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Crisis en el sector exterior

Si se confirma que nuestras exportaciones crecen entre el 1 y el 2% y nuestras importaciones lo hacen en torno al 13%, habremos entrado en una crisis de enorme gravedad

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El dato de un mes, en lo que respecta a la evolución de la economía española, y de su sector exterior en particular, es insuficiente para sacar conclusiones. Dicho lo cual, las cifras dela balanza de pagos del mes de enero, que acaba de publicar el Banco de España, son tan alarmantes que es necesario comentarlas.
 
En el cuadro macroeconómico del gobierno para 2005, que predecía un crecimiento del PIB del 3%, era clave lo que ocurriera en el sector exterior, pues aquí se producía una mejora muy notable respecto a 2004; cambio a mejor que nunca se explicó.
 
Concretamente, para el conjunto del año se esperaba un aumento de las exportaciones de bienes y servicios del 6,4% y de las importaciones de alrededor del 8%. En enero, hasta donde sabemos, con las escuetas estadísticas que ha publicado el Banco de España, las exportaciones de bienes crecieron un 1,1%, mientras las importaciones de bienes lo hicieron al 13,1%.  La balanza comercial pasó de un déficit de 3.000 millones de euros en enero de 2004 a otro de 4.670 millones en enero de este año. Más importante aún es el déficit de la balanza comercial y de servicios, que aumentó en enero en 1.547 millones de euros respecto a enero de 2004, lo que significa el 0,2% del PIB. Si se mantuviera esa tendencia, el sector exterior restaría a la economía española más del 3% y el PIB no crecería en 2005. Habríamos llegado al estancamiento, antes de lo que algunos aventurábamos.
 
Por eso es mejor no sacar conclusiones definitivas hasta tener los resultados completos del primer trimestre. Si se confirma que nuestras exportaciones crecen entre el 1 y el 2% y nuestras importaciones lo hacen en torno al 13%, habremos entrado en una crisis de enorme gravedad. Es posible, sin embargo, que en enero hayan coincidido dos fenómenos que explican lo que ha ocurrido, al menos con las importaciones, no con las exportaciones, y que podrían mantenerse o no. Me refiero al aumento de las importaciones de textiles y a la repercusión de la subida de los precios del petróleo. 

Pueden ser fenómenos no repetibles o, por el contrario, duraderos. Por eso, y por tratarse de un fenómeno que afecta a casi todo el mundo, tanto la Unión Europea como EEUU están estudiando la posibilidad de volver a poner cuotas o aranceles más altos  a los textiles de algunos países, en concreto de China, cuyo gobierno, ahora, declara que está estudiando la posibilidad de poner una tasa a las exportaciones de esos textiles. La situación podrá, en cualquier caso, mitigarse, pero no eliminarse como factor que confirma el deterioro de la economía española. El otro elemento es el petróleo, a cuya incidencia me he referido en un reciente artículo titulado "Dudas respecto al crecimiento en 2005"

Y aunque no me gusta citarme, lo hago por segunda vez: Para el que quiera tener una expectativa global de cómo nuestra debilidad en el sector exterior afecta a nuestro crecimiento puede acudir a la serie de cuatro artículos titulados “Los retos de la economía española” que se publicaron entre el 21 de febrero y el 2 de marzo. Aunque, repito, sería quizá mejor esperar a tener los resultados del primer trimestre completo y esperar que los datos que ha publicado el Banco de España sean solo un conjunto de casualidades y no un agravamiento y no un agravamiento súbito de una tendencia a la pérdida de competitividad.

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