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Izquierda liberal

Ciudadanos no nacionalistas

Es vicio ya incorregible falsificar la personalidad o la ideología de personas y organizaciones que se oponen en Cataluña al nacionalismo. El sistema es sencillo. Ya que las ideas son difícilmente atacables, ensuciemos el prestigio o la reputación de las personas.

¿Quién iba a decir en Cataluña que a Albert Boadella le fueran a denominar oficialmente facha? Pues lo han hecho al modo generalizado de "Tots som Rubianes" y han conseguido que un rebaño entero repita como loros la consigna.

Las ideas no son sagradas; están ahí para ser aceptadas o rebatidas, no veneradas. No así las personas, que deben ser respetadas siempre. Es evidente que las ideas dicen cosas, sostienen fines, pero como ideas no deben ser inamovibles. Es en ese sentido donde se crea el espacio para crear otras nuevas, renovar las antiguas, desembarazarse de las peligrosas. En el trasiego las personas ganan o pierden prestigio, pero nunca deben ser criminalizadas. Incluso cuando desenmascaramos al mentiroso ha de permitírsele un espacio formal democrático para que tome aire y no quede para siempre arrojado a las tinieblas.

Viene a cuento de esa consigna mediática catalana, la manía de titular al partido Ciutadans como partido antinacionalista, cuando nunca nos hemos pronunciado así y hemos hecho hincapié siempre en el concepto de no nacionalismo. La diferencia puede ser sutil, pero fundamental. Ser antinacionalista significa considerar que el nacionalismo no puede existir como ideología . Y eso no lo dice ni sostiene Ciutadans.

Por el contrario, Ciutadans se afirma en el no nacionalismo porque, aunque no esté de acuerdo con sus postulados, respeta el derecho democrático que tienen sus creyentes a defenderlo, sin importar la latitud del nacionalismo.

Tenemos derecho a que se respete lo que somos, lo que afirmamos, en qué creemos y a que no se nos falsifique. Reiteradamente, algunos medios se refieren a nosotros como antinacionalistas a sabiendas de nuestra oposición. Queda dicho que nos afirmamos como no nacionalistas. No sé si es mucho pedir que los medios respeten esta sutileza.

Ni siquiera nuestra aspiración a vivir un día en una sociedad postnacionalista impediría que ciudadanos diversos lucharan por volver a conseguir una sociedad nacionalista. Es el juego ideológico dentro del Estado Democrático de Derecho. Ellos, al contrario, pretenden reducir todas las demás formas de pensar y de hablar a su propia ideología nacionalista.