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Manuel Chaves ha leído a Hitler

El plan del lendakari andaluz Manuel Chaves, de construir 700.000 viviendas en sus próximos años en el poder, deja chiquitas las ambiciones del Führer alemán

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El 28 de febrero de 1942 Adolf Hitler pronunció estas palabras ante un grupo de conmilitones y amigos, en la intimidad del salón de su cuartel general: “Para poner término a la crisis de alojamientos, construiremos en cuanto se acabe la guerra un millón de habitaciones por año, y esto durante cinco años consecutivos” (“Conversaciones sobre la guerra y la paz”, Luis de Caralt Editor, Barcelona 1953, t. I, p. 303).

Unos simples cálculos matemáticos demostrarán que el plan del lendakari andaluz Manuel Chaves, de construir 700.000 viviendas en sus próximos años en el poder, deja chiquitas las ambiciones del Führer alemán, un hombre tenido comúnmente por algo megalómano.

Donde el traductor de Hitler pone “habitaciones” debe entenderse “viviendas”, como deja claro el resto de las parrafadas del Führer. Dado que Alemania tenía entonces unos ochenta millones de habitantes y que la guerra destruía gran parte de su parque de viviendas, se trataba de construir 6,3 viviendas por cien habitantes, una vez hubiese acabado el conflicto. En Andalucía, bajo la bendita paz de Zapatero y con ocho millones, se construirán 8,7 viviendas por cien habitantes. La Tierra de María Santísima tiene que seguir demostrando que es la más rumbosa del mundo.

Hitler, que en sus conversaciones da repetidas pruebas de sus convicciones socialistas, añadió a su promesa una serie de soluciones habitacionales, que por su modernidad e ingenio podrían inspirar los planes de Chaves.

La construcción de la casa no debe durar más de tres meses. Los jardines de infancia estarán cerca de los hogares, y la madre no estará obligada a llevar a su rorró personalmente, ya que con tocar un timbre aparecerá una cuidadora. Esto serviría para enjugar el paro entre las andaluzas que disfrutan del PER. Tampoco habrá que llevar las basuras al cubo comunal; se las tragarán las bajantes a los sumideros. Buena solución para Almuñécar y otros pueblos flagelados por huelgas de basura. El timbre del despertador servirá también para encender la corriente de la cafetera. Buen programa de desarrollo tecnológico para dar en las narices a los capitalistas de Delphi, que no saben lo que se pierden en Andalucía. Toda vivienda tendrá su garage. “¡Y nada de que ese garage cueste cuarenta o cincuenta marcos al mes! Debe costar diez veces menos”. Vamos, que hoy día los andaluces van a tener su garage por cuatro o cinco euros al mes. Y fuera obstáculos administrativos y reglas de seguridad de las viviendas, impuestas por “esos malditos juristas” y los “maniáticos de la Administración”.

Chaves, para llevar cuanto antes su plan a feliz término, debe escuchar el consejo con que Hitler zanja esta cuestión: “A todo le hace falta un principio. ¡Que se empiece enseguida”. Uno de los “maniáticos de la administración” española, Pedro Solbes, ya nos ha hecho escuchar el rechinar de sus dientes. ¿Qué dirá Chaves? Pues esto: “Que lo metan en un lager. ¡Enseguida!”.

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