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¿Contra la demagogia, populismo?

Ahora los ingresos impositivos son la munición con la que se paga a los nacionalistas y a las autonomías gobernadas por el partido para intentar perpetuarse en el poder.

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Un breve comentario sobre las ofertas electorales del PSOE y del PP. El PSOE, utilizando los Presupuestos Generales del Estado para 2008 y en diversas ocasiones anteriores, ha tomado una serie de decisiones de contenido económico con el propósito de influir en el voto de los próximos comicios.

  1. Subida de las pensiones mínimas, sin contar con lo dispuesto en los pactos de Toledo, que obliga a que todas las decisiones de este tipo se enmarquen en una política de fortalecimiento del sistema y a que las que se aprueben sean justas y equilibradas, en función de lo aportado por cada uno a lo largo de su vida laboral.
  1. Cheques-bebé de 2.500 euros. ¿Justificación? Aparentemente fomentar la natalidad. Sin comentarios. Aunque si la madre es soltera la gratificación sube hasta los 3.000 euros. Porque sí. O sea, más natalidad, pero menos familia.
  1. Ayudas al alquiler. Eso sí, para jóvenes. A deducir del IRPF. Una medida que aparece y desaparece en nuestra legislación fiscal sin justificaciones, ni para lo uno ni para lo otro. Porque si lo que se quiere es facilitar el alquiler, en España sobran literalmente millones de viviendas, que no se alquilan por razones legales –obligatoriedad de contratos de arrendamiento de cinco años para los arrendadores y lentitud del desahucio– y de tipo fiscal: ¿Por qué no bajar los tipos impositivos sobre lo que los particulares, que son los dueños de las viviendas en España, y no las sociedades inmobiliarias, como suele ocurrir fuera de nuestras fronteras, tienen que pagar a hacienda? ¿Por qué no dar a esos ingresos el tratamiento de las plusvalías y rendimientos de capital y que tributen al 18%? Por ejemplo.
  1. Asegurar viviendas, como un derecho, a precio tasado, en cantidades ilimitadas, para jóvenes (como siempre). En Andalucía. Bendecido por el PSOE nacional.
  1. De la cosecha de Rodríguez Zapatero. El recibo de la luz no sube para los particulares en 2007. Aunque se hubiera aprobado lo contrario por la CNE, el Ministerio de Industria y el propio Consejo de Ministros.

No es ni sorprendente ni inquietante que un partido como el PSOE, acostumbrado al asalto del presupuesto y de los fondos reservados y al reparto de lo que hay y de lo que pudiera haber en un futuro, tome esas decisiones. Está en su naturaleza. Es propio de un partido que fue marxista casi 100 años y que despreciaba la legalidad burguesa. Después fue keynesiano, porque eso les autorizaba a gastar sin temor a las consecuencias del déficit. Y, ahora, simplemente, es utilizador de los impuestos que pagan los ciudadanos. Pero no para hacer una política económica determinada, aunque fuera equivocada. Eso queda fuera de sus objetivos. Ahora los ingresos impositivos son la munición con la que se paga a los nacionalistas y a las autonomías gobernadas por el partido para intentar perpetuarse en el poder.

La sorprendente es que una parte del PP, al menos la que se encarga del programa económico electoral, haya entrado en el juego y se declare dispuesta a mejorar –eso sí, con fundamentos elevadamente teóricos– cualquier chapuza que ofrezca el PSOE. Así, las tarifas de la luz no subirán. ¿Por qué? Porque sí. Los alquileres se subvencionarán, una medida que ya se tomó en tiempos del PP. El cheque-bebé se rechaza, por escaso, y, nuevamente, se habla de insertarlo en una supuesta política natalista que están elaborando personas de reconocido prestigio económico en la calle Génova. ¿Y viviendas? El PP hará 800.000 a un precio inferior a los 145.000 euros. Ah, sí, y hay una propuesta aún más progresista: si algún trabajador pierde su empleo podrá dejar de pagar las cuotas hipotecarias mensuales durante cierto tiempo. Populismo puro y duro.

¿De verdad creen los genios escrutadores de encuestas de Génova que el PP puede ganar votos con políticas de ese tipo? ¿De verdad creen que hay dos clases de españoles, los que le votan por principios y algunos miles o cientos de miles que le votan por un interés personal económico concreto? Es posible que haya votantes del segundo tipo, pero al menos en mi caso –que soy del primero–, cuando oigo propuestas de ese cariz me dan ganas de quedarme en mi casa el día de las elecciones.

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