron con los restos feudales cuya última razón de ser era la Reconquista que culminó en la toma de Granada. Colombia era parte del Virreinato de Nueva Granada. Lo menos que podía saber cualquier buey, lógicamente perito en yugos, era la historia de su país, sus pastos y sus costumbres.

Los mulos que le entrevistaron, epicenos como él, tampoco le sacaran los colores, y la burricie oficial española alcanzó niveles de frenopático en el Congreso, en el que etarras, golpistas, comunistas, sanchistas ¡y Feijóo! ovacionaron al contumaz defensor de Putin y Maduro. Éste correspondió al gesto no acudiendo a la cena en Palacio con frac por ser "elitista". Debió hacerlo descalzo, no a lo indio, sino como los secuestrados del M19 que su banda tenía bajo su yugo en la selva; o como los cientos de muertos, descalzos en la morgue, víctimas de sus crímenes. Claro que, tras el discurso del Rey, que podía ser de Ione Belarra, el nuevo código para cenar en Palacio puede admitir alpargatas y chanclas.

España no pudo exportar el feudalismo a America porque ya no existía, y porque el Testamento de Isabel la Católica, que debió recordar Felipe VI junto a las Leyes de Indias, eran lo contrario de la esclavitud que el buey figurado identifica con el "yugo". Esclavos, los hay bajo el comunismo, así los secuestrados, chantajeados y asesinados por el M19 de Petro. No los indios bajo la Corona de España. El Derecho de Gentes, hoy Derechos Humanos, es fruto intelectual del siglo de oro del pensamiento español, de Vives y Vitoria a Mariana. Como toda la Escuela de Salamanca, cuya universidad se ha enfangado al hacerlo "Doctor horroris causa", es la reflexión moral, jurídica y política tras el descubrimiento de América.

Por supuesto, debió recordarlo el Rey, también el Presidente del Gobierno y los miembros de la Oposición, salvo que considerasen, como hizo Vox, e hizo bien, que su mera presencia en el Parlamento era una ofensa a nuestra nación. El del yugo dijo que "se insultaba a Colombia". Abascal aclaró "ni Petro es Colombia, ni Sánchez, España".

Otro fallo de este magnífico rey que está siendo Felipe VI, que desde su coronación se ha identificado con el orden constitucional y lo defendió valerosamente frente al golpe de Estado en Cataluña, apoyado públicamente por Petro y sus amigos de Terra Lliure, fue no recordar la participación de los colombianos en la Constitución de Cádiz, que proclamó todos los derechos y prohibió todos los yugos, esclavitud incluida, de los "españoles de ambos hemisferios". Diputados de allí o representantes suyos participaron en los debates y votación de la Ley de Leyes que alcanzaba a todos, años antes de que la América Española estallara, sirviendo a la masonería inglesa y a la ambición de los caudillos criollos, sin grandeza ni visión histórica, hasta convertirse en un amasijo de repúblicas que, apenas nacer, se dedicaron a matarse y a masacrar los indígenas antes protegidos por la Corona. También les robaron las tierras comunales, herencia española, y se las repartieron como botín. ¡Y la yunta narco-comunista imputa "yugos" a España!

El fallido asalto y la durísima respuesta de la Justicia a Petro

No es de extrañar que Sánchez se identifique con Petro, que acaba de protagonizar un asalto a la Fiscalía del Estado como aquí. El bochorno para España es que el asalto a la fiscalía se perpetrase desde Madrid, mientras un Congreso envilecido aplaudía al tirano golpista ¡cuando daba el golpe! Pero bastó que Petro dijera, amenazante, que era el jefe del fiscal general, para que la Corte Suprema emitiera un documento que honra a Colombia. Lo transcribo en homenaje a los colombianos amigos de España, ultrajados como nosotros por este sórdido, siniestro y, ojalá, perecedero personaje:

República de Colombia Corte Suprema de Justicia

INDEPENDENCIA Y AUTONOMÍA JUDICIAL

Bogotá, D.C., viernes 5 de mayo de 2023. La Corte Suprema de Justicia registra con gran inquietud la errada interpretación del artículo 115 de la Constitución Política, realizada y difundida en las últimas horas por el señor presidente de la República, porque desconoce la autonomía e independencia judicial, cláusula fundacional de la democracia colombiana y pilar esencial del Estado social de Derecho.

La Administración de Justicia, de la cual forma parte la Fiscalía General de la Nación, es la función pública que cumple el Estado, para proteger los derechos, libertades y garantías de la población y, también, para hacer efectivas las obligaciones consagradas en el ordenamiento jurídico. Por ello, en cumplimiento de esta función del Estado, los jueces, en sus providencias, sólo están sometidos al imperio de la ley, mientras los fiscales, además, están regidos por estrictos controles de legalidad en sus actuaciones.

El fiscal general de la Nación, quien ostenta calidades de magistrado de alta corte, no tiene superior jerárquico y es elegido por la Corte Suprema de Justicia de terna elaborada por el presidente de la República, es un funcionario cuya misión está claramente regulada por el orden jurídico y enmarcada en la autonomía e independencia de la Rama Judicial. Desconocer o malinterpretar las bases de nuestro Estado de Derecho crea incertidumbre, fragmentación e inestabilidad institucional.

La Corte Suprema de Justicia hace un llamado a la sensatez, respeto y cordura que deben prevalecer en el ámbito del principio de colaboración armónica que rige a los poderes públicos. La Justicia es un poder público patrimonio de Colombia.

FERNANDO CASTILLO CADENA Presidente de la Corte Suprema de Justicia

El fiscal Barbosa no quiere acabar como Nisman

La gravedad del envite se demostró horas después, cuando el fiscal general Barbosa dijo que su familia dejaba el país para no ser asesinada: "Petro no es un jefe de Oposición, es el jefe del Estado en Colombia". Y todos pensamos en el fiscal Nisman, asesinado, según varios informes y una serie de televisión, por Cristina Kirchner la víspera de que la inculpara por el encubrimiento de la masacre de la AMIA, obra de la embajada de Irán, ese socio estratégico de Fidel castro, Hugo Chávez y sus discípulos.

La víspera de venir a España, Petro depuró su Gobierno de los miembros moderados o no corrompidos. Su asalto a la Justicia es un paso lógico en la estrategia de todo tirano comunista. La miserable ovación del Parlamento español, con la honrosa excepción de Vox y la complicidad de Feijóo y de un PP que aplaudía junto a la ETA, es el sonido legitimador de fondo que las instituciones españolas han prestado al tirano rojo. No podía llegar "el Otegui colombiano" más alto ni caer nosotros más bajo. Letizia, dijo el Rey, irá pronto a Colombia. ¿A inaugurar cursos de macramé para presos políticos? ¿A funerales de jueces y fiscales independientes? ¿A qué?

España debe rectificar de inmediato el trato de favor a Petro y apoyar las instituciones democráticas de Colombia. No somos un arrabal del narco. Aún.

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