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La crisis de Argentina no es global

Argentina está siendo golpeada por la crisis global, pero esta última no es la causa principal de nuestros problemas.

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Difícilmente alguna economía pueda salir indemne a los efectos de la crisis global. Eso no significa, sin embargo, que existan economías que puntualmente tengan debilidades propias en su modelo.

Uno puede verse tentado a cometer el error de creer que Argentina pasó por un proceso de recuperación y crecimiento económico entre 2002 y 2008 y ahora se ha enfrentado a esta nueva gran depresión internacional, lo que ha destruido el proyecto serio de país tan buscado a lo largo de, al menos, siete décadas.

Lo cierto es que el modelo económico implantado a partir de la presidencia de Eduardo Duhalde –que continuara Néstor Kirchner, y luego su esposa– no es otra cosa que un proyecto de corto plazo que el tiempo está demostrando que es insostenible.

El Gobierno puede mentir con los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) afirmando que las tasas de crecimiento económico son abultadas, que el desempleo, la pobreza y la indigencia caen o que la inflación es de un solo dígito. Pero la verdad se siente en la calle y el argentino está hoy molesto con el Gobierno, algo que –pocos lo dudan– se visualizará en las próximas elecciones de este año, sean en junio o en septiembre.

Veamos un ejemplo sobre cómo la mentira de la inflación –reconocida ya por todos– se proyecta a todo el resto de las estadísticas del INDEC. Si una empresa vendió productos por importe de 100.000 pesos en 2007 y de 120.000 pesos en 2008, ¿cuál es la tasa de crecimiento en sus ventas? La tasa nominal, en pesos, nos muestra un aumento del 20%. La tasa "real", sin embargo, dependerá de la inflación que se tome. Si la inflación fuera del 20%, entonces las ventas de esta empresa no habrían aumentando absolutamente nada: estaría estancada. ¿Cuántas son las empresas en Argentina que en 2008 experimentaron una tasa de crecimiento nominal igual o mayor que la inflación auténtica? ¿Cuántos son los trabajadores que recibieron aumentos salariales iguales o mayores a los del IPC?

El Gobierno de los Kirchner se enfrenta a un serio problema. En primer lugar, si hubo una recuperación de la economía argentina entre 2002 y 2008, esto obedece a la locomotora que supuso la economía mundial. Cuando esta locomotora se ha parado, han desaparecido todas las razones que nos permitieron continuar en ascenso. En segundo lugar, repitiendo los mismos errores del menemismo, el Ejecutivo desaprovechó el excelente contexto internacional para llevar adelante cambios fundamentales. Si la reforma integral del Estado –tan necesaria– no se hizo entonces, ¿qué podemos esperarla para el difícil futuro? Recordemos que entre 2002 y 2008, el gasto público se vio incrementado en un 330%, pasando de 25.000 a 103.000 millones de dólares.

La economía argentina ya está en recesión, aspecto que han remarcado economistas como José Luis Espert, o políticos como Roberto Lavagna. El New Deal planteado por Cristina Fernández de Kirchner tras expropiar los ahorros de los argentinos no es la mejor solución para esta crisis.

Argentina está siendo golpeada por la crisis global, pero ésta no es la causa principal de nuestros problemas. En todo caso, el contexto internacional resultó ser un velo que no nos permitía ver las inconsistencias propias de nuestro modelo de crecimiento. Podemos hacer una larga lista de políticas que día a día destruyen nuestras instituciones: la expropiación de las pensiones, una inflación de dos dígitos, las excesivas retenciones, la guerra contra el campo, una deuda pública creciente, el récord de presión impositiva y un gasto público exacerbado. Pero creo que el mayor problema es ignorar –en todos los sentido– nuestra constitución nacional.

Adrián Ravier es economista y profesor de la Universidad Francisco Marroquín y del Swiss Management Center University. Escribe regularmente en su página personal.

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