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Los pasados y sus trucos

Sr. Mayor Zaragoza: reconozca las decenas de detenidos durante su etapa en Granada, los torturados, su silencio durante los estados de excepción, las brutales intervenciones policiales dentro de las facultades. Pida perdón por el dolor ajeno.

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Un fantasma recorre Europa. En Alemania, la Stasi. En Rumanía, en auténtico vendaval, los Dosar, de entre todos cuantos colaboraron con la Securitate. En los países del Este hacen frente a su pasado: el colaboracionismo o la dirección al frente de los servicios secretos del comunismo. La asimetría Grass ha sentado un precedente que al llegar a España ha sido archivado.

El Gobierno, los nacionalistas, el PSOE, el PCE, IU, los entes subvencionados "Memoria Histórica" y la contracultura frentista que organiza congresos "oficiales" hacia la Cultura Única, Progresista y de la Superioridad Moral, reinventaron la II República y condenaron el Franquismo. La criminal dictadura finalizó con Franco; así se constata. Pero la otra memoria, instrumento para la historia oral y fuente muy compleja para la Historia, continúa y continuará.

Uno de los temas, para mí muy importante, es el papel de los colaboradores e infiltrados del franquismo, en distintos grados. No las estructuras del sistema publicadas en el BOE, sino los portadores de la traición, los que sobrevivieron por la denuncia, los siniestros bifrontes de la amistad fingida. Aquellos cuyos nombres jamás aparecieron en interminables listas; los que por no creer, ni creyeron en el franquismo: sicarios e indignos. Conozco a algunos que con el dinero de la infamia costearon su carrera universitaria. Otros se limitaban a llamar a la policía, si en sus noches insomnes, tras los visillos, contemplaban a un coche tirando panfletos.

¿Qué ha sido de ellos? He mantenido, con reiteración, que esta masiva desaparición de papeles y nombres fue el más inaceptable olvido de la Transición. En el gran Acuerdo del Olvido, ejemplo histórico, las dos partes cedieron, frente a frente, ideología por ideología. Pero, ¿y los servidores de la izquierda, transmutados en fuentes policiales y mercaderes sin piedad? ¿Qué ha sido de ellos? La oficial y gubernamental Memoria Histórica, ni se lo plantea. ¿Pueden imaginarse el escándalo? Ha pasado en Alemania, en los países del Este. ¿Y en España?

La cuestión: si fue brutal y sangriento el régimen, ¿cómo catalogar a quienes vivieron intensamente con él, gobernaron e infringieron las normas elementales de la libertad, ajenos al pensamiento o el compromiso?

Para mí el proceso está cerrado. No busqué a los policías que me detuvieron, torturaron y abofetearon. Viven algunos, todos estaban en 1978-1979. Andan por la Audiencia Nacional o jubilados: el fiscal del Tribunal de Orden Público y el juez instructor que me "juzgaron" remitiéndome, felizmente, a la cárcel; los guardias civiles, entonces jóvenes; los funcionarios de prisiones y los militares.

Mas, haciendo honor a la Batalla de la Memoria, contribuyo con modestas aportaciones. Creí que el caso Grass, espectacular montaje, iba a remover alguna conciencia oculta; provocar alguna voluntaria manifestación; y enervar nuestra tradición judeo-cristiana de la culpa. Pero nada. Parapetados en los memorialistas ilotas y sus murallas aparentemente sólidas, en las bondades de los desinformados, en la natural generosidad de los pueblos de parcial conciencia, brillan en las estelares constelaciones de la superioridad moral, distribuyen perdones y pecados. Oírles hablar es una bendición. Ni el Santo de Asís pondría gesto-máscara de tan mística finura adornada. Son multitudes.

Sin embargo, ha querido el destino que en mi trabajo de historiador me encontrase con Federico Mayor Zaragoza, personaje brillante. En internet pueden admirar su historia y brillantísimas actividades.

Le preguntaba El Mundo el 10 de septiembre de 2001: "¿Qué hacía usted en el franquismo?":

Vivía en España puesto que nací en el año 1934 e hice cuanto pude, de acuerdo con mi conciencia, para contribuir a la transición a un sistema de libertades públicas. El Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad Infantil y el desempeño del rectorado de la Universidad de Granada en momentos muy difíciles, expresan mi vida en aquellos años.

He buceado en sus hagiografías, tratando de saber qué pensaba sobre sí mismo en aquellos terribles y difíciles años de su rectorado en Granada (entre octubre de 1968 y verano de 1972) y qué habían indagado las reatas de aduladores sobre periodo tan excepcional de la historia de España. ¿Cualquiera podía ser nombrado rector por el régimen en el momento más critico de la Universidad española?

Debo hacerle dos preguntas, una al rector y otra al político actual, sobre su etapa de rector y, si me es permitido, algunas reclamaciones. Lo haré exactamente como lo he publicado.

¿Conocía Mayor Zaragoza la Organización Contrasubversiva Nacional, después CESED, CESID, actual CNI, en el momento de su organización? Así lo escribí:

No sé qué informaciones tenía Mayor Zaragoza. El 13 de enero de 1969, Villar Palasí y Carrero ya habían puesto en funcionamiento el gran proyecto antisubversivo, que iba a dirigir el entonces comandante San Martín. ¿Conocía esta situación Federico Mayor Zaragoza? Si así fuese y parece relativamente razonable que su estrecha relación con Villar Palasí generara un alto grado de confidencialidad y confianza, habría supuesto un monumental engaño, una falsificada escenografía de rector dialogante y una mancha denigrante. Aunque las rendiciones de cuentas con el pasado no forman parte de este trabajo, existe una duda que sólo el Sr. Mayor Zaragoza puede aclarar o, en su caso, desmentir o afirmar. Y no es un asunto irrelevante.

Y otra cuestión de mayor calado para el político, propuesto para Premio Nóbel de la Paz, copresidente de la Alianza de Civilizaciones. Se trata de una pregunta ingenua, ya que de su compromiso con la verdad no espero más que el desconocimiento absoluto del hecho y de sus ramificaciones.

¿Conocía Mayor Zaragoza que al menos entre 1968 a 1973, el Mossad israelí realizó una labor intensa en la Universidad de Granada, investigando y controlando a la OLP y a otros grupos palestinos como el FPL? ¿Conocía el rector estas actividades, realizadas en lugares de su competencia? Seguro que los archivos policiales aclararán este extremo, pues el Mossad colaboró, en parte, con la Policía española y con la Jefatura Superior de Granada. Yo tengo mis certezas. Poseo confidencias y no precisamente menores.

Unas breves reclamaciones: pida disculpas. Reconozca las decenas de detenidos durante su etapa en Granada, los torturados, su silencio durante los estados de excepción, las brutales intervenciones policiales dentro de las facultades. Pida perdón por el dolor ajeno, por no marcharse entonces, ahora que vive en El Olimpo recuérdelo ante la disparidad de sus palabras y sus actitudes. No se perdone. Ninguno tenemos derecho a concedernos la absolución. Una súplica no prevista: no perdone la vida a la humanidad cuando hable. Es insufrible.
Antonio Nadal es catedrático de Historia Contemporanea en la Universidad de Málaga

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