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El plan de Chávez contra los medios

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Hace algunos meses alerté en mi columna sobre los planes de Hugo Chávez para controlar a partir del año que viene a los medios de comunicación en Venezuela: prensa, radio y televisión.

Durante su viaje a Ecuador, Chávez se reunió secretamente en Guayaquil con representantes de siete partidos comunistas de América Latina para preparar a la opinión pública mundial sobre las acciones que su gobierno piensa iniciar, con el fin de acabar con todo vestigio de libertad en Venezuela. Parte de ese plan es celebrar el 11 de abril del 2003 el “día de la solidaridad con Venezuela”, que incluye la participación de 43 países en diversos actos para divulgar “la nueva era venezolana”.

Para Chávez es fundamental el apoyo internacional, por cuanto piensa, y así lo dijo en Guayaquil, que él va a “arreglar en el 2003 el problema de la radio, la televisión y la prensa en Venezuela”.

El gobierno tiene dos proyectos para controlar a los medios: la Ley de Participación Ciudadana y la Ley de Contenidos. Estos instrumentos ya están listos y están siendo distribuidos por el gobierno en sectores comunistas de América Latina y Europa para ir preparando a la opinión pública, pues Chávez necesita pretextos urgentes para censurar la televisión, la radio y la prensa por “medios constitucionales”

El proyecto de Ley Orgánica de Participación Ciudadana está inspirado en los mismos argumentos de la Italia fascista de Mussolini y de la Alemania nazi de Hitler. El principio rector de “la participación ciudadana” es garantizar “a todos los ciudadanos y facilitar el acceso de los mismos a los medios de comunicación”.

En el articulo 31 “se crea el Consejo Nacional de Vigilancia de los Medios de Comunicación Social”, el cual “estará integrado por un representante de las organizaciones vecinales de cada Estado de la República”.

Los medios, según la futura Ley, tendrán que atender “las sugerencias que sobre programación hagan los ciudadanos a través de sus asambleas y con el Consejo moral Republicano, los Consejos Locales de Planificación Pública y las Unidades de Apoyo a la Participación en las campañas de conocimiento de la participación y en las campañas institucionales para promoverlas”.

Según la Ley de Contenidos, la prensa escrita deberá incluir los artículos de opinión, las entrevistas y las noticias en que se expresen las opiniones de grupos políticos o representantes de sociedad civil. De esa manera, la Ley de Contenidos aplasta la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole. Esa mordaza legal de hecho entrega el manejo de la televisión y la radio al Estado. Pero en el caso de la televisión por cable, ¿cómo se la ingeniará el gobierno para controlar canales con programación que viene de otros países, donde no existen regulaciones fascistas? ¿Acaso las estaciones que sigan siendo independientes, con programación libre, serán calificadas de ilegales?

Una de las causas de la caída de la Unión Soviética fue declarar ilegal la transmisión de programas generados en la Europa occidental y en Estados Unidos. La gente los veía y podía comparar objetivamente los dos sistemas de vida: “el paraíso comunista” y “la corrupción capitalista”. El problema para Moscú fue que en la televisión extranjera aparecía en pantalla mejor comida, mejores viviendas y gente más feliz y más próspera.

Pero es muy probable que Chávez no tenga tiempo de aplicar su Ley de Contenidos ni su proyecto de Ley Orgánica de Participación Ciudadana. El régimen de Chávez está agonizando. Sin embargo, los planes que tiene para el 2003 no pueden ser ignorados, sino denunciados y combatidos. Venezuela, pase lo que pase, no cederá ante las locuras de Chávez. El llamado hilo constitucional no servirá de cuerda para ahorcar la libertad en Venezuela. Así vemos cada vez más frecuentes protestas y masivas manifestaciones en rechazo a que nuestro país sea convertido en una Cuba suramericana.

Armando Frontado es analista político venezolano.

© AIPE

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