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Amando de Miguel

La lengua con risa entra

Si pública es una mujer / de todos conocida, / una mujer rejodida / república ha de ser; / Y todo el que se reputa / de república ser hijo, / ha de ser a punto fijo / hijo de la gran puta.

Amando de Miguel
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Muchas veces hemos comentado aquí que el chiste, la eutrapelia, se deriva de ese fenómeno tan general que es el doble sentido que pueden tener algunas palabras, no digamos si uno de los sentidos tiene que ver con el tabú sexual. Fernando Herreros me envía un excelente ejemplo. El suceso se produjo en una visita turística al Palacio Real de Madrid. Un guía se refirió a un retrato de Felipe IV y comentó que había tenido 43 hijos. Un turista preguntó:

- ¿Con la misma?
- Efectivamente, fue con la misma, pero con distintas mujeres.

Ángel Serrano añade a la aportación de Eduardo Fungairiño esta otra expresión de una sentencia judicial: "ante la abundante y substanciosa deposición de la testigo". Una vez más la polisemia puede ser muy divertida.

Miguel Á. Taboada envía ahora algunos chistes referidos a la antigua Unión Soviética. Selecciono un par de ellos.

1. Tres obreros se encuentran confundidos y se preguntan por la causa de ese resultado. El primero dice "llegaba siempre diez minutos tarde al trabajo y me acusaron de sabotaje". El segundo dice "llegaba siempre diez minutos antes al trabajo y me acusaron de espionaje". El tercero dice: "Siempre llegué puntual al trabajo, pero me acusaron de tener un reloj occidental".

2. Moscú en el crudo invierno de 1970. Se expande el rumor de que a la mañana siguiente habrá carne en la carnicería número 1. Decenas de miles de moscovitas se preparan para pasar la noche al relente (mantas, vodka, tableros de ajedrez, sillas de tijera) y forman una larga cola delante de la carnicería. A las tres de la madrugada llega el carnicero y dice: "Camaradas, acabo de recibir una llamada del Comité Central del Partido. Ocurre que no va a haber carne para todos, así que los judíos que estén en la cola pueden irse a su casa". Los judíos, obedientes, abandonaron la cola. El resto continúa a la espera. A las siete de la mañana, se presenta otra vez el carnicero: "Camaradas, he recibido otra llamada del Comité Central. Resulta que hoy no va a haber carne en todo el día. Así que os podéis ir todos a casa". La multitud se dispersa, y algunos murmuran: "Esos malditos judíos siempre tienen suerte".

Miguel Á. Taboada me envía un último chiste, en este caso ambientado en Argentina:

Dos viejitos estaban en el patio de su casa tomando mate y de pronto la viejita le pega un sopapo fenomenal al viejito que lo tira al piso, le hace volar la gorra, los anteojos y el mate. El viejito, arrastrándose, va juntando cosa por cosa y, balbuceando, ensaya una pregunta: Pero vieja... ¿por qué hiciste esto?

A lo que la viejita responde: ¡Por 50 años de mal sexo!

Siguen tomando mate y al rato el viejito, que se había quedado pensativo, le encaja un bofetón a la vieja que la desparrama por el piso, se le cae el mate, la pava, la yerbera, pierde los anteojos, se le sale la dentadura y mientras va recogiendo todo pregunta: Y ahora vos viejo, ¿por qué me pegás? El viejito, sin mirarla, le contesta: ¿Dónde aprendiste la diferencia?

Ya se sabe que la lengua fue siempre un medio de deleite colectivo. Una manifestación eterna de ese entretenimiento es el verso satírico. A propósito de las disquisiciones sobre la voz "república", José R. Perdigón (Greenhills, San Juan del Monte, Filipinas) nos regala estos cuartetos que él dice de procedencia cubana:

Si pública es una mujer
de todos conocida,
una mujer rejodida
república ha de ser;
Y todo el que se reputa
de república ser hijo,
ha de ser a punto fijo
hijo de la gran puta.

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