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Amadeo Vives

Si todo el teatro de Boadella es imposible comprenderlo sin la música, en el caso que nos ocupa es una cuestión central. Es música sobre música.

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Amadeuses más que un musical. Es una obra de arte. Pasará a la historia como una de las grandes creaciones de Albert Boadella. Teatro genuino. Teatro español. Boadella ha conseguido, otra vez, romper el decorado de la farsa. Actores, cantantes, músicos y todos los que allí aparecen están fuera de un decorado. Se trata de un espacio escénico funcional. Aunque todo ocurre en ese espacio, las referencias a lo que no está allí presente, que son varías e importantes a lo largo de la representación, son de carácter cinematográfico. Es otra de las genialidades de Boadella. La incorporación de las técnicas cinematográficas al escenario teatral consigue que esta obra, dedicada al gran compositor Amado Vives, no caiga en la ideología explicativa.

Amadeuses la antítesis de toda ideología. Es una obra de creación. Es una pieza maestra para entender la España de ayer y la de hoy. Lejos de ser un espectáculo provocador, como algún indocumentado comentaba al final de la representación, es una creación magistral sobre el poderío de la cultura española. Condensación de palabra y música y otras mil artes teatrales. Asesinado nuestro teatro nacional por los burócratas del Gobierno central y por los mesogobiernos regionales, sólo nos queda Albert Boadella para suavizar y aplacar esa trágica pérdida. Boadella es el único dramaturgo español que se atreve a representar a sus paisanos en un escenario.

He ahí su genialidad: nos pone frente al espejo. Nos representa con coraje e inteligencia a nuestros grandes y pequeños hombres. Aparecen en el escenario tal y como son en la realidad: coherentes y contradictorios, racionalistas y pasionales, avariciosos y generosos. Geniales y ruines, hombres de España, fueron sus representaciones de los Pujol, Pla y Dalí. También este Amadeo Vives, gran compositor de zarzuelas y de himnos "nacionalistas" como L´emigrant y La balanguera, es una obra de puro teatro. Teatro, sin duda alguna, político, pero al modo que eran políticas las grandes tragedias y comedias griegas. Es, sí, teatro político. Nunca ideológico. Se ríe del nacionalismo y apuesta por España. Ser catalán es una forma genuina de ser español.

Si todo el teatro de Boadella es imposible comprenderlo sin la música, en el caso que nos ocupa es una cuestión central. Es música sobre música. Se trata de mostrar la obra de uno de los grandes compositores del siglo XX. Aquí hay música de orquesta, voces solistas, coros magistrales, recuerdos de piezas famosas de Amadeo Vives y fragmentos de Beethoven, Bretón, Chapí, Falla, Rodoreda, Rosillo y Mollás.

Hay un motivo más para visitar este espectáculo. La obra está repleta de humor. Alegría. Risa. Boadella es risa.

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