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Alberto Javier Tapia Hermida

Por qué no es inteligente enfrentar la política exterior de España con Israel y con Argentina

Desde esta columna de opinión deseamos colaborar a restañar, lo antes posible, las heridas innecesariamente abiertas entre pueblos hermanos.

Desde esta columna de opinión deseamos colaborar a restañar, lo antes posible, las heridas innecesariamente abiertas entre pueblos hermanos.
Comparecencia institucional del ministro de Exteriores, José Manuel Albares | EFE

En estos últimos días la política exterior desarrollada por el Gobierno de España ha dañado seriamente nuestras relaciones diplomáticas con Israel y con Argentina, países con los que mantenemos relaciones intensas por motivos históricos, culturales y económicos. Desde esta columna de opinión deseamos colaborar a restañar, lo antes posible, las heridas innecesariamente abiertas entre pueblos hermanos y, para ello, nos parece que un examen racional y desapasionado es el mejor de los caminos.

A continuación, expondremos brevemente las razones por las que no nos parece inteligente este proceder del Gobierno de España desde presupuestos estrictamente lógicos y no políticos. En este sentido, nos parece que ambos enfrentamientos tienen consecuencias profundamente perjudiciales para España, para sus ciudadanos, sus empresas y sus universidades y resultan por completo injustificados porque se basan en sendas falacias o errores de la lógica elemental de las relaciones internacionales y, por ello, no son inteligentes ni eficientes para los ciudadanos de nuestro país. Procedemos a exponer sintéticamente las razones de nuestra afirmación desde presupuestos racionales, alejados de las emociones que inundan la atmósfera.

El enfrentamiento de la política exterior de España con Israel: errores de causalidad y de afinidad

Esta primera colisión nace de dos errores lógicos:

El primero es un error lógico de causalidad y nos exige no olvidar que la causa primigenia de la crisis humanitaria vigente en la Franja de Gaza reside en el ataque criminal que sufrieron ciudadanos pacíficos israelíes, a manos de organizaciones declaradamente terroristas, el pasado 7 de octubre de 2023.

El segundo es un error lógico de afinidad al confundir la posición de España entre las democracias europeas. Ya en la entrada del nuestro blog financiero de 29 de diciembre de 2023 sobre "El precio de las amistades peligrosas: los amigos de mis enemigos son mis enemigos" nos referimos a que varias organizaciones terroristas nacionales e internacionales, con "hojas de servicio" cargadas de sangre de inocentes y de crímenes contra la Humanidad, tuvieron a bien felicitar al ejecutivo del Reino de España por acciones u omisiones lesivas de algunas de las potencias económicas internacionales que dejaron "constancia en acta" de su indignación. Nos referimos, entonces a una regla lógico-matemática de las afinidades en las relaciones internacionales que opera constatando que los enemigos de mis amigos son mis enemigos y los amigos de mis enemigos son mis enemigos.

Ahora, parece que el error es contumaz cuando leemos en la prensa que "La Casa Blanca desaprueba el plan de Sánchez para Gaza. Estados Unidos cree que el reconocimiento unilateral de Palestina no garantiza la seguridad de Israel" (ABC, 20.05.2024, p.18. David Alandete. Washington). Estamos ante el precio de una precipitación innecesaria con el inminente reconocimiento unilateral del Estado Palestino por Pedro Sánchez, al margen del resto de democracias europeas de la UE.

En definitiva, se trata de no cruzar la delgada línea roja entre ser pro-palestino y ser antisemita y de hacer un llamamiento a la prudencia para que algunas protestas que pudieran parecer razonables contra los daños humanitarios que nos muestran, día tras día, los medios de comunicación no degeneren en invitaciones al odio racial por parte de la nueva inquisición sedicentemente progresista que comenzó el 17 de abril de 2024 con las protestas en la Universidad de Columbia, exigiendo que la universidad rompiera cualquier tipo de lazo con Israel.

En España, hay que recordar la atención selectiva hemipléjica de las autoridades académicas que han suscrito manifiestos invitando a las universidades a romper relaciones con universidades y centros de investigación de Israel. Manifiestos que nos han sorprendido cuando esas mismas autoridades académicas han mantenido un ominoso silencio ante los ataques bárbaros del 7 de octubre de 2023 y un silencio cómplice ante los ataques racistas de los independentistas a la democracia española. Nos parece que debemos estar especialmente vigilantes para evitar que prenda la mecha del racismo que llega a presentarse inclusive como una fuerza de progreso.

El enfrentamiento de la política exterior de España con Argentina: errores de causalidad y de generalidad

Esta segunda colisión nace, también, de dos errores lógicos:

El primero es un error de causalidad y consiste en ignorar la causa originaria de la escalada verbal que se encuentra en las afirmaciones —como mínimo, imprudentes— sobre una presunta drogadicción del presidente del Gobierno argentino por un ministro del Gobierno de España que no nos consta que se haya disculpado mas allá de las referencias al contexto pedagógico-político en las que se pronunciaron.

El segundo error lógico es de generalidad o de generalización falaz y consiste en confundir la parte (determinadas relaciones empresariales-familiares del Presidente del Gobierno) con el todo (la soberanía y la dignidad de España e incluso de la Unión Europea); lo que nos parece un evidente despropósito.

Si esta opinión ha contribuido, aunque sea mínimamente, a restablecer las relaciones de España con Israel y con Argentina, nos damos por sobradamente satisfechos.

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