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Estados Unidos frente al acecho terrorista

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El 4 de julio Estados Unidos celebra su Día de la Independencia. Para los enemigos de la civilización occidental, o sea los terroristas islámicos a los que Zapatero niega el adjetivo, no hay descanso estival ni calor que los detenga en su obsesión por atentar contra el país que mejor encarna la democracia liberal: Estados Unidos. Irak ya está dando sus primeros pasos como país soberano y quienes auguraban un infierno imperial norteamericano tienen ya su respuesta con el gobierno interino de un Irak que aspira de verdad a la democracia. Sadam Hussein y sus once matarifes empiezan ya a rendir cuenta de sus asesinatos ante los tribunales. En estos próximos meses presenciaremos el sepulcral silencio de la izquierda antiamericana ante los crímenes del régimen de Hussein contra la humanidad y, en especial, contra el pueblo que lo juzga: el iraquí.
 
Mientras el gobierno socialista de Zapatero pierde el rumbo en la política internacional, Estados Unidos se prepara una vez más –y ya van 228- a celebrar su gran día. Entretanto, Europa sigue a lo suyo: pan y circo, playa y fútbol para alimentar el seso, que así luego corre el viento por la UE y así de bien se sabe distinguir entre las bondades de Yaser Arafat y los miserables yanquis, amigos de los perros de Ariel Sharon. Y en esas andamos mientras cada vez resulta más nauseabundo escuchar al sustituto de la Rodicio en TVE relatar lo de la valla de Israel, que ahora llaman “muro”…, cada vez produce más sonrojo leer las crónicas sobre Irak del enviado de ABC a Bagdad, por no decir nada de los gaiteros de El País.
 
Gracias a estos notarios de la falsedad y gracias a esta Europa tan poco democrática y tan antiamericana, el acecho de los terroristas islámicos sigue vivo: porque Europa continúa dormida, sigue sin aclararse de cómo defender la auténtica libertad, persiste babeando con las mentiras de un manipulador como Michael Moore, sigue elogiando y abrazando al terrorismo palestino e insiste en acusar a Israel de ocupación, de asentamientos, de muros y otros mitos de la propaganda antisemítica. Y es que, a pesar de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de Israel, esa valla defiende a los ciudadanos israelitas de la amenaza terrorista y de los fanáticos que cruzan con varias bombas a la cintura para matar a todo perro judío que se cruce. Mientras, claro, la Sra. de Arafat sigue usando el capital palestino en París.
 
Los servicios de inteligencia norteamericano continúan recibiendo informes desde distintas fuentes de la inminencia de otro gran ataque terrorista en el corazón de su sociedad. Las Torres Gemelas se atacaron sin fortuna en 1993 y se volvieron a atacar el 11-S. El Capitolio y la Casa Blanca fueron dianas que siguen hoy en pie. Por eso en uno de los varios informes, se previene a la administración de la inminencia de más ataques de Al-Qaeda. Según han informado las cadenas CBS y FOX News, seis aeropuertos norteamericanos están siendo registrados estos días de arriba abajo en Newark, Washington Dulles, Nueva York (JFK), Detroit, Chicago O’Hare y Los Angeles (LAX). Se ha informado también que miembros del Departamento de Seguridad Interior cuentan con una lista de 38 terroristas que pudieran haber entrado ya en los Estados Unidos. El acecho terrorista continúa y mientras Estados Unidos e Israel velan armas, Europa duerme la siesta.
 
Otros informes, procedentes de los servicios de inteligencia de Pakistán, apuntan que miembros de Al-Qaida están infiltrados ya en territorio americano y planean con extremo cuidado un nuevo ataque. En Bagdad, otro informe destaca estos mismos días como los del inicio de esa amenaza y acecho terrorista. El tipo de ataque se plantea con misiles y cabezas bioquímicas con sarín y explosivos pesados contra las bases de las fuerzas de coalición, hoteles y lugares gubernamentales.
 
Mientras todo esto ocurre, Zapatero sigue a lo suyo, Moratinos a lo otro, Llamazares acordándose del cuaderno azul de Aznar, y la comisión del 11-M sin fotocopiadora. Pero en Estados Unidos este fin de semana se lanzarán fuegos artificiales para celebrar su independencia y su libertad, que es la de Europa también, aunque a muchos les pese. Como cada 4 de julio, a pesar de las amenazas, pase lo que pase y digan lo que digan los envidiosos de la media Europa cainita, las banderas norteamericanas cubrirán las casas y vecindarios en Estados Unidos. La vida sigue porque la libertad se defiende plantando cara a los terroristas con el Estado de Derecho y no capitulando ante el acecho terrorista. Eso es lo que diferencia a Estados Unidos de la Europa acobardada, la de Zapatero.

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