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La reactivación

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La reactivación

Para que comience la recuperación, la primera condición es que se asimilen las pérdidas y los excesos del ciclo que acaba de terminar.

Es necesario que los valores en Bolsa tengan una cotización que refleje una relación lógica entre beneficio presente y futuro y sus respectivos precios; es imprescindible que se vuelva a tener en cuenta la remuneración por dividendos; es igualmente necesario que se considere la deuda de cada empresa como un dato negativo a tener en cuenta, y no como un dato positivo, como ha ocurrido en estos años en que los analistas despreciaban a las empresas con poca deuda por considerar que ese poco endeudamiento reflejaba incapacidad de los equipos directivos para abordar procesos de innovación y de mayor crecimiento futuro. En 1995, el promedio del índice Standard & Poors tenía un PER de 16 y la rentabilidad media por dividendos era del 2,7%; en marzo de 2000, esa cifra era del 1% y el PER de 35. Habrá que volver, como mínimo, a las relaciones y cifras de 1995.

Una vez que las cotizaciones en Bolsa hayan alcanzado un cierto equilibrio habrá que esperar a que esas valoraciones sean aceptadas y acomodadas por las empresas y los consumidores. No se olvide que la Bolsa sirve para que las empresas consigan fondos de terceros y que el consumo y el ahorro de los consumidores se acomoda a su riqueza presente y futura y a sus expectativas de ingresos por actividad laboral a lo largo de toda su vida.

Una vez que las empresas sepan en cuánto pueden financiarse a través de la Bolsa y en las instituciones financieras, y de que los consumidores finales hayan asimilado las pérdidas de sus inversiones en valores, las que pueden producirse por un ajuste a la baja en el valor de sus inversiones inmobiliarias y las que pueden resultar de una nueva valoración de lo que esperan ingresar por su trabajo, se habrán puesto las condiciones para la recuperación.

Siempre que los respectivos gobiernos no hayan oscurecido el panorama con un exceso de gasto público, y de endeudamiento, que podría paliar a corto plazo el descenso de la actividad, pero que introduciría una enorme incertidumbre si el gasto fuera excesivo, si las cuentas públicas se desequilibran o si sobrara dinero en circulación. A partir de aquí, la recuperación puede producirse a tasas del 1%, 2%, 3% o incluso 4%, dependiendo de las perspectivas de nuevos negocios y del crecimiento de la productividad.

¿Alguien cree que este proceso de ajuste estará terminado a principios de 2002? Yo no lo creo, pero estoy bastante convencido de que el primer país que lo logrará será, una vez más, Estados Unidos. Y no se olvide que la vuelta al crecimiento puede producirse con incrementos del PIB muy pequeños, insuficientes para crear empleo, una situación que sería difícil de distinguir del estancamiento.

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