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Ante el traidor, crítica y movilización

La estructura moral de los españoles no existe. Todo es silencio cómplice con el tirano. La Nación ha muerto.

La estructura moral de los españoles no existe. Todo es silencio cómplice con el tirano. La Nación ha muerto.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | Gtres

Desde su abecedario unos bobos ilustrados sin desasnar, oscuros periodistas y nefastos escritores, cuestionan la acción de EE. UU. e Israel contra el régimen terrorista de Irán. Balbucean que la barbarie no puede combatirse con la fuerza. Es obvio que desconocen por completo el poder emancipador de la guerra; sin duda alguna, la guerra es una institución humana muy sutil, en verdad, ella contiene una de las principales razones que dignifica al hombre. Un asunto demasiado complicado para que esas mentes estrechas lo entiendan. Además, la maldad de los bobos ilustrados les impide comprender en términos políticos todo lo que implica la guerra de EE. UU. y sus aliados contra Irán. Sin embargo, mientras ese tipo de "opiniones" y soflamas "pacifistas" contra la guerra justa sea mayoritaria en el ABC y en el resto de la prensa española, Sánchez seguirá campando a sus anchas por un país lleno de cobardes y mangantes. Los bobos ilustrados, sí, dan alas a la traición cometida por Sánchez contra sus aliados. Es la gasolina para que funcione ese mecano bélico construido por el sanchismo para mantenerse en el poder.

La traición de Sánchez no nos ha extrañado a quienes venimos denunciando, desde hace más de seis años, que este Gobierno nos impone una agenda de apoyo al terror de Irán y otros países de ese jaez para acabar con lo poco que queda aquí de democracia. Es su forma de dar el mayor golpe de Estado que se ha dado en Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, pero la Opinión Pública ha pasado de largo sobre este asalto "políticamente correcto" a la democracia. Sánchez se situó desde el principio, siguiendo a Zapatero, en el bando del terror, como luego vimos con Hezbolá y contra Israel…, pero simulábamos que no pasaba nada. Es como si toda la cobardía del mundo se hubiera instalado en España para mantenernos calladitos. El guion sanchista contra Trump, el principal defensor de la paz en el mundo, se ha cumplido con diligencia: tensión, desconfianza y traición. Desde que a principios de 2025, el Ministerio del Interior, dirigido por Grande-Marlaska, adjudicará a Huawei España el contrato para suministrar servidores OceanStor 68000V5, hasta hoy las relaciones con EE. UU. han pasado de la tensión hasta la traición, pasando por todo tipo de hostilidades de Sánchez contra Trump. ¡Para qué citar los pagos de España a la OTAN exigidos por Trump!

Sánchez sin contar con nadie, pero siguiendo una lógica diseñada a su llegada al poder, ha decidido ponerse al lado del régimen terrorista de Irán. Ha traicionado a todos sus aliados de la OTAN, especialmente a EE. UU., y a los principales actores de la UE. Sánchez es el principal representante de la cobardía universal. Lo pagaremos todos los españoles. Sánchez ha despreciado la poca diplomacia seria que queda en el Ministerio de Exteriores, a su Gobierno, a su propio partido y, por supuesto, al Parlamento, y se ha puesto al servicio de los criminales de Irán. Quien no sienta vergüenza de esta traición, no tiene derecho a ser llamado ciudadano. Mientras todo esto sucede, el pueblo español sigue a lo suyo, cabeza con cabeza, sobrevive arrastrándose por un territorio sin nación y sin Estado. Esto, España, ha quedado reducida, otra vez, a un gentío. El tirano de La Moncloa, conocedor preciso de la carencia de columna vertebral del pueblo español, hace mangas y capirotes de la poca dignidad que aún quedaba viva de los españoles: respetar los acuerdos con un país amigo, EE. UU. No le deja ni repostar combustible en las bases militares de utilización conjunta. La estructura moral de los españoles no existe. Todo es silencio cómplice con el tirano. La Nación ha muerto.

¿Qué harán los partidos de la Oposición? El PP ha protestado, pero hasta este momento no ha registrado, en el contexto de esta crisis concreta, acciones parlamentarias extraordinarias como una moción de censura específica por este tema. Tampoco ha registrado una proposición no de ley en el Congreso o el Senado expresamente sobre política exterior. No hay ninguna iniciativa legislativa estructural para cambiar acuerdos internacionales o tratados con EE. UU. El PP es un partido eunuco en política exterior, aparte de no haber felicitado todavía a Trump por su victoria, su encargado en la UE está próximo a China y a los mangantes de Rusia, y una de sus dirigentes en el Congreso de los Diputados aún no ha pedido perdón por haber comparado la perversidad de Sánchez con Trump… Y no se les cae la cara de vergüenza. Poco hará el PP contra Sánchez, aparte de grititos de monja; si ahora no rompe, de una vez por todas, sus alianzas con los socialistas en la UE, nadie le creerá.

Otra cosa es VOX. Su líder Abascal ha respaldado a Trump siempre, antes y después de su llegada a la Casa Blanca. La respuesta de VOX ante la traición de Sánchez ha ido más lejos que el PP. Su posición también ha sido fundamentalmente discursiva y política, con críticas muy duras de Abascal contra Sánchez. Espero que pronto esas críticas se traduzcan en iniciativas institucionales concretas y en resoluciones parlamentarias. Pero ha dado paso más allá al pedirle ayuda a EE. UU. para sacar a Sánchez de La Moncloa. Sí, debe valorarse con la mayor nota las misivas, escritas en inglés de Abascal y la Fundación Disenso, dirigidas a la Administración Trump, no solo solidarizándose con la posición de EE. UU., sino también pidiendo ayuda a su Inteligencia para sacar a Sánchez del poder en España.

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