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EDITORIAL

¿Las calumnias contra Ayuso van a servir también para tapar la corrupción de Ximo Puig?

Contra Ayuso, todo vale, incluso utilizarla como tapadera de la corrupción perpetrada por los socialistas.

Ya se ha denunciado en estas mismas páginas la corrupta maniobra del PSOE contra Isabel Díaz Ayuso en base a las presuntamente fraudulentas declaraciones de renta que hiciera Alberto González Amador antes de convertirse en pareja sentimental de la presidenta madrileña y mediante la filtraciones ilegales tanto de la información fiscal de este ciudadano —divulgada por la propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero— como de las conversaciones con su abogado filtradas no menos ilegalmente por la propia fiscalía.

Pues bien: si esta corrupta y calumniosa maniobra socialista —por la que, en realidad, deberían dimitir la ministra Montero, el fiscal del caso y hasta el Fiscal General del Estado— está siendo descaradamente utilizada para desviar la atención sobre la corrupción del caso Koldo que salpica a varios ministros socialistas y hasta a la propia esposa del presidente del Gobierno, no menos está siendo utilizada para silenciar el escándalo que afecta al expresidente autonómico valenciano, Ximo Puig, en relación a las presuntamente fraudulentas subvenciones que recibieron varias empresas participadas por su hermano Francis Puig desde la Generalidad Valenciana, la Generalidad de Cataluña y el Gobierno de Aragón

Y es que, según el informe remitido por el equipo de Delitos Económicos de la Guardia Civil al Juzgado de instrucción nº 4 de Valencia, entre las facturas con las que Francis Puig justifico las ayudas recibidas del Ejecutivo valenciano presidido por su hermano —supuestamente otorgadas para la promoción del valenciano— estaba la del alquiler de un chalet ubicado en la provincia de Teruel; chalet que, para colmo, era propiedad de otro hermano del entonces presidente valenciano, Jorge Puig.

Es más, entre las facturas con las que se pretenden justificar las subvenciones se incluyen hasta los gastos de la boda de un amigo del hermano de Ximo Puig. En concreto, la empresa de Francis Puig tuvo la desfachatez de incluir como gastos para poder obtener dinero público de la Generalidad facturas de un reportaje audiovisual que no se correspondía con el descrito, con una fecha errónea y sin presentar el contrato, y que eran, en realidad, el reportaje de boda de su socio.

Ni que decir tiene que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que cada vez que se le pregunta por la corrupción que salpica a los socialistas contesta pidiendo la dimisión de Ayuso, no ha ordenado el cese del expresidente valenciano de su actual cargo de embajador ante la OCDE, a pesar de tan clamorosos indicios de nepotismo y malversación de fondos públicos. Es más, el presidente no ha pedido ni ha dado la menor de las explicaciones sobre este asunto. Y es que, ya se sabe: la única corrupción que merece su atención e indignación es la que su partido se inventa contra la presidenta madrileña. Y es que, como no es menos sabido, contra Ayuso, todo vale, incluso el utilizarla como tapadera de la corrupción perpetrada por los socialistas.

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