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Amando de Miguel

El español se interpreta a partir del inglés

En inglés se dice happy as a clam at high tide (= literalmente, "tan feliz como una almeja en la marea alta"). En español se dice "más aburrido que una ostra". Por lo visto, para la mentalidad que piensa en inglés los moluscos son felices.

Amando de Miguel
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Rafael Jiménez Buendía aporta un interesante juicio sobre el asunto de las comparaciones ingeniosas en inglés y en español:

Ha mencionado usted un tema, el de las comparaciones ingeniosas, que motiva mi admiración por los buenos traductores. Porque no basta el dominio del lenguaje sino el contexto cultural. Mi experiencia me dice que los juegos de palabras y comparaciones, por ingeniosos que parezcan en español, causan un completo desconcierto a un británico, por ejemplo. Y a la inversa. Creo que nuestros 'guiños' son más brutales y directos que los que se encuentran en el inglés, más sofisticados y sutiles. A veces tan sofisticados que no es raro en los juegos de palabras de los articulistas en inglés y tras una muestra de ingenio añadir entre paréntesis "pun intended" [= entiéndaseme el juego de palabras]. En español explicar una frase ingeniosa sería considerado pecado mortal. Quizá por eso son más directas y brutales.

Esa observación me hace pensar, pero no acaba de convencerme. Entiendo que en inglés se recurre mucho menos a las comparaciones ingeniosas. Resulta muy curioso que los hablantes ingleses y españoles a veces se agarran a la misma metáfora, pero con resultados muy distintos. Por ejemplo, en inglés se dice happy as a clam at high tide (= literalmente, "tan feliz como una almeja en la marea alta"). En español se dice "más aburrido que una ostra". Por lo visto, para la mentalidad que piensa en inglés los moluscos son felices. En español los moluscos se aburren. Otro ejemplo, en inglés se puede hacer esta comparación: scarce as hen’s teeth (= literalmente, "tan raro como una gallina con dientes"). En español lo raro es "un perro verde". En cambio, dejar una cosa ad calendas graecas equivale a poner el símil de "cuando meen las gallinas".

Ana Spitzmesser (USA) interviene en la polémica sobre la serie de Hill Street. "Hill Street es una calle muy famosa del centro de Los Ángeles. Es verdad que, en Nueva York y en otras muchas ciudades de los Estados Unidos, los policías van de azul. Pero esa serie, en concreto, tiene lugar en Los Ángeles, no en Nueva York, por lo que son unos blues angelenos, como se dice por aquí".

Daniel Pérez Álvarez me pide una traducción de sketch. Él propone "escena, sainete", pero no está muy convencido. La verdad es que habría que decir esquech en castellano. El Diccionario de Seco y compañía dice que es una "escena corta, generalmente cómica y rápida, interpretada por muy pocos actores". Dicho así, el esquech se parece mucho a lo que tradicionalmente se ha llamado "entremés" (pieza dramática jocosa y breve). Puesto que lo de sketch procede del latín schedius (acto rápido, breve, improvisado), podríamos proponer el neologismo esquedio, pero no va a cuajar. Mejor es el esqueche.

José Antonio Martínez Pons recuerda un carro de combate en la Guerra del Vietnam que llevaba pintado este título: "Big cojones". Sospecho que quien lo estrenó era un hispano.

Cándido Alvarado (San Pedro Sula, Honduras) se lamenta de esa plaga que es el verbo apostar: "Estamos apostando por la educación técnica" o "El Gobierno apuesta por mejores mercados". En España se da ese mismo fenómeno. Es un claro mimetismo del inglés, donde el verbo to bet (= apostar) se utiliza para todo. A mí me gusta la expresión I bet you dollars to doughnuts, algo así como "apuesto doble contra sencillo". El you bet (= ¿qué te apuestas?) no se cae de la boca de los norteamericanos; significa realmente algo así como "no me digas" o "seguro". Realmente, el verbo to bet funciona a veces como una palabra fuerte, casi como un taco o mala palabra, dado que en la tradición puritana "apostar" es una acción reprobable.

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