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¿Qué tendrá el negro?

Mejor nos iría si dejáramos de proyectar nuestros problemas domésticos sobre un país a cuyos ciudadanos les importamos más bien poco. Es justo y necesario, ¿no?

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¿Qué tendrá una blanca idiota que no tenga un negro listo?

Pocas, por no decir ninguna, cabeza pensante negará que de haber nacido hombre, Sarah Palin no estaría luchando por convertirse en vicepresidenta de los Estados Unidos. Después de todo, que la gobernadora de Alaska sea sólo un pelín más idiota que su contrincante, el senador Joe Biden, es algo que pocos cuestionan. Pero al menos él no fue seleccionado para rellenar una cuota racial o de género. El resultado es que, como han indicado varios columnistas conservadores norteamericanos (o al menos los que se lo pueden permitir) la campaña de McCain, que sigue las tácticas que Bush usó contra él en las primarias de 2000, está dejando mucho que desear.

Recientemente, hemos leído quejas a propósito de las insidias lanzadas por algunos medios de comunicación contra el candidato republicano. Por desgracia, no hay que contar con una gran inventiva para hacerlo. Basta repetir algunas de las cosas que Bush y los suyos dijeron de él hace ocho años y medio: tu mujer es una drogata, tú te dedicas a ponerle los cuernos, tu historial de héroe de guerra es más falso que un billete de tres dólares, eres el candidato de los maricones...

En este contexto, política de identidad e invectivas personales, los europeos corremos el peligro de caer en la tentación de copiar lo peor de la política americana y desdeñar lo que realmente vale, que no es poco. Lo mismo hacen otros con el cine y la comida, aunque en esos casos el problema sólo les atañe a ellos mismos y a quienes les rodean. Hace pocos días, el grupo GEES decía a propósito del apoyo de algunos peperos a Obama por supuestos motivos raciales:

Aún peor, equivaldría [respaldar a Obama porque es negro] a que en nuestro terruño, deberíamos aupar a un musulmán a líder de la oposición y luego a presidente, para demostrarnos que hemos superado el enfrentamiento de la Reconquista. Lógico, ¿no?

Siguiendo la lógica del autor del artículo, una de dos: o los Estados Unidos fueron invadidos por hordas procedentes de África o los españoles tenemos que arrepentirnos de la Reconquista. No sé cuál de las dos conclusiones lógicas que se extraen del enunciado me parece peor. Ambas son dislates.

Gracias a Dios, salvo los asesores contratados por Obama y McCain, que según me cuentan han hecho un buen trabajo, los españoles no contamos en las elecciones americanas. Otro golpe de lógica y a McCain no lo votan ni en Vidor, un pequeño pueblo de Texas donde, en los felices 60, los pocos negros que quedaban tuvieron que salir por pies cuando los blanquitos del lugar les amenazaron con enviarles directos al cielo si se atrevían a imitar a Martin Luther King. Aún no han regresado.

Las elecciones presidenciales norteamericanas son importantes para todos. En España, la utilización artera por parte del PSOE de la política exterior de Bush y de Aznar para ganar las elecciones de 2004 es algo difícil de perdonar, y casi imposible de olvidar. De todas formas, mejor nos iría si dejáramos de proyectar nuestros problemas domésticos sobre un país a cuyos ciudadanos les importamos más bien poco. Es justo y necesario, ¿no?

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