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Prohibido el desodorante en los aviones

A la seguridad de los aeropuertos ni siquiera se le había ocurrido buscar pequeños contenedores de líquidos. A juzgar por mi experiencia personal, parecen haber estado centrándose en descubrir dispositivos explosivos dentro de los sujetadores de señora.

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La semana pasada, las autoridades británicas detuvieron a 24 miembros de una célula terrorista que planeaba volar por los aires simultáneamente cerca de una docena de aviones con destino a Estados Unidos. Como resultado de esas detenciones, supimos:

1) Nada de lo que se hace en seguridad en los aeropuertos desde el 11 de Septiembre podría evitar que se facture una bomba en un avión; y

2) Este complot terrorista –al igual que todos los demás complots terroristas– pudo ser evitado mediante filtrado étnico o racial.

La semana pasada marcó el primer reconocimiento oficial de que todo lo que llevan haciendo hasta la fecha los vigilantes de seguridad del gobierno en los aeropuertos es completamente inútil , a no ser que tomemos el punto de vista de un guardia de seguridad fetichista de la ropa interior femenina, en cuyo caso ha sido altamente eficaz.

Como sabemos ahora, todos los ingredientes necesarios para volar por los aires un avión pueden transportarse en pequeños contenedores de líquidos. A la seguridad de los aeropuertos ni siquiera se le había ocurrido buscar pequeños contenedores de líquidos. A juzgar por mi experiencia personal, parecen haber estado centrándose en descubrir dispositivos explosivos dentro de los sujetadores de señora.

Después de cinco años soportando con sumisión registros de equipaje, comprobaciones de zapatos y exámenes de los alambres del sujetador, los americanos han sido informados ahora de que el infierno que hemos estado soportando en los aeropuertos (pero que ni el presidente ni los miembros del Congreso han de sufrir porque rehúsan emplear aviación comercial) ha sido un inútil teatro Kabuki.

Los protocolos que han desperdiciado millones de dólares no pueden mantener fuera de un avión los materiales explosivos más básicos. Esto es como cerrar las ventanas para evitar ladrones al tiempo que se deja la puerta principal abierta de par en par.

La seguridad aeroportuaria ha estado utilizando detectores de metales para confiscar objetos afilados que podrían ser convertidos en armas improvisadas, lo que a su vez podría ser utilizado por los terroristas para hacerse con el control de un avión y estamparlo contra un edificio. Salvo que los terroristas no pueden hacer eso porque ya hemos visto ese truco antes.

Después del 11 de Septiembre, el pasaje de un avión jamás permitirá que media docena de terroristas asuman el control otra vez. En realidad, el mismo 11 de Septiembre, los pasajeros del vuelo 93 evitaron que los terroristas que ya habían tomado el control del avión lo empotraran contra un edificio al escuchar lo que había sucedido en los primeros tres aviones secuestrados.

Para provocar hoy un ataque del estilo del 11 de Septiembre, la mitad del pasaje del avión tendría que ser literalmente terrorista. Al menos, los vigilantes del aeropuerto no tendrían que preocuparse por confiscar un montón de desodorantes.

Pienso que un avión lleno de árabes atraería la atención de todos excepto de aquellos que hubieran completado recientemente el programa de formación gubernamental que les enseña a no prestar atención a la apariencia de nadie. Ni siquiera un grupo de demócratas progres que volasen de vuelta de un Renaissance Weekend evitaría darse cuenta de eso.

El único objetivo de la seguridad de los aeropuertos post-11 de Septiembre ha sido lograr lo imposible –retirar todos los objetos punzantes de un avión– con el fin de evitar un ataque que ni siquiera sucederá de nuevo. Bueno, eso y descubrir el color de lencería preferido de Ann Coulter.

El plan parece consistir en hacer el vuelo tan desagradable que los terroristas –al igual que quienes escriben las leyes de seguridad aeroportuaria– terminen por evitar subirse a aviones comerciales. Según esa teoría, también podríamos mantener a los terroristas fuera de los aviones forzando al pasaje a sufrir cirugía dental antes de entrar en el avión, obligarles a hacer el pino durante una hora, o implementar una política "películas de Whoopi Goldberg durante el vuelo".

Lo que impidió el ataque terrorista de la semana pasada fue filtrar a la gente en función de su raza o etnia. No conocemos los detalles del trabajo de la Inteligencia británica que frustraron a los 24 musulmanes porque el New York Times aún no ha sido capaz de obtener esa información clasificada y publicarla en su portada. Pero es un hecho que no puedes atrapar a 24 terroristas musulmanes vigilando de igual manera a todo el mundo en Gran Bretaña.

Sin un filtrado étnico en marcha fuera de los aeropuertos, ningún procedimiento de seguridad de los actualmente permitidos dentro de los aeropuertos habría evitado un ataque terrorista que se hubiera cobrado miles de muertos.

Aeropuertos, puertos, puentes, metros y centros comerciales no pueden ser protegidos frente a todo tipo de ataque que puedan soñar los fanáticos que practican guerra asimétrica. Tenemos que fijar la vista en los propios fanáticos. La leche infantil no mata. Son los fascistas islámicos los que lo hacen.

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