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Amando de Miguel

La batallona cuestión nacional

No sé si, todavía, existe el delito de alta traición para la vida civil. Pero, la posición del tirano Sánchez se acerca a esa figura jurídica.

Amando de Miguel
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En el orto de la Edad Moderna, la nación española fue la primera de las europeas en decantarse. A pesar de tal primicia, a comienzos del siglo XX, después de la derrota de Cuba, comienza un lento proceso de descomposición nacional. A diferencia de lo que ocurrió en otras naciones, en España, son las dos regiones, tradicionalmente, más industriales, Cataluña y el País Vasco, las que pugnan por la secesión. Primero, fue un movimiento de tipo burgués con adherencias literarias. Luego, en los años 30 del siglo pasado y, sobre todo, en la actualidad, se afirma el predominio del separatismo de izquierdas, que llega, incluso, a servirse de la "lucha armada" (terrorismo).

La figura controvertida es, hoy, la "mesa de diálogo" entre el presidente Sánchez (socialista) y los independentistas catalanes de izquierdas. A saber, lo que saldrá de tal engendro.

El PSOE (Partido Socialista Obrero Español) es, hoy, la formación política con más escaños en el Congreso de los Diputados, aunque, muy lejos de la mayoría. Para la cual necesita el concurso de los comunistas y los secesionistas vascos y catalanes. Últimamente, en las encuestas, le sobrepasan en votos la hipotética alianza entre el Partido Popular y Vox. Es la fórmula que se acaba de imponer en la Comunidad de Madrid.

Como prueba de la extraña coalición para mantener a Sánchez en el poder, el presidente del Gobierno tiene que recurrir a dos costosos gestos: 1) Forzar la política de acercamiento a las cárceles del País Vasco de los terroristas vascos, que están presos. Se espera, así, su eventual excarcelación, a partir de una próxima transferencia de la política penitenciaria. 2) Indultar a los políticos independentistas catalanes, que dieron un golpe de Estado en octubre de 2017, en el centenario de la revolución soviética. Ambas decisiones populistas son, manifiestamente, impopulares en toda España. El rechazo de los indultos se ha evidenciado en la manifestación de la madrileña plaza de Colón, el pasado día de San Antonio.

No sé si, todavía, existe el delito de alta traición para la vida civil o fuera de los casos de guerra. Pero, la posición del tirano Sánchez se acerca a esa figura jurídica. Lo que falta es el tribunal que pueda juzgarle.

De momento, al tirano le compensa el riesgo de aliarse con los enemigos de la nación española, los que desean descuartizarla. Es la única baza para que ese extraño individuo, intelectualmente, espiritado y, moralmente, mediocre, se mantenga en el poder. Maneja un arma definitiva: la propaganda y, ahora, el reparto de los cuantiosos fondos, que llegan de la Unión Europea.

Está por ver el resultado de la "mesa de diálogo" entre el Reino de España y la hipotética República de Cataluña. El peligro está en que, abiertas las compuertas, el resto de las "comunidades autónomas" se lancen a exigir sendas "mesas dialogantes", con el ánimo de rebañar ciertas prebendas. No se olvide que el País Vasco (con Navarra) y Cataluña gozan, ya, de un tratamiento privilegiado, con subvenciones mil y todo tipo de transferencias exclusivas del Estado. Por de pronto, sus gobernantes transmiten la impresión de que son naciones ocupadas, o poco menos. Bien es verdad, también, que el País Vasco y Cataluña han perdido la primacía industrial en España, que un día ostentaron.

Conviene recordar otro dato histórico, puestos a reivindicar el estatuto de nuevas naciones. Algunas regiones actuales fueron reinos en la Edad Media, con sus propias dinastías. Sin embargo, ni el País Vasco, ni Cataluña consiguieron tal antecedente.

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