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Un general con arrestos

Bono alardea como acostumbra de valor y autoridad en busca de la presidencia, esta vez imponiendo arrestos sin comillas a quien, como general subordinado, no puede replicar

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No es preciso aclarar que tener “arrestos” significa lo mismo que tener “redaños”. El teniente general Mena, jefe de la Fuerza Terrestre que ha enseñado en la escuela del valor, no pretendió sin embargo dar una lección de potencia seminal sino transmitir confianza a los españoles.
 
El pasado viernes en Sevilla recordó que "la Constitución marca una serie de límites infranqueables para cualquier estatuto de autonomía" y que "si esos límites fuesen sobrepasados... sería de aplicación el artículo 8º de la Constitución”. Usted mismo amigo lector sabrá ya de memoria el susodicho artículo, como tantos otros ciudadanos: “Las fuerzas armadas, constituidas por el Ejercito de Tierra, la Armada y el Ejercito del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad, y el ordenamiento constitucional". No en vano, en cuatro ocasiones recientes lo ha recitado el Rey de España y hace tres meses el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán en los famosos desayunos del Ritz, el mismo JEMAD que ahora propone a Bono castigar con ocho días de arresto al General Mena por decir algo parecido. Y eso que Mena no dejó de enfatizar que “en estos momentos (sobrepasar limites constitucionales) parece impensable”.
 
Bono alardea como acostumbra de valor y autoridad en busca de la presidencia, esta vez imponiendo arrestos sin comillas a quien, como general subordinado, no puede replicar. Hace así realidad lo del “dime de que presumes y te diré lo que no tienes”. Delante como siempre de la TV, “pa que se enteren...”, incluida la manchega que lleva tras sí a todas partes, y dictando la medida de destitución por el móvil a su acólito el citado JEMAD también manchego, de Uclés.
 
Lo que disgusta a los políticos es que el general Mena rompa el silencio de quienes deben hablar y cobardemente callan. La citada expresión “garantizar” del artículo 8º significa que las Fuerzas Armadas “avalan” la integridad de España contra los autores de un Estatuto que, según el Consejo Consultivo de la Generalidad, contiene 149 “torpedos” contra la línea de flotación del ordenamiento constitucional español. Los separatistas son los golpistas y los que crean alarma social y no el general Mena. Un problema para el presidente Rodríguez que les invitó a presentarlo.
 
¿A qué buen español puede escandalizar que los avalistas de la Constitución –los militares– recuerden al Gobierno como mero administrador del patrimonio que garantizan –España– que debe conservarlo integro para las siguientes generaciones? ¿No es extraño que los separatistas quieran suprimir el indicado artículo 8 como han declarado los de ERC en varias ocasiones? A estos si se permiten tan perversas declaraciones. Para los demás, la “ley mordaza”.
 
Cierto que los militares deben ser mudos en política, salvo en situaciones extraordinarias. Mejor hubiera sido que el general Mena hubiera transmitido la queja de sus subordinados en privado a su inmediato Jefe militar; y seguro que lo ha hecho. Por ello Bono debe aclarar en el Parlamento, punto por punto, el estado actual de opinión comparado con el existente al tiempo de su toma de posesión como ministro, las provocaciones al estamento militar que contribuyeron al cambio.
 
El militar no es por supuesto mudo, ciego o sordo en las salas de banderas de las unidades; no es el mono que se tapa boca, ojos y oídos como algunos quisieran. Y Mena ha reflejado el sentimiento castrense, según ha dicho, por "expreso deseo de sus subordinados”. Es el mismo sentir de la inmensa mayoría de españoles agobiados por el nazionalseparatismo que sostiene con sus escasos votos al PSOE en el poder.
 
Los 15 minutos empleados por Bono para arrestar por ocho días al General Mena –sin expediente– indican que ni siquiera escuchó sus motivos. Importaba tan sólo aparecer como “duro”. Bono parece que ha preferido “matar al mensajero” pero los hechos siguen ahí.
 
¿Por qué Mena no acude en queja hasta el Rey contra el arresto, usando la facultad de todo militar de “recurrir ante Nos”? Y en cuanto a la destitución, ¿ha consultado el JEMAD, Sanz Roldan, a la Junta de Jefes de Estado Mayor para hacer su propuesta? ¿Dirá algo la Junta antes del Consejo de Ministros consuma el entuerto.-
 
Tal destitución recuerda en mucho a la del Jefe del Estado Mayor del Ejército, Luis Alejandre en junio del 2004, tan pronto llegó Bono a Defensa. Aparentemente tuvo como objeto presentar un chivo expiatorio por lo del Yakovlev-42. Sin embargo, el resultado fue quitarse de en medio a un general inteligente y preparado que en su anterior puesto de máxima responsabilidad militar en Cataluña mostró signos de no plegarse a los nacionalismos. Hoy la cabeza del nuevo Bautista castrense la han pedido los “mindundis” del “consorcio” IU/ERC a los que se viene agregando CiU y el PSOE catalán.

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