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Avalancha de pateras

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Sostiene un tal Chamizo, Defensor del pueblo andaluz o algo así que es imposible parar la avalancha de pateras en las costas de Tarifa o de Fuerteventura. Le sobra razón porque en las actuales circunstancias con el tipo de “cooperación policial” hispano-marroquí, ese infame tráfico es imparable.
 
Entre el viernes y el domingo pasados, llegaron a las costas andaluzas y canarias casi trescientos emigrantes ilegales en una decena de “pateras” construidas en Marruecos, tripuladas por marroquíes, cargadas de marroquíes y subsaharianos, organizadas por las mafias marroquíes del narcotráfico y la emigración.
 
Por ahora se habla de veinte “desaparecidos” entre los que intentaron la aventura, es decir, ahogados en las aguas del estrecho. Pueden ser más porque el mar estaba movido estos días y soplaba un furioso levante. Estas “pateras” salieron de Marruecos gracias a la tolerancia cuando no la complicidad de la policía y el ejército marroquíes. La guardia civil española se enteró de su llegada cuando tuvo que recoger algunos cadáveres: así de claro y dramático.
 
Cada seis meses los diversos gobiernos españoles anuncian a bombo y platillo la firma de acuerdos de cooperación “históricos”, decisivos, entre las dos policías y servicios aduaneros para acabar con  este tráfico de pateras, cannabis y mafiosos.
 
Los resultados están a la vista: o bien el sofisticado sistema de vigilancia puesto en marcha por la guardia civil en el área del estrecho, no funciona o bien lo que no funciona es la colaboración hispano-marroquí en asunto tan manido como grave. Para nada sirve que los ministros de servicio visiten Marruecos y firmen todos los papeles que les pongan delante si al final cuando el buen tiempo ayuda, las peligrosas aguas del estrecho de  Gibraltar o del canal sahariano se pueblan de barquichuelos y candidatos a la muerte.
 
Si este gobierno –como el anterior, por cierto, no hay diferencia– tuviera eso que suele llamar sentido común y responsabilidad se cuidaría mucho de lanzar las campanas al vuelo cada cuarto de hora y asegurar que no habrá ya más cadáveres en las playas de Fuerteventura porque no habrá más pateras. Pero sigue, erre que erre, repitiendo las mismas tonterías en las que ya nadie cree: ni la opinión pública, española, ni las mafias marroquíes, ni los candidatos a la travesía, ni siquiera el tal Chamizo.
 
Aunque, eso sí, para que no cese la fiesta pronto saldrán para Haití gendarmes marroquíes y guardias civiles españoles para colaborar allí en la lucha contra el narcotráfico y..la emigración clandestina rumbo a Estados Unidos.

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