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La política del Dr. Jekill y Mr. Hyde

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En Venezuela se está presentando un extraño caso de “realismo mágico” digno de ser descrito por García Márquez. Y todo ello nos recuerda la famosa novela de Robert Louis Stevenson, “El extraño caso del doctor Jekill y Mr. Hyde”, en donde en una misma persona se encierran dos naturalezas adversas: el perverso Mr. Hyde y el bondadoso doctor Jekill. En el gobierno venezolano está ocurriendo exactamente lo mismo: José Vicente Rangel, ministro de Defensa, y Luis Miquilena, ministro de Relaciones Interiores, son los zorros del régimen para que los incautos crean que Miquilena y Rangel, contrariando al presidente, están sembrando la paz, mientras Chávez implanta la guerra.

Todo esto es lucha libre o para decirlo crúdamente: “pelea arreglada”. Y la estrategia es muy sencilla: los llamamientos al diálogo de Miquilena provocan conferencias de concertación, es decir se habla con el adversario y por ende éste afloja la línea dura. Pero tales conversaciones no terminan en nada concreto, mientras el gobierno sigue avanzando en su conducta marxista y totalitaria.

La versión política del Dr. Jekill y Mr. Hyde está dando buenos dividendos a Chávez. Uno no puede explicarse cómo ciertos líderes creen sinceramente que dentro del gobierno chavista se puede disentir.

El Comandante-Presidente busca a los más incapaces para no tener que discutir ni convencer. La credencial de ineficacia en Venezuela la otorga el ser llamado a trabajar con el gobierno de Chávez.

Hugo Chávez, amenazado por la crisis militar, que no se sabe aún como terminará, ha creado el Banco de la Fuerza Armada, instituto que velará por la superación económica de soldados, marinos, aviadores y guardias nacionales.

Nunca los militares han disfrutado de una situación económica tan óptima como la que les brinda Chávez, con la esperanza de comprar la conciencia castrense.

En Venezuela no existe organización civil de oposición, por eso la esperanza de la salvación democrática está en los militares.

Venezuela sigue siendo un país, como dijo alguien, “insólito y contradictorio”. Busca las bayonetas para garantizar la paz y la justicia.

© AIPE

El venezolano Armando Frontado es analista político.

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