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Alberto Recarte

Expansión monetaria e inflación

Esas cifras, que se repiten desde hace cinco o seis años, significan, por ejemplo, que la economía española, de la que tan orgullosos nos sentimos, no es motor del mundo. El resto del mundo tira de nosotros.

Alberto Recarte
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El presente ensayo de Alberto Recarte, que publicamos en tres entregas, es un análisis de la presente crisis a nivel mundial y de los efectos que pueda tener para España, realizado como base de un discurso ante la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). Cualquier duda o consulta sobre este artículo será, como siempre, respondida en el consultorio económico de Libertad Digital Televisión: tomasyrecarte@libertaddigital.tv.

1. Introducción

El primer dato importante al que hay que prestar más atención es que el mundo continúa creciendo al 4,5% cada año y que el efecto de una posible debilidad estadounidense en 2008 sería que el mundo creciera quizá medio punto menos de lo esperado hace unos meses. Esas cifras, que se repiten desde hace cinco o seis años, significan, por ejemplo, que la economía española, de la que tan orgullosos nos sentimos, no es motor del mundo. El resto del mundo tira de nosotros.

Ese crecimiento mundial ha sido posible gracias a una combinación de factores:

  1. Globalización, entendida como libertad de comercio de bienes y servicios, de movimiento de capitales y de personas.
  1. Educación elemental en la mayor parte del mundo. Y avanzada en muchos casos. Por ejemplo, la Europa comunista era educada, pero el sistema no permitía trabajar ni ser eficiente. Y en toda Asia ha ocurrido lo mismo. La preparación de personas capaces de leer, escribir y con una preparación elemental se ha multiplicado. En China, el crecimiento ha sido posible porque había una población suficientemente educada como para incorporarse a la industria y los servicios desde la agricultura. Lo mismo ha pasado en la India, y el Sudeste asiático. E incluso está pasando en América Latina y, con mayor retraso, en África.
  1. Ha habido liquidez y crédito bancario suficientes para financiar esa incorporación del mundo no desarrollado al crecimiento. La política monetaria laxa de Greenspan, el BCE y, por supuesto, el Banco de Japón, han permitido superar situaciones de bajo crecimiento en Estados Unidos, Europa y Japón. La enorme masa de dinero creada en los últimos 15 años por los bancos centrales se ha utilizado, inesperadamente, espontáneamente, para financiar el crecimiento del resto del mundo. Ha sido una consecuencia no querida ni buscada de una política monetaria que, en cualquier otra circunstancia, habría sido intolerablemente expansiva y habría creado inflación en el mundo desarrollado.

2. Los efectos no buscados de la expansión monetaria

En lugar de inflación, tal y como se refleja en los correspondientes IPC del mundo desarrollado, la política monetaria expansiva ha dado lugar, en parte, al siguiente proceso:

  1. Inversiones, transferencias de capital y facilidades crediticias por parte de las principales multinacionales al resto del mundo. China lleva más de 10 años recibiendo 60.000 millones de dólares al año en inversiones directas.
  1. Aumento de la producción de bienes y servicios por parte del resto del mundo, a tasas inimaginables, de las que el 11% de China, el 8-10% de India, el 7-8% del resto de Asia y hasta más del 5% en América Latina y África son un buen ejemplo.
  1. La libertad de comercio ha permitido que la cesta de la compra y el conjunto de bienes y servicios en todo el mundo, incluido el desarrollado, subiera muy poco. No había, hasta ahora, inflación.
  1. Lo que sí ha habido es un aumento espectacular del valor de los activos en todo el mundo. Ha habido inflación en el precio de los bienes raíces y de todo tipo de bienes escasos. Ese aumento de precios ha afectado a los países que más han crecido en el mundo desarrollado como Estados Unidos; Irlanda, Reino Unido y España en la Unión Europea; en Australia y en la propia China.
  1. Pero, en ese proceso de expansión del crédito, se han cometido excesos que están comenzando a pagarse en algunos países. Concretamente, en España, donde el crédito ha crecido a una tasa que dobla la del resto de la Unión Monetaria, a pesar de que los tipos de interés eran, y son, los mismos en todo el área euro. En España se ha invertido demasiado, se ha consumido demasiado y tanto las familias como las empresas se han endeudado demasiado. No así, por una vez, las Administraciones Públicas.
  1. Ese proceso de expansión crediticia, de excesos de gasto, y de posterior retracción ante errores graves de inversión, o gasto, ha ocurrido antes en otros países europeos, como Italia y Portugal.
  1. Ahora está ocurriendo en Estados Unidos. En esta ocasión, el proceso de ajuste, en Estados Unidos, ha contaminando todo el sistema financiero mundial, pues no en vano Estados Unidos continúa siendo la mayor economía del mundo, la más productiva y la más moderna.

La actual crisis financiera internacional tiene características propias. Quizá el factor más novedoso que ha coincidido con la crisis financiera es que, finalmente, los precios de muchos bienes y servicios, y no sólo ya de los activos, están subiendo ¿Hay inflación a nivel mundial?

3. ¿Se reducen los efectos positivos de la globalización?

Si la hubiera nos encontraríamos en una situación muy diferente de la de los últimos años, y los bancos centrales tendrían que repensar su política monetaria ¿Cuáles son los datos que avalan u obligan a rechazar esta tesis?

  1. Es evidente que lo que comenzó subiendo fuertemente fueron los precios de los activos inmobiliarios. En concreto en Estados Unidos. Cuando la Reserva Federal comenzó a subir los tipos de intervención, se pusieron de manifiesto problemas de solvencia de muchos inversores, que habían comprado hipotecas de mala calidad, confiando en que los reducidos tipos de interés aseguraban los pagos de las cuotas hipotecarias de familias con rentas muy bajas.

  2. Después ha subido el precio del petróleo y el del carbón, así como de sus derivados.

  3. Han subido, igualmente, el precio de casi todos los minerales. Incluido el oro, por más que tenga un componente de valor refugio, además del metálico.
  4. Se ha disparado el precio de los cereales, y, en consecuencia, de la carne animal y de productos derivados, como la leche.

  5. Se ha incrementado, igualmente, el precio del transporte marítimo, además de por el precio de los combustibles, por la escasez de barcos y de puertos suficientes.

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