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Agapito Maestre

Resistencia Democrática

Redes es un proyecto cervantino, porque le importa más "el camino que la posada".

Agapito Maestre
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Es menester que la nación española se enfrente al Estado español para que la democracia, esa forma de gobierno inestable y siempre dispuesta a perfeccionarse, no se convierta en un instrumento de profesionales del poder. La desnacionalización de España es terrorífica. Estamos al borde del abismo. La primera sesión de las nuevas Cortes Generales, inicio de la legislatura, revela toda la podredumbre de un Estado en descomposición contra la casi inexistente nación española allí representada. Las fórmulas de juramento o promesa de los nuevos legisladores permitidas por la presidenta de la Alta Cámara provocan vergüenza ajena. Esa indolente y perversa actitud solo tiene un objetivo: apropiarse de un bien público, el Parlamento español, para convertirlo en un negocio de particulares y separatistas.

El espacio-público político, la sede de la soberanía nacional, ese ámbito materialmente de nadie y potencialmente de todos, fue mancillado por todos aquellos que prometieron su cargo haciendo de España escarnio y mofa. Por eso, por permitir, cuando no impulsar y proteger, semejante tropelía, ya debería haber sido relevada esa señora de la Presidencia del Congreso de los Diputados. ¿Quién ejercerá ese cargo contra este personaje? ¡Vaya usted a saber! Aunque los jurisconsultos y jurisperitos de un régimen en decadencia digan que actuó de acuerdo a la ley, yo, ciudadano español, miembro de Redes, acrónimo de Resistencia Democrática de España, pido su dimisión, porque no sólo se ha saltado la ley sino que también carece del mínimo decoro para ejercer el cargo.

Quien privatiza o, peor, se apropia de un espacio público-político tiene que ser repudiado moralmente y perseguido judicial y políticamente. El comportamiento de la presidenta del Congreso de los Diputados, en el primer acto importante de esta nueva legislatura, es impresentable en una sociedad civilizada, o sea, de ciudadanos de una nación libre e independiente como debería ser España. Yo repudio a la señora Batet, porque ha atentado contra el principal bien de nuestro Estado: la nación española. Y aunque la repudio a titulo personal, asumiendo todas mis responsabilidades, hoy me siento arropado por otros solitarios, solidarios, que comparten conmigo formar parte de un espacio tan simbólico como democrático, Redes. Sí, desde esta atalaya radicalmente democrática, exijo que la señora Batet dimita.

Trabajo y humildad, y no creerse mejores que los políticos profesionales, son rasgos singulares de Redes, plataforma ciudadana que nace con el objetivo único de defender la unidad de España, razón última de la Constitución de 1978. Resistencia Democrática de España, Redes, es una iniciativa ciudadana que cuenta ya con miles de potenciales adhesiones y colaboradores, porque muchos son los españoles conscientes de que la unidad de la nación está en peligro. Esta plataforma cívica está abierta a todos los ciudadanos de España dispuestos a defender la nación, la única nación, España, y las libertades individuales. En fin, si alguien me pregunta qué es Redes, diré con el maestro Pedro de Tena: un foco de resistencia moral, intelectual y política contra todos los políticos, sindicalistas y empresarios que tratan de patrimonializar las instituciones públicas para su uso particular. Resistiremos, porque somos millones los ciudadanos que estamos dispuestos a defender las libertades con uñas y dientes. Nueva es la idea, naturalmente, de Redes, y ensayaremos lo que haga falta para realizarla. No importa el fracaso. Volveremos a empezar de nuevo las veces que haga falta. Redes es un proyecto cervantino, porque le importa más "el camino que la posada". Redes reivindica la política, la democracia, como una forma de vida que no se agota en los trapicheos de los políticos profesionales.

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