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¿Por qué será difícil crecer?

Es probable que en 2008 se produzca un descenso de la inversión pública de autonomías y entidades locales, que podrían, incluso, contrarrestar el anunciado aumento de inversión de la administración central

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El presente ensayo de Alberto Recarte, que publicamos en cuatro entregas, es un análisis de la situación actual de la economía española y de sus perspectivas de crecimiento y empleo a corto y medio plazo, realizado como base de un discurso ante el Observatorio Económica FAES. Puede consultar la primera y segunda entregas. Cualquier duda o consulta sobre este artículo será, como siempre, respondida en el consultorio económico de Libertad Digital Televisión: tomasyrecarte@libertaddigital.tv.

6. El descenso de los diferentes componentes de la Formación Bruta de Capital

a) El sector de la vivienda

El sector de construcción de viviendas supuso el 9,1% del PIB en 2007, pero es imposible que repita ese porcentaje. No hay demanda debido al exceso de endeudamiento de las familias, los altos precios de las viviendas nuevas, la dificultad de obtener la financiación bancaria o la dificultad para vender en el mercado de segunda mano otras viviendas con las que financiar la compra de la nueva y, por último, el hecho de que los altos precios más la inseguridad personal y jurídica han afectado a la demanda del exterior, que ha descendido drásticamente.

Por la parte de la oferta, el sector promotor se encuentra con un descenso en las ventas, en los últimos 6-8 meses, de entre el 50% y el 70%. Además, tiene dificultades para financiar su actividad normal por restricciones en los fondos disponibles del propio sector financiero. A nivel de toda España, es posible que el sector de los promotores adeude al sistema financiero alrededor de 300.000 millones de euros. Si las ventas no se reaniman en los próximos meses, tendrán problemas la mayoría de los promotores y, posteriormente, el sector financiero, que sólo cuenta con la garantía de las propias viviendas para garantizar esos préstamos y hacer frente a posibles impagos. Estamos hablando, si se mantuviera una caída de las ventas del 50%,- inferior a la actual-, de problemas, quizá ya en 2008, del orden de más de 150.000 millones de euros, una cifra, tanto en cantidad como en relación con los recursos propios de las entidades financieras, superior a la que significan las pérdidas provocadas por las hipotecas suprime en todo el mundo, tanto en cifras absolutas como relativas; es decir, en relación a los fondos propios de las entidades financieras que han resultado afectadas por la pérdida de valor de esos activos.

Por eso, un descenso de la inversión en viviendas del 9,1% al 6% del PIB me parece incluso modesto. Es cierto que, en muchos casos, no será posible frenar la construcción de determinados proyectos, pero abundan ya los casos en los que la paralización se está produciendo. Si se produce ese ajuste, el crecimiento del PIB en 2008 se verá afectado sustancialmente. La esperanza del Gobierno y de los analistas que creen en un ajuste suave es que las dificultades internacionales se atenuarán a lo largo del año, que se perderá, en parte, el miedo a volver a comprar viviendas nuevas por los residentes en España, y que el resultado electoral, sea el que sea, animará a todos los que las necesitan y puedan financiarlas, lo que aliviaría la situación de promotores y bancos y cajas. Una esperanza vana, en mi opinión, porque el exceso de oferta es tan importante que incluso si se recupera, en parte, la demanda, será imposible dar salida a una parte sustancial de las viviendas terminadas en 2007 y de las que puedan terminarse en 2008.

b) El sector de inmuebles diferentes de las viviendas

El segundo componente significativo del sector de la construcción es el referente a la construcción de inmuebles diferentes de las viviendas, ya sean naves industriales, oficinas o bienes de similar naturaleza, así como obras de infraestructuras y otras obras públicas que analizaremos posteriormente en el siguiente apartado. La experiencia pasada en España y en otros países, es que la parte privada está muy ligada a la creación de empleo. Si no crece el empleo, se ralentizarán o paralizarán los proyectos de este tipo. Y desde el mes de julio de 2007, momento en el que se alcanzó la cifra de 19,5 millones de afiliados a la Seguridad Social, el total de empleados medidos por esa variable no ha dejado de descender. En enero de 2008 el total de afiliados descendió hasta 19,1 millones. Y la tendencia parece difícil que se modifique; luego lo lógico es que el porcentaje de inversión en este tipo de construcciones crezca en 2008 mínimamente, quizá un 1%. Pero la tendencia, que se confirmará en los próximos años, 2009 y siguientes, es que su participación en el PIB pase del 8,2% al 7%, una cifra que puede parecer alta, porque la obra civil, las infraestructuras públicas y todo tipo de inmuebles de uso diario o realizados por las Administraciones Públicas se mantengan, tal y como se expone en el siguiente apartado.

c) La obra civil pública

El tercer componente del fundamental sector de la construcción en España, englobado estadísticamente en el apartado B anterior, es el que corresponde a las obras civiles, realizadas por las distintas Administraciones, ya sean infraestructuras o no. Desde el Gobierno, así como por parte de muchos analistas, se afirma que el incremento de esta rúbrica de la Formación Bruta de Capital, dada la salud financiera de la Administración Central, permitirá compensar el descenso del resto del sector analizado en los párrafos anteriores. ¿Es esto posible?

En primer lugar, estamos hablando, quizá, del 4% o 5% del PIB. No más. Es decir, estamos hablando de una inversión pública total de 40.000 ó 50.000 millones de euros, frente a más de 120.000 millones de euros, que es lo que invierte en el sector de la construcción el sector privado en todo tipo de viviendas, otros inmuebles o parques industriales. En el mejor de los casos, el sector público podría, se dice, incrementará su inversión en 2008 en 10.000 millones de euros. Esa cifra no compensaría, por supuesto, los 30.000 ó 40.000 millones de euros que dejará de invertir el sector privado. Pero es que incluso esa cifra, esos 10.000 millones que se anuncian de aumento, y que realizaría básicamente la administración central, no se reflejará en un aumento global de las obras civiles. En parte, porque la inversión pública de las tres administraciones –central, autonómica y local– tiene financiación y posibilidades diferentes. Es posible que la administración central incremente la inversión incluso en 10.000 millones de euros. Pero las administraciones autonómicas y locales se encuentran en una situación más precaria, porque tienen ahora que gastar gran parte de su presupuesto en mantener el funcionamiento de las grandes obras de infraestructuras realizadas en años anteriores, y porque están sufriendo, por otra parte, un descenso importante de sus ingresos, de entre el 10% y el 25% en algunas autonomías y de entre el 10% y el 50% en muchos ayuntamientos; la razón es que, en ambas, los ingresos están condicionados por el nivel de actividad del sector de la construcción, por el nivel de precios del sector –cuanto más altos mejor– e, incluso, por la realización de transacciones; me refiero en concreto a los ingresos de las autonomías por actos jurídicos documentados y por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales.

En conjunto, es probable que en 2008 se produzca un descenso de la inversión pública de autonomías y entidades locales, que podrían, incluso, contrarrestar el anunciado aumento de inversión de la administración central, por todo lo cual se supone un crecimiento de la inversión en construcción distinta de la vivienda de un 1% en 2008.

d) La inversión en bienes de equipo

El cuarto elemento a considerar en la Formación Bruta de Capital es la inversión en bienes de equipo. La evolución de esa rúbrica la analizaremos en conjunto con la de otras inversiones, un cajón de sastre en el que figuran inversiones en bienes de capital, diferentes, en todo caso, de las del sector de la construcción.

Tal y como se podía observar en el cuadro I, la inversión en bienes de equipo y otros ha crecido los últimos cuatro años. Es un hecho que la industria y los servicios se han modernizado notablemente. Es cierto que en España hay poco I+D, pero también lo es que el conjunto de empresas españolas ha invertido muchísimo en estos años. En parte, lógicamente, para atender la demanda de una economía que lleva bastantes años creciendo a un ritmo anual acumulativo del 4%. La empresa española ha ganado tamaño, lo que le ha permitido generar economías de escala y absorber una subida de los costes laborales unitarios, que ha aumentado permanentemente entre 1 y 2 puntos más que el conjunto de los países del área euro. Una comparación que es todavía más llamativa respecto a Alemania, que ha registrado costes laborales unitarios negativos en los últimos años. Es esa inversión la que, sin duda, ha permitido a las empresas españolas, aun perdiendo claramente cuota de mercado a nivel mundial, el tener crecimientos reales inesperados en los últimos dos o tres años.

Pero si el crecimiento se ralentiza en España, y se reduce en la Unión Monetaria Europea y en el resto de la Unión Europea y, finalmente, el crecimiento mundial también resulta afectado por la desaceleración de Estados Unidos y de los países desarrollados, las exportaciones tendrán un futuro más difícil. Ambos factores, el interno y el externo, es lógico que resulten en una menor inversión en bienes de equipo. Esa evolución ya se estaba produciendo en España desde el tercer trimestre de 2007 y más acusadamente en el cuarto, donde ya se dejan sentir los efectos de la crisis financiera internacional.

Esas peores perspectivas de crecimiento, junto con mayores dificultades internas de financiación, por el problema general de financiación a largo plazo del sistema financiero español, repercutirán en una menor inversión en bienes de equipo. Aquí juegan un papel fundamental las expectativas y el deterioro de éstas, respecto al futuro inmediato de la economía española, debería dejarse sentir en esa rúbrica de la Formación Bruta de Capital. Pero incluso siendo moderadamente optimistas, lo lógico es que en 2008 este subsector crezca mucho menos que en 2007 o, si se trata de inversiones contratadas con anterioridad, que el efecto restrictivo sea muy significativo en 2009. Por ello considero posible, con un considerable nivel de optimismo, que la inversión del sector de bienes de equipo crezca un 5% en 2008, aunque la desaceleración será significativa en la segunda parte de 2008 y en los años sucesivos. Por eso, en conjunto, los bienes de equipo podrían reducir su participación en el PIB hasta el 7%, en el mejor de los casos.

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