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Jesús Fernández Úbeda

Sánchez, absurdo y al límite, sangra por la "investigada"

La herida ocasionada por la "presidenta" (Patxi López dixit) duele horrores y, a esta hora, amenaza con infectarse y derivar en una sepsis.

La herida ocasionada por la "presidenta" (Patxi López dixit) duele horrores y, a esta hora, amenaza con infectarse y derivar en una sepsis.
EFE

A Pedro Sánchez le ha sentado peor que una sopa de mejillones con horchata –sé de uno que probó semejante engendro culinario y, oh, sorpresa, acabó en el hospital– la noticia, publicada este martes urbi et orbi, de que difundió su "Carta a la ciudadanía" cuando ya sabía que un juzgado de Madrid había condecorado con la condición de "investigada" a su esposa, Begoña Gómez. La herida ocasionada por la "presidenta" (Patxi López dixit) duele horrores y, a esta hora, lejos de cerrarse, amenaza con infectarse y, si la oposición no incurre en su torpeza habitual, derivar en una sepsis. Conviene no olvidar, en efecto, que el macho alfa de la Moncloa sobrevive como nadie en el jaque, que tiene un máster en supervivencia, pero en la sesión de control de este miércoles se le vio quebrado y acorralado como pocas veces y, sobre todo, patético como nunca. Escuchando sus réplicas a Feijóo, me acordé de la certerísima frase de Tarradellas: "En la vida se puede hacer de todo menos el ridículo".

Los músculos de la ATM –articulación temporomandibular– de Sánchez ejercían la presión de una prensa hidráulica de 45 toneladas mientras el líder de la oposición, como un general que entra triunfante en una ciudad conquistada, le pedía "que explique esta investigación judicial por corrupción y tráfico de influencias que afecta a la Moncloa". El cíborg enamorado cortocircuitó y, como un soldado enloquecido de Apocalypse Now, disparó sin ton ni son contra "Hazte Oír, el de la motosierra", o sea, Milei, "Netanyahu y", no sea que se deje alguno, "toda la ultraderecha", ea. Ya puesto, preguntó a su interlocutor qué opinión tiene de una foto que se hizo Abascal con el primer ministro de Israel, rematando así la faena: "Ni mil palabras de fango van a tapar los gobiernos de la vergüenza que tienen ustedes con Vox".

Feijóo, impasible, recibió los balazos dialécticos de Sánchez como si fueran ositos de gominola, y volvió a desenfundar: "La Fiscalía Europea también investiga los contratos en los que está involucrada su esposa y hoy mismo salen nuevas informaciones sobre contratos y negocios de su esposa con empresas participadas del Gobierno. Lo sabía todo y lo tapó. ¿Cree que toda la prensa de nuestro país es de ultraderecha y fango? (…) ¿Se cree que la Audiencia Nacional, los juzgados de Plaza de Castilla y la Fiscalía Europea son fango?". El presidente del PP le afeó el uso del "pueblo argentino" y la "noble causa del pueblo palestino" para tapar que "la Moncloa está investigada por corrupción", y remató la faena firme y, en cierto modo, condescendiente y, por tanto, cruel –divertidamente cruel–: "Haga lo que debe hacer, señor Sánchez. Acabe con esto. No se puede seguir así".

Fue entonces cuando el sistema operativo de Sánchez terminó de colapsar y, con una sonrisa nerviosa, y más rojo que un guiri borracho a las cinco de la mañana, desbordó su rabia recurriendo al fango y a los "gobiernos de la vergüenza con Vox". Contuso, concluyó su parlamento aventurando que el PP "volverá a perder las elecciones" el 9 de junio. Después, respondiendo a una pregunta de Aitor Esteban sobre la descarbonización, el brazo con el que agarraba los folios le empezó a temblar como si estuviera montado sobre un toro de rodeo.

Ione Belarra le reprochó a Sánchez que, durante la declaración del Estado palestino, fuera "incapaz de pronunciar la palabra genocidio". También le pidió que condenara a Tellado por opinar, sobre el escrache sufrido por el Gran Escracheador, que "el que siembra vientos recoge tempestades". El presidente, encantado: "Absoluto rechazo y absoluta condena, sin duda alguna". Cuca Gamarra le preguntó a María Jesús Montero si estaba al tanto del quilombo begoñero y le soltó una colleja al fiscal general del Estado, "el abogado de familia del señor Sánchez", mientras el presidente centrifugaba un caramelo o un chicle como Ancelotti en el minuto 89 de una semifinal de Champions. La viseprecidenta, acelerada, se escudó en el informe de la UCO que dice que "no hay nada de nada" y, sin venir a cuento, celebró el resultado del PSC en las elecciones catalanas del 12 de mayo.

La popular Ester Muñoz preguntó a Yolanda Díaz si "tiene algo que decir" sobre la "investigada" o "va a seguir callada o sumisa"; previamente, la vicepresidenta segunda se había desestresado, la pobriña, ay, mandando "a la mierda" a toda la bancada del PP. Tellado no soltó el hueso e hizo lo propio con Bolaños: "Están enfangados hasta el cuello y el fango es sólo suyo". Lo de Cayetana Álvarez de Toledo fue una ráfaga de ametralladora contra el ministro tridentino: "Prefiero la motosierra al coche bomba, que fue el juguete de sus socios. Milei llamó corrupta a Begoña Gómez; debió llamarla imputada". La portavoz adjunta del PP también le dio un codazo a Vox –"Como sigan así, habrá que concluir que su Agenda 2030 es que Sánchez siga en el poder"–, si bien, comparados con los aliados de Sánchez, "el señor Abascal es un lobo desdentado y la señora Meloni, Caperucita Roja". Mañana más: se aprueba la amnistía.

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