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Miguel del Pino

Vuelven los "piratas" al Cantábrico

En los noticiarios suelen aparecer como "medusas", pero no lo son. En realidad se trata de colonias flotantes formadas por la agregación de pólipos y pequeñas medusas.

En los noticiarios suelen aparecer como "medusas", pero no lo son. En realidad se trata de colonias flotantes formadas por la agregación de pólipos y pequeñas medusas.
Carabela portuguesa. | Wikimedia

Las "carabelas portuguesas" (Physalia physalis) están siendo avistadas y recogidas en las costas cantábricas españolas y han impedido el baño en algunas playas de Cantabria y el País Vasco.

En los noticiarios suelen aparecer como "medusas", pero no lo son. En realidad se trata de colonias flotantes formadas por la agregación de pólipos y pequeñas medusas que configuran una de las formas de vida animal más extrañas de nuestros mares.

El filum (rama evolutiva del mundo animal) al que pertenece Physalia, es conocido por los zoólogos como Celentéreos, y comprende dos formas, el pólipo y la medusa, ambas marinas y sobradamente conocidas. Los pólipos tienen forma tubular y en su gran mayoría se fijan en los fondos marinos donde van creciendo unos sobre otros ramificándose y constituyendo colonias, como las de los corales.

Las medusas flotan y se desplazan por la superficie del mar y sus zonas someras; nadan gracias a una corona de tentáculos llamado "manubrio" y algunas están dotadas de vivas coloraciones. La llamada "medusa de oro" (Aurelia aurita) es un buen ejemplo de ello.

Aunque tengan la capacidad de nadar agitando sus brazos, en realidad tentáculos, las medusas no lo hacen de manera activa y voluntaria, sino dejándose llevar por el oleaje y las corrientes marinas, que las suelen hacer congregarse en bancos de gran cantidad de ejemplares, lo que muchas veces ocasiona alarma y accidentes en las playas, sobre todo en el caluroso estío.

Los Celentéreos, tanto pólipos como medusas tienen unas extrañas estructuras llamadas cnidocistos, sorprendentemente complejas para unos animales tan sencillos. Los cnidocistos son células transformadas en cestas en cuyo interior se encierra una solución venenosa que inyectan a sus presas mediante un aguijón enrollado en forma de muelle y terminado en arpón. Tanto los pólipos como las medusas tienen sus tentáculos llenos de estas estructuras, y de aquí su poder urticante.

Todos los celentéreos nacen a partir de larvas nadadoras dotadas de pestañas vibrátiles, llamadas en zoología "cilios". Estas larvas terminan por fijarse en los fondos marinos para constituir pólipos juveniles.

Las grandes medusas nadadoras se forman a partir de estos pólipos después de que crezcan y se "estrobilen", perdón por los tecnicismos zoológicos pero se trata de procesos muy fáciles de entender: estrobilación es la segmentación horizontal del pólipo en forma de "pila de platos"; los discos se van separando uno a uno formando así las juveniles medusas.

No todos los pólipos tienen este destino: los de otra clase, los "antozoos" quedan fijos en los fondos y se amontonan unos sobre otros, se ha formado así la mayor construcción animal de nuestro planeta: la gran barrera de coral, que es el más espectacular ejemplo de la actividad de estos animales-planta (zoológicamente llamados "antozoos"). Cualquier buceador ha podido disfrutar en sus inmersiones, aunque sean someras, del maravilloso espectáculo de los "jardines de coral" y otras formaciones similares que literalmente simulan bosques submarinos de naturaleza animal.

Recordemos que tanto los pólipos como las medusas están dotados de células urticantes; en busca de su defensa se aproximan a los tentáculos de los corales numerosos peces que llegan a introducirse entre ellos protegidos por una extraña inmunidad a su veneno.

Actínias y Anémonas son pólipos individuales frecuentes en nuestras costas, permaneciendo fijos a los fondos y visibles durante la bajada de la marea. En Andalucía se consumen rebozadas gustando del picante de sus cnidocistos y adjudicando a tan extraño menú el grafico nombre de "ortiguillas".

Clasificación

Vamos entrando en detalles zoológicos que hacen aconsejable una breve revisión de la clasificación del Fylum Celentéreos: veamos.

Fylum Celentéreos. Clases: Hidrozoos, Escifozoos y Antozoos.

Los Escifozoos son las grandes medusas formadas por estrobilación como ya hemos descrito.

Los Antozoos (animales flor) son grandes pólipos, aislados, como las actinias y anémonas, o coloniales como los corales y otras formas más o menos extrañas.

Hemos dejado para el final los Hidrozoos porque en esta clase vamos a encontrar a nuestra protagonista, la carabela portuguesa. Los Hidrozoos se dividen en dos órdenes, llamados Hidroideos y Sifonóforos.

Los Hidroideos comprenden pólipos y medusas libres generalmente muy pequeños, como la hidra de agua dulce, un pólipo diminuto de arrebatado color verde que se fija en los tallos de las plantas de superficie en aguas dulces. La superficie de los mares templados está plagada de diminutas medusitas, casi microscópicas, como las del género Obelia.

En el orden Sifonóforos encontramos por fin a la carabela portuguesa (Physalia), los sifonóforos son coloniales e increíblemente extraños, la colonia se apoya en un elemento inerte, el sifón, sobre el que se desarrolla una gran vejiga o campana flotadora. El interior de la campana encierra un gas complejo que incluye el gas noble Argon.

Bajo el sifón se inserta una multitud de elementos, pólipos y medusas; hay pólipos para la digestión de las presas (gastrozoides), medusitas sexuadas masculinas y femeninas (gonozoidres) que producirán los huevos formadores de nuevas colonias y unos larguísimos filamentos, los pólipos pescadores cargados de cnidocistos.

La colonia presenta un bellísimo color azul índigo, semejante a la tinta de las estilográficas que la camufla en la superficie del mar donde flota arrastrada por las corrientes.

Los peces y los bañistas sorprendidos por un banco de Physalias corren el riesgo de ser fulminados por la descarga de los filamentos pescadores. Dado que estas colonias suelen llegar en gran número a las costas, los accidentes pueden revestir gravedad.

Una vez más este año ondean sobre algunas playas cantábricas las banderas con las extrañas siluetas de las carabelas portuguesas; su presencia obliga al inmediato cierre para el baño hasta que la corriente marina las aleje de la costa.

Si resulta picado por las "carabelas" no lave la zona irritada con agua dulce: enjuague con la propia agua del mar y acuda lo entes posible en busca de tratamiento médico. Los antihistamínicos suelen dar excelente resultado.

¿Es necesario imaginar criaturas extraterrestres asombrosas? Estas colonias de sifonóforos se aproximan al límite de lo increíble.

Y no son simples medusas, como suele creerse.

Miguel del Pino, catedrático de Ciencias Naturales

En Tecnociencia

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