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Miguel del Pino

En la canícula, los pájaros cantores se callan prudentemente

Los cambios en el metabolismo que se producen en los momentos de temperaturas muy altas son responsables del fenómeno.

Los cambios en el metabolismo que se producen en los momentos de temperaturas muy altas son responsables del fenómeno.
Los canarios deben estar anillados e inscritos en el registro. | Pixabay/CC/natalielira

Muchos felices propietarios de canarios y otros pájaros domésticos se alarman cuando ven que, al llegar el verano y los fuertes calores, sus animalillos, hasta entonces virtuosos canoros, guardan silencio y se muestran abatidos. ¿Están enfermos?

Tranquilos: es completamente normal y algo similar ocurre en la naturaleza en el caso de las aves silvestres. Los cambios en el metabolismo que se producen en los momentos de temperaturas muy altas son responsables del fenómeno.

La glándula tiroides regula con sus hormonas la actividad del organismo y disminuye su producción como consecuencia del calor; coincidiendo con este fenómeno, aprovechan las aves para la muda del plumaje.

En los canarios y otros pájaros domésticos, la muda suele durar al menos un mes, pero en ocasiones se prolonga y se convierte en algo patológico si las condiciones ambientales no son correctas: por ejemplo, si cambiamos con frecuencia la jaula de lugar caluroso a lugar fresco, o si la alojamos en sitios expuestos a corrientes de aire.

Los ornitólogos llaman "eclipse" a la actitud de las aves mientras cambian su plumaje, lo que hacen una vez al año. Mientras el manto de plumas no está completo procuran los estresados pájaros dejarse ver lo menos posible, ya que sus posibilidades de escapar del ataque de un predador están disminuidas; se esconden entre las plantas y, si son especies cantoras, por supuesto dejan de cantar: sencillamente esto es lo que le pasa al canario durante el verano.

Hablemos de las plumas: son formaciones córneas formadas a partir de unas papilas de la piel, y en este sentido resultan homólogas de las escamas o los pelos del resto de los vertebrados. Se ha comprobado que los extinguidos dinosaurios, grupo de reptiles emparentado íntimamente con los ancestros de las aves, también tuvieron formaciones similares a las plumas, al menos algunos de ellos.

En la comparación entre pelos, escamas y plumas, estas últimas ganan sin discusión en eficacia: las plumas son muy ligeras, y ésta es una de las condiciones que permitieron a las aves alcanzar la facultad de volar. Por otra parte, el plumaje en su conjunto puede erizarse, almacenando aire en su interior, cuando hace frío, y por el contrario aplastarse contra la piel para evitar el calentamiento excesivo de la piel del animal.

Los aficionados a los pájaros domésticos adjudican la curiosa denominación de "embolados" a los pajarillos, que sea por encontrarse enfermos o por estar alojados en ambiente muy frío, parecen convertirse en una bolita de plumón. Simplemente está evitando la pérdida de calor, lo que puede deberse al ambiente, pero también a la incubación de algún proceso infeccioso.

Volviendo a la muda de los pájaros domésticos, el nacimiento y crecimiento de las nuevas plumas implica un importante gasto energético y la necesidad de suplementos alimentarios. El comercio de productos para animales de compañía ofrece pastas y otros preparados que aumentan el aporte de proteínas, lo que en la naturaleza consiguen muchos pájaros silvestres granívoros modificando su régimen con la ingesta de insectos.

También pueden encontrar los aficionados productos "correctores" de la muda para añadir, en forma de gotas, al agua de los bebederos. En este caso suelen alarmarse al detectar en dicha bebida un olor muy desagradable, que se debe al contenido en azufre de dichos productos que, lógicamente, no se encuentran en mal estado.

Ya que nos ocupamos hoy de los pájaros domésticos, no está de más recordar las dificultades que están sufriendo los aficionados a causa de la disparatada legislación sobre su tenencia y crianza derivada de la ley de "supuesto bienestar animal". El acervo cultural acumulado por los conocimientos empíricos de los criadores no ha sido tenido en cuenta en absoluto, hasta el punto de que muchos criadores de prestigio reconocido han terminado por abandonar su actividad, asustados y acomplejados.

Esperemos que la situación mejore cuando los encargados de delimitar las especies susceptibles de ser mantenidas en cautividad, separen estas listas de las protegidas estrictamente. Desconfiamos muchos del concepto de "expertos" que nuestro gobierno ha venido manejando con anterioridad, pero apliquemos un mínimo de principio de duda sobre las bases científicas que se apliquen.

Por cierto, en referencia a los pájaros silvestres que van a sufrir los rigores de la canícula, será frecuente que los ciudadanos encuentren pollos de diversas especies caídos prematuramente de los nidos y con apariencia desvalida. Antes de intentar cogerlos para criarlos artificialmente es bueno asegurarse de que los padres no están en las proximidades, ya que su instinto les mueve a seguirlos y alimentarlos hasta que están completamente aptos para sobrevivir.

Si realmente están abandonados o huérfanos y en peligro, el centro de recuperación de especies más próximo es la mejor solución, y una cajita de cartón oscura con orificios de ventilación, el mejor sistema de traslado hasta el mismo.

Miguel del Pino, catedrático de Ciencias Naturales

En Tecnociencia

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