Menú

¿Refugio de terroristas?

Cuando se creía que la presión diplomática del gobierno Uribe había logrado desarmar esta relación, ha aparecido un nuevo caso que prueba que el apoyo venezolano a los terroristas colombianos está vivo

0
El 11 de septiembre dejó claro que uno de los elementos más críticos del terrorismo es la existencia de gobiernos que brindan refugio y apoyo a grupos terroristas. Conseguir el apoyo de un Estado es uno de los avances más importantes que puede realizar una organización terrorista. De hecho, muchos de los grupos que hoy existen jamás habrían pasado de ser molestas bandas de fanáticos de no haber sido porque, gracias a la perversa generosidad de algún gobierno, se les brindó un territorio en el cual vivir y entrenarse, un refugio en el cual descansar y reponerse de las heridas, y una estructura institucional que les ayuda a manejar sus operaciones logísticas y financieras.
 
La lista de países que tradicionalmente han apoyado el terrorismo es bien conocida, aunque ha sufrido algunas variaciones: el grupo, integrado tradicionalmente por Irán, Irak, Afganistán, Siria, Sudán, Libia y Cuba, ha visto salir a dos de sus miembros por acciones militares (Irak y Afganistán), mientras que Cuba ha perdido relevancia, no por falta de voluntad sino porque su precaria condición económica no le permite ejecutar una política de promoción del terrorismo más allá de brindar refugio y tratamiento médico. Ahora bien, el mundo parece estar presenciando el ingreso de un nuevo miembro a la lista de estados terroristas, con el agravante de que este nuevo miembro, beligerante y radical en su orientación política, goza también de inmensos recursos petroleros: Venezuela.
 
Desde que el presidente Hugo Chávez llegó al poder, se vio claramente que su incendiaria retórica y sus confusos planes de gobierno coinciden plenamente con el discurso de grupos radicales de América Latina. Algunos de ellos, como el ELN y sobre todo las FARC de Colombia, son reconocidos internacionalmente como peligrosas organizaciones terroristas. De hecho, en su momento, las FARC celebraron jubilosamente el ascenso de Hugo Chávez al poder. Una revisión de las agendas ideológicas de las FARC y del movimiento “bolivariano” de Chávez muestra una coincidencia casi perfecta.
 
Poco después, la relación entre Chávez y la guerrilla colombiana fue más allá de la afinidad ideológica. El libro “Diario íntimo de un fracaso”, escrito por tres de los más prestigiosos periodistas colombianos, y que narra en detalle el fallido proceso de paz de la administración Pastrana, incluye numerosos episodios de colaboración directa, estrecha y visible entre el gobierno de Venezuela y las FARC, en especial a través del ex ministro Rodríguez Chacín. Las FARC y el ELN son además miembros distinguidos de una serie de asociaciones y confederaciones políticas “bolivarianas” cuyo líder natural es el presidente Chávez. El académico Heinz Dieterich, considerado guía intelectual de Chávez, no oculta su simpatía por los grupos terroristas de Colombia, a los cuales llama “fuerzas progresistas”.
 
Cuando se creía que la presión diplomática del gobierno Uribe había logrado desarmar esta relación, ha aparecido un nuevo caso que prueba que el apoyo venezolano a los terroristas colombianos está vivo. Se trata de la captura de Rodrigo Granda, quien era el encargado de las relaciones internacionales de las FARC. A pesar de que en un principio las autoridades colombianas afirmaron que su captura se produjo en el territorio de Colombia, de inmediato los más altos funcionarios del gobierno de Venezuela protestaron y afirmaron que su captura fue producto de una operación secreta efectuada en Caracas.
 
Entonces, ¿por qué vivía plácidamente en Caracas uno de los más importantes líderes de las FARC?, ¿por qué se le invitó a un acto político reciente que fue presidido por Chávez en persona?, ¿por qué se le había concedido la nacionalidad venezolana y se había legalizado su situación allí?, ¿por qué las máximas autoridades gubernamentales y parlamentarias de Venezuela muestran tal simpatía por las FARC?, ¿por qué, tras la captura de Granda, las FARC protestaron ante el gobierno de Venezuela, como si este hubiera incumplido un compromiso con ellos?
 
Si la captura de Granda se produjo en Venezuela, esto es plenamente justificable por las necesidades de la lucha global contra el terrorismo. El terrorismo sólo podrá ser derrotado cuando no exista lugar en el mundo donde los terroristas puedan sentirse seguros y puedan recibir apoyo de las autoridades. Es, entonces, el gobierno venezolano el que tiene que rendir explicaciones.
 
© AIPE
 
Andrés Mejía-Vergnaud es director general del Instituto Desarrollo y Libertad de Bogotá.

En Internacional

    0
    comentarios

    Servicios