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Jesús Fernández Úbeda

Sánchez llora la investigación de Begoña Gómez jaleando a Bildu

El cíborg está más triste que Larra en la Nochebuena de 1836. El duende autonomista que susurra a Feijóo ha aumentado su volumen.

El cíborg está más triste que Larra en la Nochebuena de 1836. El duende autonomista que susurra a Feijóo ha aumentado su volumen.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso. | EFE

Al presidente del Gobierno le ha robado el sabinero mes de abril un juzgado de Madrid que ha abierto diligencias sobre su esposa por tráfico de influencias y corrupción entre particulares. En la posada del fracaso donde, a falta de consuelo, hay ascensores, o sea, en el Congreso, un compungido Pedro Sánchez, como un cachorrito abandonado en una noche de tormenta, le lloraba a Rufián: "En un día como hoy, y después de las noticias que he conocido, a pesar de todo, sigo creyendo en la justicia de mi país". El cíborg está más triste que Larra en la Nochebuena de 1836; los gerifaltes de la oposición, a por uvas.

El duende autonomista –y tiro de burdo eufemismo– que susurra a Feijóo ha aumentado su volumen. Vuelve a rondar por Génova la tentadora idea de flirtear con el, disculpen el oxímoron, nacionalismo moderado. A nadie le extrañaría escuchar a Pons repitiendo que Junts "es un partido cuya tradición y legalidad no están en duda". Pocas horas después de manifestar que no tiene interés en ver a Puigdemont en la cárcel, el líder del PP dio las grazas, a lo Néstor Rego, a la delegada del PSOE en la presidencia de la cámara, felicitó al PNV por sus resultados en las elecciones vascas y, acto seguido, a Sánchez por el de Bildu: "¿Lo que dijeron en campaña sobre Bildu era sólo una mentira más de las suyas, o van a romper los pactos con Bildu?". Respuesta del líder del Ejecutivo, ufano: "Nueve de cada diez votos fueron a partidos políticos que apoyaron esta investidura. Les ganamos 9 a 1".

Feijóo insistió en que "un presidente normal vendría muy preocupado" por los resultados de los herederos políticos de ETA: "España se merece un presidente que se preocupe cuando Bildu sube, no que brinde por ello". Vaticinó –no hay que ser un lince– que Sánchez entregará el gobierno catalán a los independentistas y sacó pecho por las últimas autonómicas: "Catorce comunidades autónomas, el PP; cuatro, el PSOE. Territorialmente hablando, el irrelevante es usted". Y Sánchez, tan pichi, luciendo la misma elástica que la condenada María Mercedes Aizpurua, erre que erre: "El pasado domingo, 9 de cada 10 votantes en Euskadi…", y blablablá.

Abascal anda a lo suyo, que es ciscarse en la inmigración ilegal, y exigió "deportaciones masivas para delincuentes, violadores, para bandas callejeras, narcotraficantes, yihadistas…", y así. Sánchez se ventiló al macho alfa voxero sin ápice de esfuerzo y con las mismas armas de siempre: que si el líder de Vox propaga bulos, que si identifica la inmigración con la criminalidad, que si forma parte de una "corriente ultraderechista que ustedes representan junto al PP". El niño dickensiano del doctor Chapas afloró cuando Rufián le preguntó si cree en la justicia. El de ERC denunció que los cofrades de la "guerra sucia" están "más envalentonados que nunca" y exigió al líder del Ejecutivo que les ate en corto. Éste dijo que, desde que llegó a la Moncloa, "salieron todas estas corrupciones". Se vienen cositas.

La valida puigdemontonera Míriam Nogueras afeó a la viseprecidenta primera del Reino de España que el Gobierno esté "vaciando los bolsillos de los ciudadanos de Cataluña para seguir llenando el de Madrid". María Jesús Montero, asustada perdida: que si el Ejecutivo garantizará los servicios públicos en todo el territorio español, que si "ha velado por los intereses de Cataluña", que si "respetar el autogobierno", etcétera. La de Junts, de nuevo: "Visca Catalunya lliure". Cuca Gamarra le preguntó a Yolanda Díaz por el gasto militar y por los fijos discontinuos. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo la trató de tonta: "No sabe leer la EPA".

Aumentaron el nivel los habituales: Miguel Tellado y Cayetana Álvarez de Toledo. Afónico, el portavoz del PP ilustró su intervención con dos imágenes: la primera, la del pacto de Sánchez con Bildu; la segunda, la de un puñado de etarras. Recordó el historial de los socios del Gobierno y criticó el "paripé" de los socialistas en la recta final de la campaña vasca, "separándose de Bildu por no condenar el terrorismo de ETA": "Hoy ya hemos escuchado al presidente. Los demócratas sienten náuseas al ver en lo que se ha convertido el PSOE". Félix Bolaños, con bromitas –"el Gobierno está mejor que su voz"–, contestó que su partido "ha estado siempre en el lado correcto de la Historia". El diputado popular por La Coruña, mientras tranto, exhibía las fotos.

Por su parte, Álvarez de Toledo centró su intervención en el prófugo Puigdemont, que "está a punto de convertirse en el presidiario Puigdemont, y ustedes no serán capaces de impedirlo". La portavoz adjunta del PP preguntó al titular de la cartera de Justicia si respaldará al líder de Junts cuando pise suelo español o al juez Llarena, cuando ordene su detención: "¿No se da cuenta, señor Bolaños? El preso es usted". Respuesta del ministro tridentino: "El 12 de mayo habrá un referéndum en Cataluña". ¿De qué tipo? Todo el mundo lo sabe.

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