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Chávez en la encrucijada

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Acosado por la presión internacional, el presidente Hugo Chávez decidió retroceder en su línea de conducta de estar alentando la subversión en el mundo indígena de México, Perú, Ecuador y Bolivia porque los servicios de inteligencia norteamericanos presentaron pruebas fehacientes a esos gobiernos de los manejos conspirativos del comandante.

El propio presidente venezolano se vio obligado a reconocer “los malentendidos” que derrumbaron la programada reunión presidencial de Caracas que no se realizó por la protesta de quienes tenían pruebas de incursiones de Chávez en la política de Ecuador, Bolivia, Perú y, por supuesto, Colombia.

Y hablando de Colombia, Chávez, quien no se quita de la boca el nombre de “Andrés” para referirse a su colega colombiano, premeditadamente le sirve a la guerrilla de aquel país, exhibiendo a Pastrana como “su más leal colaborador”. Si Pastrana no estuviera amarrado a la tradicional urbanidad colombiana, le habría dicho al presidente Chávez, en la reunión del Pacto Andino, el 24 de junio, en Valencia, “por favor no me ayude, compadre”. La luna de miel Pastrana-Chávez ha devaluado al colombiano y una vez más, Chávez trabaja perversamente.

El venezolano ha demostrado que puede rectificar cuando ve en peligro su estrategia para asumir la dictadura total, con el respaldo de la mayoría del pueblo venezolano. De acuerdo con las encuestas norteamericanas, todavía conserva una fuerte popularidad, aunque todos los días desciende un poco más, por dos razones fundamentales: inseguridad y desempleo. La preocupación por la inseguridad ha desplazado al desempleo como primera calamidad nacional.

Pero lo apasionante de la situación para los analistas es la siguiente interrogante: ¿Qué ocurrirá con Chávez en Venezuela? ¿Qué se puede hacer ante una dictadura constitucional? ¿Puede una mayoría iletrada y cargada de odio imponer por el voto directo una mordaza a las minorías, incluyendo la clase media que ha sido el verdadero factor de progreso en todos los países del mundo? Ninguna nación se ha desarrollado alentando el odio de los pobres contra los ricos. Allí está la tumba de la Unión Soviética que murió sin disparar un tiro. Y allí vemos la revolución China subsistiendo con remedios o “parches porosos” capitalistas.

Los líderes chinos ya entendieron lo que Chávez no ha comprendido y es tarde para que lo entienda: la única revolución que perdura es aquella que asegura las tres comidas diarias.

Venezuela tiene cuatro caminos. El primero: que Chávez, quien es víctima de frecuentes depresiones, al reconocer su fracaso y chocar con la realidad, es decir convencido de que “no es la reencarnación de Simón Bolívar”, se suicide. Camino número dos: que Chávez admita que no está capacitado para desarrollar su anunciada revolución, renuncie y se vaya. Tercer camino: que Chávez insista en sus locuras porque se considera el Mesías de la democracia, y lo maten. Ya el ministro de la Defensa de Venezuela, José Vicente Rangel, anunció que “hay mucha gente que quiere eliminar al presidente”. Cuarto camino: que un golpe militar, auspiciado por un sector de derecha, lo tumbe. Es bueno recordar que Venezuela no cuenta con un ejército revolucionario y por ello Chávez mantiene a los militares sosegados, dándoles los mejores cargos y pagándoles altísimos sueldos. Pero el petróleo no alcanza para todo.

© AIPE

Armando Frontado, venezolano, es analista político.

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