Menú
EDITORIAL

El sanchismo, contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

El objetivo es desacreditar a quienes digan los independentistas vascos y catalanes y desmantelar unas instituciones de seguridad fieles a la Constitución.

El Gobierno de Pedro Sánchez está provocando graves daños en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Con los mismos métodos irresponsables y autoritarios empleados para el asalto de las instituciones, el Ejecutivo amenaza la consistencia y capacidad tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional, fuerzas que no tiene empacho en utilizar como moneda de cambio en sus tratos con los aliados separatistas vascos y catalanes. Las humillaciones, represalias y amenazas están a la orden del día en la gestión política de los cuerpos de seguridad.

La pérdida de competencias en fronteras y carreteras, el paulatino abandono de territorios como el País Vasco y Cataluña, la falta de medios humanos y materiales, unas retribuciones inferiores a las de las policías autonómicas y un indisimulado desprecio por la historia y las competencias de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía son algunos de los "logros" de un Ministerio de Interior cuyo titular, Fernando Grande-Marlaska, ha sido recompensado con la continuidad en el cargo sin que se le conozca ninguna medida o gestión tendente a reforzar las capacidades de los hombres y mujeres bajo su responsabilidad.

Una de las características del sanchismo es la extrema complacencia con la que asume las pautas de partidos como Bildu, ERC o el del prófugo Puigdemont en relación a la Guardia Civil y la Policía Nacional. Conocido el odio que esas formaciones profesan a los agentes de ambos cuerpos y a las propias instituciones, no es de extrañar que el Gobierno se maneje con especial inquina contra los garantes de la seguridad y el orden público, que no hacen otra cosa que intentar cumplir con su compromiso y juramento constitucional.

Resulta especialmente significativo al respecto del autoritarismo gubernamental que el hombre de Marlaska en la Guardia Civil, el director general del cuerpo, Leonardo Marcos, haya advertido a las asociaciones del Instituto Armado en su última reunión que él no está para escuchar sino para dar órdenes. Unas órdenes que en muchos casos implican la pérdida de competencias de la Guardia Civil para complacer a los socios separatistas tanto en el País Vasco como en Cataluña. A esta situación no es ajena tampoco la Policía Nacional, que al igual que la Guardia Civil, está en trance de desaparecer de Cataluña en virtud de los pactos de investidura.

Episodios como los protagonizados por Marlaska contra el coronel Diego Pérez de los Cobos, coordinador del operativo policial que actuó en Cataluña durante el golpe de Estado, evidencian las verdaderas intenciones del Gobierno, que requiere para sus planes totalitarios de agentes que desprecien tanto la Constitución como socialistas y separatistas y estén dispuestos a ejecutar el desmantelamiento progresivo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) también está en el punto de mira del Ejecutivo. Se pudo comprobar con el cese fulminante de la anterior directora de la Casa, Paz Esteban, a instancias de ERC y Junts por unos seguimientos que contaban con la preceptiva autorización judicial. Y se puede comprobar ahora con la campaña de filtraciones y descrédito del CNI emprendida sin recato alguno por el Gobierno. El objetivo es desacreditar a quienes digan los independentistas vascos y catalanes y desmantelar unas instituciones de seguridad fieles a la Constitución, lo que es absolutamente incompatible con el sanchismo.

Temas

En España

    0
    comentarios