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Pablo Planas

Y si en vez de guardias civiles hubieran sido mossos...

Poco se puede esperar ya de los grupos independentistas y tampoco del PSC.

Poco se puede esperar ya de los grupos independentistas y tampoco del PSC.
Salvador Illa observa a Pere Aragonès durante el pleno del Parlamento regional. | EFE

El Parlamento de Cataluña le ha negado un minuto de silencio a los dos agentes de la Guardia Civil asesinados por los narcos en Barbate, Miguel Ángel González y David Pérez. El grupo parlamentario de Vox pretendía que se leyera una declaración institucional de apoyo a los agentes de la Guardia Civil y de condolencias para las familias de los asesinados. Sólo apoyaron la iniciativa Ciudadanos y el PP. Dada la negativa del resto de grupos, Ciudadanos propuso que al menos se guardara un minuto de silencio, propuesta que contó con el respaldo de Vox y el PP, por lo que también decayó.

Ni siquiera que una de las víctimas fuera de Barcelona, David Pérez, sirvió para hacer recapacitar a los diputados del PSC, de los comunes, de Junts, ERC y la CUP. A modo de excusa los socialistas acusan a los grupos de la derecha de intentar utilizar los asesinatos con fines políticos y arguyen que en los "protocolos" del "Parlament" sólo están previstos los minutos de silencio y otras muestras de pésame cuando se trata de mujeres asesinadas por hombres en Cataluña. Los pretextos son bastante burdos. Más les valdría reconocer que ellos no votan nada que proceda de Vox, aunque les parezca no bien, sino excelente. En cuanto a que los minutos de silencio están reservados a las mujeres asesinadas es difícil caer más bajo. ¿Y si en vez de guardias civiles los asesinados hubieran sido mossos, qué, también se les negaría ese mínimo gesto de pesar y de solidaridad emocional con sus deudos?

Poco se puede esperar ya de los grupos independentistas y tampoco del PSC. Los socialistas, por ejemplo, se desmarcaron de la misión europea que analizó sobre el terreno la inmersión lingüística porque era incompatible con sus acuerdos con los separatistas en contra del español en la enseñanza obligatoria. Y no han dudado en ponerse del lado de los independentistas cuando el informe sobre la dictadura lingüística de la Generalidad catalana ha llegado al Parlamento Europeo, lo cual se explica perfectamente porque ese modelo de la inmersión, la discriminación y la fobia contra España es obra suya, del socialismo catalán.

Ni siquiera disimulan su aversión al Rey. El alcalde de Barcelona, el socialista Collboni, ha seguido con la tradición antimonárquica de Colau y ni se ha presentado en la Escuela Judicial de la capital catalana donde el Rey ha entregado sus acreditaciones a la última promoción de jueces. Claro que ya estaba Félix Bolaños, quien habrá tomado buena nota tanto del apoyo del monarca a los guardias civiles como del llamamiento a que se respeten las sentencias y a los jueces, unas ideas totalmente revolucionarias en la Cataluña separatista.

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