Menú
Pablo Planas

Las madrasas catalanas y los alumnos inmigrantes

En Cataluña se forman zoquetes, pero eso sí, verdes, feministas, sociales y en catalán, sobre todo en catalán.

En Cataluña se forman zoquetes, pero eso sí, verdes, feministas, sociales y en catalán, sobre todo en catalán.
Manifestación en defensa del catalán y contra el 25% de español en la escuela en marzo de 2022 en Gerona. | Europa Press

Si los resultados del conjunto de España en el informe PISA (Programa para la Evaluación Integral de Alumnos) son malos, los de Cataluña resultan directamente catastróficos. Un desastre colosal y sin paliativos. Los estudiantes de quince años de la región están a la cola de España en matemáticas, ciencia y comprensión lectora. Otro éxito de la Generalidad separatista, la culminación de décadas de inmersión lingüística, el colofón de la "escuela verde, feminista, social y en catalán", santo y seña de los prebostes de ERC que controlan con mano de hierro las madrasas públicas y concertadas.

Uno de esos gerifaltes que ostenta el pomposo cargo de "secretari de Transformació Educativa del Departament d'Educació", don Ignasi Garcia Plata, ha tenido el cuajo de culpar a los alumnos inmigrantes de los nefastos datos del referido informe. Según este fenómeno de la pedagogía separatista, los resultados guardan relación con la "alta complejidad" de Cataluña a causa de los alumnos recién llegados, que además y según adujo estaban sobrerrepresentados en la evaluación. Garcia Plata sostiene que hubo un 24% de alumnos de origen inmigrante en la prueba cuando el porcentaje de esta clase de estudiantes en el sistema catalán es del 15%.

Ni ha dimitido ni ha sido cesado. En realidad, no ha dicho nada que pueda escandalizar a sus jefes y correligionarios. Las justificaciones exudan xenofobia y apestan al supremacismo tan característico de los autores del eslogan "Per un país de tots, l'escola en català", los mismos que sostienen que la inmersión lingüística es un "modelo de éxito" y que han logrado con el imprescindible concurso del PSOE y su sucursal catalana, el PSC, pisotear las sentencias del 25% de español en la enseñanza obligatoria. Un triunfo colectivo, según el independentismo. Pues ahí están los resultados. En Cataluña se forman zoquetes, pero eso sí, verdes, feministas, sociales y en catalán, sobre todo en catalán.

La enseñanza pública en España es en términos generales una ruina promovida sin descanso por los gobiernos del PSOE. En otros tiempos, hace demasiados años, la educación pública era competitiva, como quedaba de manifiesto en las pruebas de selectividad, donde no era inusual que los alumnos de los centros privados obtuvieran peores calificaciones. Eso, como es obvio, ya no es así. En el caso catalán concurren unos factores identitarios que han convertido la que los independentistas han llegado a definir como la mejor escuela del mundo en una auténtica hecatombe, una vergüenza, esta sí, mundial. Y como los responsables lo saben y pueden permitírselo, llevan a sus hijos a colegios privados.

Los supuestos defensores de lo público se han cargado lo público y en Cataluña con especial saña y eficacia en favor de un sistema de adoctrinamiento segregacionista en el que la educación y el conocimiento están en el último escalón de las prioridades. Prima el adoctrinamiento, la manipulación ideológica de los contenidos y esa especie de igualitarismo que abomina del esfuerzo y del mérito y cercena las posibilidades académicas de la mayoría de los alumnos por aquello de no dejar a nadie atrás. Ese es el modelo de éxito del nacionalismo catalán. Una escuela de tarugos regida por fanáticos cuyo único objetivo es fomentar el odio a España y, de paso, el analfabetismo funcional de sus víctimas. Pero, eh, Mohamed, que la culpa es de los inmigrantes.

Temas

En España

    0
    comentarios