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Alejandro A. Tagliavini

Benedicto XVI, Cuba y la autoridad

La disidencia ha solicitado una reunión con el Papa, sin obtener respuesta de las autoridades del Régimen. Los medios permanecen cerrados a la Oposición y la represión ha aumentado, hasta tal punto, que ir a la Iglesia ya empieza a parecerse a un delito

Alejandro A. Tagliavini
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La verdad es que cuando triunfó la "revolución" castrista (gobierno conservador si los hay, donde por la fuerza se ha impuesto un statu quo que se ve hasta en los vetustos autos que circulan por la isla) la Iglesia fue acorralada y su acceso a los medios de comunicación suprimido. Cuando Juan Pablo II visitó Cuba, en enero de 1998, descongeló las relaciones con los Castro que permitieron el acceso esporádico de los obispos a los medios.

Desde entonces, el cardenal Ortega, Arzobispo de La Habana y primado de Cuba, ha podido hablar por televisión y, los obispos, difundir algunos mensajes a través de las radios controladas por el gobierno. Gracias a que Raúl Castro pareciera intentar una mayor apertura, además de algunas Misas, se televisó el mensaje de Ortega al llegar a La Habana la imagen de la Virgen de la Caridad de Cobre, Patrona Nacional, al final de una peregrinación de año y medio por todo el país.

Así, la visita de Benedicto XVI estará enmarcada en esta aproximación que permitió la "excarcelación" de unos 130 presos políticos (en rigor, fue un destierro y los diez que quedaron en la Isla continúan siendo duramente hostigados), más espacio pastoral para la Iglesia y en un débil programa de reformas económicas impulsadas por Raúl. El Papa llegará desde México el 26 de marzo a Santiago de Cuba donde oficiará una misa.

En un intento por manipular la visita, el vicepresidente cubano y el líder provincial del Partido Comunista, dispusieron que "no se permitirán consignas políticas, ni carteles, ni mensajes audiovisuales". Según Karel Becerra, presidente de la filial argentina del "ilegal" partido Cuba Independiente y Democrática (CID), fundado por Huber Matos, han solicitado una reunión con el Papa, sin obtener respuesta. Los medios permanecen cerrados a la oposición y la represión ha aumentado al punto que hasta ir a la Iglesia ya empieza a parecerse a un delito.

El 27, el Papa visitará el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, a 20 kilómetros de Santiago, y luego irá a La Habana, donde será recibido por Raúl Castro en el Palacio de la Revolución (de la conservación monárquica debería llamársele). Al día siguiente oficiará una misa en la Plaza de la Revolución, de la capital.

"Benedicto XVI está empeñado en revivir la fe de países ya cristianizados, pero que necesitan una nueva evangelización", dijo el cardenal en un mensaje difundido por Cubavisión, la principal cadena cubana de televisión. "El ser humano tiene que buscar la verdad", agregó y señaló que la verdad que propone Benedicto XVI no es la relativizada y tampoco la de alguien que cree tenerla, que puede llevar "a un absolutismo o a un verdadero régimen totalitario".

Sin duda, fue Juan Pablo II quién derrotó a la URSS, en paz, al imponer su autoridad moral resultando imposible la continuidad del comunismo, ya que una represión era impracticable (no conseguiría desarmar lo que la moral construyó). Así, la verdad es lo que finalmente derrumbará al régimen tiránico de los Castro basado, precisamente, en la imposición coactiva, violenta, de un "modelo" que, como es falso, no se daría naturalmente, si no se impusiera violentamente. Demostrando que la verdadera autoridad, lejos de necesitar ser impuesta o respaldada por la fuerza (y aquí viene el falso concepto de "violencia justa"), es puramente moral.
                         
El Sr. Tagliavini es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

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