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Pronto tendremos un presidente provisional

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El presidente de Venezuela está dando un gran salto al vacío. Cinco factores lo empujan al abismo y así Hugo Chávez no sólo desperdiciará la oportunidad histórica de sacar a Venezuela del subdesarrollo y convertirla en una potencia económica y cultural, sino que dejará tras de sí a un país gravemente dividido. La economía está en el suelo, pese al caudal petrolero, y la desesperanza crece, especialmente en los sectores populares y de clase media. Mucha gente sostiene que si el comandante Chávez hubiese estudiado concienzudamente para cumplir con el objetivo perverso de perjudicar al país, no lo hubiera podido hacer tan rápidamente.

No es posible que la actual situación política venezolana perdure en el tiempo, debido a cinco razones fundamentales:

Primero: Chávez rompió la estructura clásica militar --no deliberante y prusiana--, no se sabe si con la intención de volver al ejército venezolano del siglo XIX, en donde no se respetaba jerarquía alguna y el servicio militar era cumplido sólo por los más iletrados e incapaces.

Segundo: Chávez aspira a llevar adelante una “revolución” con el respaldo de unas Fuerzas Armadas, que no son comunistas ni quieren transformaciones radicales de carácter social porque mantienen una firme convicción constitucionalista. Algunos se preguntarán ¿por qué los militares permitieron la llegada de Chávez al poder, conociendo la trayectoria golpista y comunista del comandante, quien había sido denunciado ya antes del fracasado golpe contra el presidente Pérez por sus actividades?

Las cuatro décadas de “partidocracia” que comenzaron a raíz de la caída del general Marcos Pérez Jiménez en 1958 llevaron a los militares al convencimiento de que las organizaciones políticas estaban lo suficientemente sólidas para impedir que un régimen izquierdista llegara al poder por el voto. En los cuarteles se pensaba que era un problema político-civil y ante “el golpe electoral” chavista los militares quedaron mudos y huérfanos. Grave fue también el impacto sufrido cuando vieron atónitos cómo el régimen constitucional de Rafael Caldera perdonó al golpista, aplicando el sobreseimiento, es decir que para la justicia venezolana Chávez al alzarse no cometió delito alguno. Si Chávez hubiera sido condenado o indultado, hubiera entonces perdido sus derechos políticos y civiles, lo cual hubiera hecho imposible lanzar su candidatura presidencial.

Tercero: La crisis militar se agravó recientemente con la designación de José Vicente Rangel como ministro de la Defensa, por ser marxista y fidelista. La situación es tan seria en Venezuela que Chávez se vio obligado, después de éste nombramiento, a instalar en la base militar de Fuerte Tiuna los despachos de todos los comandantes de fuerza.

Cuarto: Chávez manifiesta su incapacidad para gobernar por el odio de clases desatado y el desconocimiento de la auténtica raíz ética del venezolano, profundamente individualista.

Quinto: La obsesión presidencial de cubanizar la educación y convertir a cada alumno de las escuelas primarias en agentes de inteligencia al servicio del gobierno como en Cuba y en el tercer Reich de Hitler.

Todo parece indicar que la salida de la crisis venezolana será un golpe militar, con una Junta y un presidente provisional. La impresión generalizada en toda Venezuela es que el régimen de Chávez no durará un año más.

© AIPE

El venezolano Armando Frontado es analista político.

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