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Chávez y la cornada exacta

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Yo no sé si usted es fanático de la fiesta brava, pero en Andalucía, cuando alguien se mete en el terreno del toro, se dice que “ahora viene la cornada exacta”. El toro tiene un terreno y el torero otro. Y en política también viene “la cornada exacta” cuando se olvida que nadie puede ser dueño absoluto de un país, se desprecia el sentimiento colectivo y se desafía a la Iglesia, al capital y al trabajo. En Venezuela, todos están esperando “la cornada exacta” que de un momento a otro le van a dar al agonizante régimen de Chávez. Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa petrolera más poderosa de América Latina, había sido hasta ahora respetada por los gobiernos, pues el petróleo es lo que mantiene a Venezuela.

Siempre se puede jugar “con el santo, pero no con la limosna”, como dice el viejo refrán español, por eso ningún gobierno había intentado politizar descaradamente a PDVSA.

Sin embargo, el chavismo necesita muchos dólares para financiar las grandes manifestaciones y los créditos sin garantías que se están concediendo en todo el país a los militares y al proletariado, lo cual forma parte del culto de la personalidad de Chávez. Entonces, para ordeñar a PDVSA, el gobierno decidió intervenirla y colocar allí, en lugar de expertos petroleros, a comunistas entregados totalmente al chavismo y a respaldar la guerrilla colombiana.

Los ejecutivos petroleros se han declarado en huelga y Chávez les respondió primero diciendo “quien quiera irse, que se vaya”, para luego amenazar con que “si la paran, la militarizo... tengo el plan listo”.

El presidente de Venezuela se empeña en rehusar las ofertas generosas de la sociedad civil que está luchando por lograr una transición pacífica. Chávez se siente fuerte porque es el dueño absoluto del Tribunal Supremo de Justicia, de la Asamblea Nacional y de los cuerpos de seguridad y control del estado.

Cuando los organismos democráticos del estado dejan de funcionar, poco puede hacer la sociedad civil. En Perú y Argentina mal que bien funcionaron esos organismos y provocaron la salida de Fujimori y De la Rúa, pero en Venezuela éstos han sido colocados bajo el control absoluto de Chávez.

Todos los sectores del país, incluyendo a la Confederación de Trabajadores de Venezuela, la Iglesia y la Federación de Cámaras, presionan constantemente. De un momento a otro estallará una huelga general, pero Chávez continúa imperturbable.

Tales situaciones ilógicas no suelen durar mucho tiempo en ninguna parte y más pronto que tarde la sociedad recogerá el guante y abandonará la tesis de la transición pacífica. Vendrá entonces “la cornada exacta”.

Los miembros del Tribunal Supremo de Justicia y de la Asamblea Nacional que han vendido sus conciencias y apoyado todas las locuras de Chávez serían entonces responsables de lo que ocurra en Venezuela. Ellos, por conservar su puesto y sus privilegios, pueden salir manchados de sangre.

© AIPE

Armando Frontado es analista político venezolano.

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