Menú
José García Domínguez

Argentina libertaria y España peronista

Ya tenemos en España un bloque de poder que agrupa bajo un mismo techo desde la izquierda bolivariana en franca regresión hasta la extrema derecha catalanista.

Ya tenemos en España un bloque de poder que agrupa bajo un mismo techo desde la izquierda bolivariana en franca regresión hasta la extrema derecha catalanista.
Pedro Sánchez recibe el aplauso de la bancada socialista. EFE/ Juan Carlos Hidalgo | EFE

Ahora que en la Argentina se nos han hecho todos libertarios, el peronismo ha decidido saltar el charco e instalarse en la Moncloa. Como resulta de sobra sabido, el justicialismo no es de derechas ni de izquierdas, sino que encarna la síntesis perfecta entre lo uno y lo otro; o sea, la feliz armonía superadora entre el fascio redentor y el Che Guevara. Y lo de la nueva legislatura de Sánchez va a ir de algo muy parecido a eso. Así, ya tenemos en España un bloque de poder que, al modo de Perón y Evita, agrupa bajo un mismo techo desde la izquierda bolivariana en franca regresión hasta la extrema derecha catalanista.

Pasando, además, por lo que en su momento fue conocido por el Vaticano del Cantábrico, amén de esa novísima izquierda Barrio Sésamo que tan bien personifica la muy suave y melosa Yolanda Díaz. De hecho, ahí apenas faltan la Falange Auténtica de Manuel Hedilla y el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña para que Sánchez pueda patentar en el Registro la fórmula magistral de la sopa menestra política. Un definitivo rizar el rizo de las incoherencias ideológicas encadenadas, todo con el objetivo único de aferrarse al poder, que está llamado a generar una fractura inevitable entre las tres izquierdas, la bolivariana, la Barrio Sésamo y la de Ferraz.

Algo que, al margen de la rabieta adolescente de Montero cuando vio que le birlaron el juguete, se ha empezado a constatar con el consternado espanto de los suyos ante la declaración de amor de la ministra de Vivienda (no recuerdo su nombre) a los que dispongan de dos pisos. En España, el dinero lo siguen teniendo los de siempre, los ricos. Pero los pisos en propiedad los tenemos los viejos. Y resulta que los viejos, aquí, somos muchos. Somos tantos que, igual PSOE que PP, saben que nos necesitan para ganar las elecciones (el 15% de los hogares declara ingresos por viviendas arrendadas, sin contar los innúmeros alquileres en negro). El cemento, sí, lo tenemos los viejos. Pero a la izquierda Barrio Sésamo y a la bolivariana les votan los jóvenes, que son quienes carecen de él. Demasiadas contradicciones. Eso estallará.

Temas

En España

    0
    comentarios