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Carmelo Jordá

Tengo otra mala noticia para Yolanda Díaz

No, los socialistas no se van a dejar levantar la merienda por un suflé como ella que, además, ya se ha desinflado.

No, los socialistas no se van a dejar levantar la merienda por un suflé como ella que, además, ya se ha desinflado.
Yolanda Díaz. | EFE

En Libertad Digital hemos sido de los pocos, me atrevería a decir que casi los únicos, que en ningún momento hemos caído bajo el influjo de Yolanda Díaz, una mujer que por alguna razón que no logro entender tenía una capacidad de fascinar a los miembros de la grey periodística que ríanse ustedes del atractivo de la divina Garbo.

Ahora la trola –o si lo prefieren el embrujo, para ser un poco menos ofensivos con nuestros colegas– ya es insostenible: el partido creado a su imagen y semejanza, que tiene una vicepresidencia y varios ministerios, sí que ha logrado un empate técnico en estas elecciones europeas, pero no con el PP, como se prometían muy felices los socialistas, sino con Alvise Pérez.

Quedarse por debajo del 5% debe parecerle mucho a la inefable Yolanda, así que para hundir del todo al partido que ella misma creó ha diseñado una respuesta a la catástrofe electoral que nos da una idea de su habilidad política y también de su valentía: primero huye de la noche electoral en lugar de ejercer el liderazgo en una jornada tan nefasta, como era su obligación; después dimite del partido edificado tras un año de "escucha activa" y, finalmente, un día después resulta que no, que dimite pero que se queda, que es de día y de noche a la vez. Impresentable, patético y casi diría que insultante.

De alguna forma Díaz es también el ejemplo perfecto de lo que es la política según la entiende Pedro Sánchez: una pantomima en la que sólo importa lo que parece, nunca lo que es, pero que al cabo tiene las patas muy cortas: el invento de Sumar le ha durado al presidente poco menos de un año y en las próximas elecciones no le quedará nada a su izquierda con lo que pactar. Sí, puede que el PSOE crezca algo haciéndose aún más extremista, arreciando en el antisemitismo y creando una discoteca o un mercado de verdura en el Valle de los Caídos, pero sin un Sumar o un Podemos aportando una treintena de diputados dudo mucho que le den los números para otra carambola como la del 23J.

En cuanto a la propia Yolanda, hay que reconocer que es una experta en dejar muerte y desolación –políticas, por supuesto– allá por donde pasa, mientras al mismo tiempo ella no sólo sale indemne sino que es catapultada cada vez más arriba. Pero me da que, como decíamos de Sánchez, se le están acabando los partidos de izquierda que dinamitar. De hecho, ya sólo le queda uno: el propio PSOE.

Y tengo una mala noticia, otra, para Yolanda Díaz: los de Ferraz no se van a dejar, para eso tienen mucha más experiencia en mil guerras partidistas y los colmillos todavía más retorcidos que en IU y Podemos juntos, que en el fondo eran unos pardillos. No, los socialistas no se van a dejar levantar la merienda por un suflé como ella que, además, ya se ha desinflado.

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