Menú
Pedro de Tena

Niña, no te duermas. Niña, no te calles.

Te dormiste una vez, Susana, y fíjate. Ahora, niña, no te calles. Que nadie se calle. Por favor.

Te dormiste una vez, Susana, y fíjate. Ahora, niña, no te calles. Que nadie se calle. Por favor.
Susana Díaz y Pedro Sánchez. | EFE

Eso decían las abuelas de su época en trances hospitalarios que tenían cierto riesgo. Pues Susana Díaz no hizo caso y se durmió justo cuando tenía superado lo peor de su batalla contra Pedro Sánchez, al que se le veían venir las malas artes y los malos fines. Cierto es que el gran error de su vida, y desgraciadamente, por consecuencia, de la nuestra, fue haberse aliado con el "icono" para eliminar a Eduardo Madina. La intuición no era lo suyo.

Tenía que haberlo presentido, pero se durmió. Esto de las oportunidades de la vida es un magma nebuloso y urgente. No se ven del todo claras pero si no se cogen, pasan para siempre. Siendo Presidenta de la Junta de Andalucía y siendo la mandamás de la federación socialista cuantitativa y cualitativamente más influyente de España, pudo haber sido la nueva secretaria general del PSOE y, como mandan los cánones, candidata a presidir el gobierno de España.

Susana se durmió y pactó con el mentiroso patológico, que ahora tiraniza el partido, que ella se quedaba en la Junta para no dejar vacíos sin llenar y no encender fuegos internos y él se convertía en secretario general con condiciones porque de lo de la candidatura a presidir el gobierno español ya hablarían, porque ella aspiraba a La Moncloa. No había comprendido quién era Pedro Sánchez. Se dio cuenta cuando supo que le había mentido robándole la carrera presidencial.

Hasta Mohamed VI la había recibido, ¡a una mujer! oigan, en Marruecos y se besó con la Botín, entre otros destacados del Ibex 35. Era la futura presidenta del gobierno pero se durmió. Luego vino la guerra abierta, la defenestración del impresentable, la reconquista del aparato ya penetrado por sanchistas sin escrúpulos y un espectáculo inolvidable de bronca y puñaladas.

Se durmió, no como Koldo García, que dicen que se acostaba entre avales para evitar que los que la preferían a ella fueran a destruirlos de algún modo. Ladina acusación de Pedro Sánchez en su libro primero donde dice que "los fuimos almacenando (los avales) en la oficina de Marqués de Riscal, no sin cierto temor a que algún incidente de última hora diera al traste con nuestras esperanzas y las de la militancia". ¿Incidente? ¿Cuál? ¿Quién? ¿Cómo?

Yo no sé por qué me recorre un escalofrío al pensar que el mismo tipo que ordenó poner una urna tras una mampara y decidió rellenarla de votos sospechosos al margen de las decisiones de la Mesa del Comité Federal (hubo gritos de "pucherazo", de "fraude" y lágrimas de Susana Díaz porque se estaba dañando al PSOE), es el que logra que le "lluevan" los avales de los militantes, unos avales que le "caían del cielo". ¿Del cielo o del mismo sitio de dónde eran los votos aquellos de la urna tras el biombo? Pregunto.

Ya estaban junto a él Santos Cerdán y Koldo García. Ábalos llegó más tarde, en 2017. Milagrosamente, aunque sólo le hacían falta 10.000 avales para competir en las primarias con Susana Díaz, el "resistente" logró reunir 57.000, esos que valerosamente escudó el cuerpazo del gran socialista Koldo (debe medir más de 1,90 y tiene un ancho de armario) para evitar alguna bellaquería de la andaluza y su equipo. Es tan tierno ver cuánto se fían los unos de los otros… Pero así es la vida dentro del "democrático" PSOE.

Tras aquella operación que nadie ha investigado y la campaña de las primarias y sus votaciones, que tampoco han sido dignos de una indagación –cosa sensata conociéndose los antecedentes—, Susana Díaz, la misma que, con sus barones afines, había impedido a Pedro Sánchez que estableciera acuerdos con los separatistas, sufrió la derrota más trascendente de la reciente historia de España. ¿Cómo pudo ocurrir algo tan extraño, aunque previsible dado el carácter del adversario, que ya conocía de sobra? Silencio. Se rueda. Y rodó cuesta abajo hasta el día de hoy, tranquila en el Senado y sin decir nada relevante sobre nada.

La niña de Triana se durmió y ahora se calla. Pregona a otras mujeres que lo cuenten todo, que hablen, que denuncien, que exijan, que reivindiquen, pero ella se calla. Se sabe que el "fontanero" Koldo ya estaba allí, venido de la mano de Santos Cerdán, porque Sánchez habló de sus méritos ya en 2014.

Habida cuenta de que sus errores (¿o hubo más causas?) los estamos pagando todos los españoles, socialistas o no, Susana Díaz debería contar cómo fue, qué pasó y qué le parece lo que está ocurriendo, desde Marruecos a Koldo y las mascarillas pasando por la Guardia Civil o por cualquiera de los 100 escándalos recopilados por Isabel Díaz Ayuso, que, por cierto, ¿va a interponer las querellas que debe dada la magnitud de las injurias y dónde y quién las profirió?

Te dormiste una vez, Susana, y fíjate. Ahora, niña, no te calles. Que nadie se calle. Por favor.

Temas

En España

    0
    comentarios