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David Vinuesa

Si dices "exigencia" tres veces ante el espejo, no aparece el Atlético

El equipo rojiblanco se permite partidos como el de Almería y nunca pasa nada.

El equipo rojiblanco se permite partidos como el de Almería y nunca pasa nada.
Si dices "exigencia" tres veces ante el espejo, no aparece el Atlético | EFE

Lo primero que quiero decir es que no me creo que la plantilla del Atlético de Madrid, como dicen muchos por ahí para excusarles, no dé para más. En mi caso no voy a caer en la trampa de decir que estos jugadores no son de clase mundial o que no dan más de sí por ausencia de calidad o físico. Respeto mucho a esa plantilla, sé que hay potencial de sobra y por eso no compro ese canto al sol que se suele decir cuando el Atlético pierde. Es una plantilla con carencias en varias posiciones, eso nadie lo duda, pero está muy lejos de tener un vestuario que no pueda hacer una campaña mucho mejor de la que está haciendo.

El problema del Atlético no es simplemente de calidad o físico. No se engañen. Si ese fuese el déficit habría, más o menos, una regularidad en la irregularidad de resultados. Me explico. Si este equipo fuese débil, flojo o tan escaso de calidad, no sería capaz de firmar 26 victorias de 28 partidos en el Metropolitano. Yo sí he visto a Atléticos faltos de calidad y esos equipos te perdían en el Calderón y también lo hacían fuera. El colista llegaba a la ribera del Manzanares un día de peñas y zasca, derrota al canto. Pero ahora no es el caso. El Atlético en casa es una apisonadora y eso es lo que a mí particularmente me hace no excusarles en lo que ocurre fuera de Madrid.

Tampoco me creo que Simeone, como dijo él mismo ayer, haga mal los planteamientos fuera de casa. No me creo que el Cholo sea un gran entrenador en casa y malo fuera. Jamás he visto cosa igual. ¿Qué pasa? ¿Coloca mal la pizarra lejos del Metropolitano? Que no hombre, que no, que no me lo creo. Lo que sí me creo es que el vestuario del Atlético, fomentado por los de arriba y permitido por el Cholo y por un sector de la afición, haya interiorizado que mientras se apruebe el curso con un 5 y se gane delante de la hinchada propia, no pasa absolutamente nada. Llego a mi casita, gano, me cantan la de la "gitana loca tiró las cartas" y cuando voy fuera pierdo y empato porque, seamos sinceros, no me van a decir nada si luego gano en el Metropolitano. ¿Ambición? No se ve. ¿Exigencia? Si dicen esa palabra tres veces delante del espejo, no te aparecerá nadie del Atlético.

Lo que sí creo que se puede decir delante de un espejo tres veces y que se te aparezca un rojiblanco es "conformismo". Si haces eso, puede que Oblak, Saúl o Koke, porque siempre son los mismos, estén al otro lado y te digan "no podemos tirar la primera parte como lo hemos hecho". Ese u otro de los grandes hits del Atlético cuando le pintan la cara fuera del Metropolitano. Este equipo lleva 5 puntos de 24 posibles a domicilio en los últimos partidos. Una victoria de 8 partidos fuera en Champions. Son cuartos y pueden perder la quinta plaza. Perdieron 1-0 en Milán y van a San Mamés tras perder 0-1. ¿Exigencia? Ni está ni se la espera. Eso sí, luego gano en casa con una versión del equipo totalmente opuesta y "una gitana loca tiró las cartas". Fiesta y a cenar.

Ahora bien, la afición del Atlético, la cual por cierto llena la zona de visitantes en todos los campos en los que su equipo no da la talla, estará el jueves en San Mamés en el mayor acto de fe de los últimos años. Nadie en su sano juicio apostaría un euro a que el Atlético remonta en San Mamés visto el percal de los últimos partidos. Pero claro, el fútbol es como es y, yo incluido, creo, más por corazón que por cabeza, que este vestuario puede asaltar Bilbao. Y ojo, eso me cabrea aún más, porque esa fe en que la remontada es posible la tengo porque sé que cuando este equipo se pone las pilas de verdad puede ganar a cualquiera. Este hecho es desesperante y frustrante, porque que un equipo elija cuándo ponerse las pilas es lo peor que puede tener un equipo grande en la mentalidad de sus jugadores. Es más, si el Atlético remonta en San Mamés es para mirarles a la cara y decirles "hoy sí, ¿verdad?".

Me preocupa mucho este equipo. Muchísimo. No veo personalidad. No veo exigencia. El Atlético se puede tirar 3 años quedándose a 15 o 20 puntos del primer clasificado en febrero y no pasa nada. Se puede renovar contrato con 42 lesiones y más de 100 partidos KO y no pasa nada. Puedes jugar 10 años como central bajando el nivel cada año y no pasa nada. Puedes ser titular sin jugar bien desde 2017 y no pasa nada. La exigencia, no sé en qué momento, no renovó en el ADN del Atlético de Madrid y eso se permite en el club, tanto en el banquillo como en los despachos.

El vestuario del Atlético va a San Mamés como el estudiante que de 20 temas se ha estudiado dos y ha suspendido los parciales antes del final. Si le ponen justo esos dos temas puede aprobar, pero no lo merece por el trabajo hecho anteriormente. Ojalá, por la afición, salgan esos dos temas. Sería milagroso. Y ojo, todo esto que he dicho también lo permite y lo fomenta parte de la hinchada colchonera. Viendo la actitud de mucha gente anoche tras el ridículo ante el Almería es normal lo que hizo el Atlético. Gente que solo pide que remonten el jueves. Como si para ello fuese necesario pasearse en Almería ante el colista. Eso sí, estos que perdonan todo y no exigieron nada ayer, si no hay remontada (espero que sí), que no vengan luego con toda su ira acumulada a pedir cabezas. Es como el padre que ve a su hijo no tocar un libro de septiembre a mayo, suspendiendo todos los parciales, y luego le echa la bronca porque, oh sorpresa, estudiar el último día para la recuperación no ha salido bien. El Atlético, de momento, es ese estudiante listo, pero vago y sus padres se lo consienten. Toquen madera en San Mamés. O mejor, llamen a un cura, porque este Atlético, fuera de casa, necesita un exorcismo.

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