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Antisemitas acusando a los judíos de racistas

Un reciente informe de Naciones Unidas plasma el antisemitismo rampante que ha tomado el control de la maquinaria de derechos humanos de la ONU. En un lenguaje que recuerda a la Alemania nazi, John Dugard, el "Enviado Especial para la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967" de la ONU ha anunciado que los judíos buscan la dominación racial.

En palabras de Dugard, "el ejército israelí causa daños corporales y mentales serios a los palestinos. [...] A los palestinos de todos los OPT [territorios palestinos ocupados] se les niega la libertad de movimiento. ¿Puede negarse seriamente que el propósito de tal medida sea establecer y conservar el dominio por parte de un grupo racial (los judíos) sobre otro grupo (los palestinos) y oprimirles sistemáticamente?"

La misión de Dugard en la ONU es demonizar a Israel. Las violaciones de los derechos humanos cometidas por palestinos fueron omitidas deliberadamente de la descripción del cargo que ocupa, esbozado por primera vez por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en 1993 y prolongado por el "reformado" Consejo de Derechos Humanos. Dugard, abogado de profesión, no solamente aceptó la desequilibrada tarea, sino que aprovechó la oportunidad para convertirse, en nombre de los derechos humanos, en defensor de una solución de un único estado.

Lo que Dugard más teme no es al terrorismo y al odio que lo alimenta, sino "la judeización", la idea de que un judío resida en tierras reclamadas por los árabes. Copiando deliberadamente el imaginario nazi, su informe alude a la barrera de seguridad de Israel de esta manera: "El Muro que está siendo construido en Jerusalén Este es un instrumento de ingeniería social diseñado para lograr la judeización de Jerusalén."

El problema de la "judeización" aparece mano a mano con este defensor en la ONU del Gobierno de Hamas. Según Dugard, Israel no tiene ningún derecho a congelar la transferencia de fondos al Gobierno de Hamas. ¿El motivo? "Como era previsible, Israel justifica sus acciones por motivos de seguridad, pero el verdadero motivo parece ser la determinación a provocar un cambio de régimen". Un vistazo a la Carta de Hamas ayuda a determinar lo acertado de un cambio de régimen: "Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el islam lo doblegue. No existe ninguna solución a la cuestión palestina que no pase por la jihad". Pero según este experto de la ONU, el problema no es un Gobierno dedicado a matar judíos, sino los propios judíos.

El principal argumento de esta avanzadilla de la ONU del antisemitismo moderno es poner en la picota al judío calificándolo como el racista supremo. Israel sería el equivalente perverso a la Sudáfrica del apartheid. Alude, de hecho, al apartheid en 24 ocasiones a lo largo de su informe, proclamando que "las leyes y prácticas de Israel en los OPT ciertamente se parecen a ciertos aspectos del apartheid". Como era de prever, omite mencionar que un quinto de la población de Israel es árabe –ciudadanos que votan y tienen representantes en el parlamento israelí– mientras los países árabes son Judenrein. ¿Y resulta que es Israel el estado del apartheid?

La demostración definitiva de que Dugard no es más que un antisemita financiado por la ONU es su forma de culpar al estado judío de todos los males del mundo:

Durante años, la ocupación de Palestina y el apartheid en Sudáfrica llamaron la atención de la comunidad internacional. En 1994, el apartheid llegó a su fin [...] los OPT se han convertido en una prueba para Occidente, una prueba para juzgar su compromiso con los derechos humanos. Si Occidente suspende esta prueba, a duras penas puede esperarse que los países en desarrollo se tomen en serio las violaciones de los derechos humanos en sus propios países.

De esta manera, la ONU invierte el bien y el mal. ¿Por qué debería Sudán detener el genocidio? Hay que esperar a que los judíos se arrepientan de su carácter judío y que el carácter judío de Israel sea finiquitado. ¿Por qué debería Zimbabwe dejar de asesinar y matar de hambre a su propio pueblo, blanco y negro? ¿Por qué debe China tolerar la libertad de expresión? ¿Por qué debería Arabia Saudí dejar que las mujeres salgan de casa sin un hombre u ocupen cualquier asiento delantero del coche? ¿Por qué debe Egipto detener la mutilación de los genitales de la mayor parte de su población femenina casada? ¡Si todos están esperando una solución al problema judío!

El dinero que el contribuyente norteamericano entrega a la ONU fue empleado para sufragar tanto el informe de Dugard como su diseminación por todo el mundo. ¿No va siendo hora de cerrar el grifo?

Anne Bayefsky es doctora en Derecho Internacional magna et suma cum laude por las universidades de Toronto y Oxford. Forma parte del Hudson Institute como miembro permanente, del Instituto Hoover, y de la Fundación para la Defensa de las Democracias.

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