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Ana Hernández

Las incoherencias de la ministra, médico y madre: lucha contra el tabaco mientras pide legalizar la marihuana

Las acciones de la Ministra de Sanidad, Mónica García, para abordar las adicciones reflejan una incoherencia más de este gobierno.

Las acciones de la Ministra de Sanidad, Mónica García, para abordar las adicciones reflejan una incoherencia más de este gobierno.
La ministra de Sanidad, Mónica García, comparece en la Comisión Mixta para el estudio de los problemas de las adicciones, este lunes en el Congreso. | EFE

La Ministra de Sanidad, médico y madre, Mónica García, delineó en el Congreso de los Diputados las prioridades de su departamento en la lucha contra las adicciones. Entre ellas, destacan el anteproyecto de ley de alcohol y menores, el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo y una Guía para la Prescripción de Psicofármacos. Pero la falta de coherencia en la regulación del tabaco y sustancias psicoactivas y el impulso hacia la legalización del cannabis "medicinal" plantea serias dudas sobre la integridad y la eficacia de su política sanitaria. ¿Cómo se puede justificar la lucha contra el tabaco y sustancias psicoactivas, mientras intenta legalizar el cannabis "medicinal"?

La lucha contra las adicciones representa un desafío complejo y multifacético que requiere un enfoque coherente y equilibrado por parte de las autoridades sanitarias. Las medidas planteadas por el Ministerio de Sanidad buscan abordar un problema persistente en la sociedad española: el consumo de sustancias psicoactivas, tanto legales como ilegales, que continúa siendo una amenaza para la salud y el bienestar de millones de personas, afectando en gran medida a nuestros menores.

Sin embargo, la coherencia de estas políticas por parte del gobierno de Sánchez se ve cuestionada cuando se examina la situación del cannabis. Mientras se intensifican los esfuerzos para combatir el consumo de tabaco y sustancias psicoactivas, la Ministra García, avanza con paso firme y decidido en la dirección opuesta para conseguir el objetivo que marcó Podemos en la anterior legislatura, legalizar el cannabis "medicinal". ¿No está bien fumar tabaco, pero se va a poder fumar cannabis?, o ¿quizás la Ministra de Sanidad piensa en su consumo en forma de magdalenas?

El consumo de sustancias psicoactivas en España se ve dominado por el alcohol, el tabaco y los medicamentos hipnosedantes, todas ellas legalmente disponibles y ampliamente consumidas. Según el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, estas sustancias representan los principales desafíos en términos de consumo y adicción. Sorprendentemente, el cannabis, a pesar de su estatus ilegal, figura como la droga más consumida, con aproximadamente un 10% de la población admitiendo su uso en el último año.

La Ministra García enfatiza la necesidad de abordar estas adicciones como problemas de salud pública. Sin embargo, la disparidad entre la regulación del tabaco, donde incluyen en su propuesta "equiparar la regulación de los productos relacionados del tabaco, como los cigarrillos electrónicos, a la del tabaco tradicional; modificar la fiscalidad del tabaco de la mano del Ministerio de Hacienda; aumentar los espacios libres de humo para proteger el derecho a respirar" y, la regulación del cannabis, de lo que ha dicho García que "viene a cubrir una necesidad de un grupo de población para abordar un problema de salud pública" y ha recalcado que, "esto no influye de ninguna manera en el ámbito de las adicciones", cuando menos, plantea preguntas incómodas sobre la coherencia de la Ministra de Sanidad sobre su política sanitaria. Repetimos la pregunta que inicialmente nos hicimos, ¿cómo puede justificar la lucha contra el tabaco y sustancias psicoactivas, mientras intenta legalizar el cannabis "medicinal"?

La Ministra también reconoce la necesidad de abordar el consumo de alcohol entre los menores, con estadísticas alarmantes que muestran altos niveles de consumo y embriaguez entre los adolescentes. Sin embargo, ¿es posible reconciliar este enfoque preventivo con la legalización del cannabis, que también plantea riesgos para los jóvenes, especialmente cuando se considera su disponibilidad y percepción social?

Estas contradicciones de la Ministra de Sanidad, médico y madre, Mónica García, ponen en tela de juicio la integridad de su enfoque. Es esencial adoptar medidas coherentes y efectivas para combatir las adicciones, todas, asegurando que las políticas reflejen un compromiso real con la salud pública de todos.

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