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Inma Castilla de Cortázar

La soberana irresponsabilidad de Sánchez y la UE

Si la UE conoce el reiterado e irresponsable comportamiento del presidente Sánchez, es necesario que las actuales alianzas no continúen entre el PPE y el grupo parlamentario socialista.

Si la UE conoce el reiterado e irresponsable comportamiento del presidente Sánchez, es necesario que las actuales alianzas no continúen entre el PPE y el grupo parlamentario socialista.
Pedro Sánchez junto a Ursula von der Leyen. | EFE

La misma noche electoral de las Europeas 2024, Úrsula von der Leyen declaró que el Partido Popular Europeo (PPE) continuaría su alianza con socialistas y verdes para la consecución de los objetivos de la Unión. Poco pareció importarle a la presidente de la Comisión Europea el batacazo electoral del socialista Emmanuel Macron, que consciente del fracaso de su partido convocó, inmediatamente, elecciones anticipadas en Francia. Tampoco debió analizar von der Leyen el significativo retroceso de Pedro Sánchez y sus aliados ese mismo 9J, en el que el PSOE perdió nada menos que 2.108.000 votos y el conjunto de los partidos socios (Sumar, Podemos, nacionalistas y secesionista) de ese siniestro Gobierno que lidera (es un decir) otros 2.195.000 votos hasta un total de más de 4,3 millones menos que en los anteriores comicios de 2019: todo un descalabro, se mire como se mire, aunque Pedro Sánchez aparezca flamante con sus 20 europarlamentarios.

Los que nos sabemos europeístas —a pesar de los actuales pesares de los que nos ocuparemos en breve— confiamos en la firmeza de la Unión Europea y en que pueda constituir un eficaz dique de contención en este abyecto proceso de degradación de la democracia en España, iniciado por los dos últimos presidentes socialistas. Proceso que, en los últimos tiempos, ha alcanzado una vertiginosa velocidad en sintonía con los populismos comunistas liderados desde el Grupo de Puebla y la imitación "mimética" (valga la redundancia) de las estrategias utilizadas en nuestros países hermanos de Hispanoamérica. Es evidente la aceleración que Sánchez está imprimiendo en el proceso de demolición, por fagocitosis, de todas las instituciones que tienen como misión controlar al Ejecutivo para garantizar la democracia. Sánchez —parapetado en un argumentario tan demagógico como infantil y en la autoridad de la Fiscalía que maneja a su antojo para su defensa, la de su familia y allegados partidistas— persiste obstinadamente en un abierto ataque a la separación de poderes y en el hostigamiento a jueces y periodistas que no han renunciado a su independencia y responsabilidad.

Tras los resultados de las elecciones europeas de 2024, la "Plataforma por la España Constitucional", constituida –por el momento, puesto que crece constantemente— por casi un centenar de foros cívicos hermanados en las concentraciones de Cibeles (2023 y 2024), en protesta por los innumerables motivos que la irresponsabilidad de Pedro Sánchez propicia (indultos, malversación, ley de amnistía, hostigamiento a la guardia civil, jueces y periodistas, manipulación procaz de los medios públicos de información y —por si todo esto fuera poco— más que indicios de corrupción en sus directos colaboradores y en su entorno familiar), levantó la voz. Emitió un mensaje inequívoco en todas las instancias nacionales y europeas: si la UE conoce el reiterado e irresponsable comportamiento del presidente Sánchez y la gravedad de la situación de la democracia española, atendiendo al veredicto del conjunto mayoritario de los ciudadanos europeos, es necesario que las actuales alianzas no continúen entre el PPE y el grupo parlamentario socialista (cuyo principal representante es el PSOE, en estos momentos) y que se exploren acuerdos con otros partidos europeos con sólido apoyo popular y "comprometidos –copio textualmente— con la defensa de los derechos humanos, el imperio de la ley, la separación de poderes, la economía de mercado, fronteras seguras y la defensa de los valores básicos de la civilización occidental, que puedan hacer frente sin hipotecas a cualquier proceso que ponga en riesgo los fundamentos democráticos de nuestras sociedades, como el que estamos padeciendo en España".

Y concluía el mencionado comunicado enviado en español, inglés, francés y alemán, a todos los europarlamentarios, corresponsales extranjeros, Embajadas y Consulados: "la reiteración incondicional y permanente de las alianzas del pasado no respondería en esta etapa histórica ni a las necesidades geoestratégicas ni a los deseos de la mayoría de los ciudadanos de la UE".

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