Menú
EDITORIAL

Yolanda Díaz y la carrera por ser el más radical

La carrera por ser el más radical de sus socios va a empeorar cada una de las malas medidas que se le ocurran a Sánchez y los suyos.

La vicepresidenta Yolanda Díaz sufre una terrible crisis de irrelevancia política: desde su mediocre resultado electoral, bastante por debajo de lo que lograron en 2019 las fuerzas que integraban Sumar el 23J, a su incapacidad para gestionar la relación con Podemos y la situación de extrema debilidad en la que le ha dejado la marcha de los diputados de Belarra, pasando por el previsible fracaso en las elecciones gallegas y, sobre todo, cómo poco a poco se va desinflando el suflé de una personalidad política completamente hueca y que han creado en los medios de izquierda al toque de silbato del PSOE.

Ante esta situación y visto que visitar al Papa tampoco te hace dispararte en las encuestas, Yolanda Díaz y las cabezas pensantes de Sumar han decidido que necesitan mayor presencia mediática y para lograrla se han dedicado a dar palos de ciego en busca de portadas, tuits y minutos de telediario. Así que un día anuncian viajes a Palestina en plena guerra y sin que el Ministerio de Exteriores esté al tanto, otro atacan a los directivos de las grandes empresas y el tercero entran en el asunto de los problemas del campo de la única forma que saben hacerlo: como un elefante en una cacharrería.

La última ocurrencia en la que ha insistido Díaz, pues no es la primera vez que lo dice, ha sido cargar a la sanidad y la educación privada con un IVA que no pagan en ningún país de Europa y que, tal y como señalan los expertos, en lugar de un beneficio para las arcas del Estado sólo serviría para aumentar su monstruoso déficit. Un despropósito total tras el que no hay más razón que el odio a la empresa privada y la demagogia.

Lo peor de todo es que no nos enfrentamos sólo a las ocurrencias y la necesidad de protagonismo de Yolanda Díaz: en un Gobierno que tiene por socios a una pléyade de partidos tan radicales como Sumar o más, que ya es decir, cada proyecto legislativo puede convertirse en una batalla por ser el que lleve los planteamientos más a la izquierda y levante así el estandarte de ser el más extremista.

Hasta el momento, y por razones obvias, todos hemos visto en el separatismo rupturista el principal peligro de esta legislatura, cosa que sin duda es. Pero por desgracia no es el único riesgo: los despropósitos económicos y liberticidas van a ser una constante y, si no fuera suficiente con este PSOE totalmente desnortado para ponerlos en marcha, la carrera por ser el más radical de sus socios va a empeorar cada una de las malas medidas que se le ocurran a Sánchez y los suyos.

Y es que, al fin y al cabo, la realidad de las crisis políticas existenciales como la que está atravesando España es que no sólo son devastadoras en lo político o lo institucional: también se llevan por delante el bienestar de todos, incluso de aquellos que creen que la política es algo que no les afecta.

Temas

En España

    0
    comentarios