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El reto de formar líderes públicos para el mañana

Muchos de los antiguos paradigmas parece que se desmoronan. Antonio Núñez Martín, director del Programa de Liderazgo para la Gestión Pública del IESE, analiza los retos de futuro del liderazgo mundial.

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El liderazgo y la formación son dos realidades inseparables en la acción política
John F. Kennedy

Vivimos un momento difícil, seguramente la peor crisis económica desde la gran depresión, y muchos de los antiguos paradigmas parece que se desmoronan. En Estados Unidos está cambiando el centro de gravedad económico desde Nueva York a Washington: los políticos son los nuevos banqueros, fabricantes de coches y vendedores de seguros. En algunos ámbitos tradicionalmente enmarcados en el sector público, como es el caso del desarrollo de infraestructuras de comunicación, la gestión hoy no se concibe sin la colaboración privada y los partnerships público-privados son un elemento habitual.

En estos momentos son especialmente necesarios líderes que aporten seguridad y que piensen de forma creativa, tratando de buscar oportunidades en medio de tantas amenazas. Y desde luego, es importante que estos líderes estén bien formados. Es legítimo sostener que una parte del impulso económico español tiene una correlación directa con el hecho de que tengamos excelentes escuelas de negocio, de las mejores de Europa y del mundo.

Pero, a pesar de que en nuestro país la importancia del sector público es muy grande - como lo demuestran los más de 2 millones y medio de empleados públicos, que representan un 12,5% del total de los empleos – la formación de los futuros gobernantes está en sus primeros pasos y paradójicamente en Europa no tenemos Escuelas de Gobierno en un modelo tan avanzado como en Estados Unidos. Dado que las escuelas de negocio se centran en el modelo del caso, repasemos dos de ellos. Se trata de dos perfectos ejemplos de políticos que han pasado por algunas de las mejores escuelas y centros de formación para Gobierno, y cuyos equipos humanos se han nutrido de estas escuelas como la Kennedy School of Government de Harvard, uno el del republicano Karl Rove y otro el del demócrata Obama.

Si analizamos estos dos casos concluimos que la formación de nuestros líderes públicos debería tener algunos ejes centrales, independientes de la ideología republicana o demócrata:

Visión global de la organización, con un planteamiento de Dirección General. Karl Rove es una de las figuras más fascinantes de la historia de las victorias republicanas de George W. Bush en 2000 y 2004. La habilidad del “Arquitecto” para analizar las variables estadísticas, elegir los mensajes o tejer una amplia red de alianzas políticas ha sido un elemento decisivo para el partido Republicano de los últimos 10 años.

Rove ha sido maestro de varios aspectos de la política moderna: estrategia política y legislativa, mail, televisión, encuestas, dinero, mensaje, publicidad, investigación de la oposición, gestión de crisis, planificación del tiempo del candidato, demografía electoral y organización de base y de voluntarios. En el 2002 le preguntan si hay algún tema de política doméstica que no controlara y contesta: si, algunas cosas relacionadas con el béisbol.

Ejercicio y mejora del modelo de resolución de problemas y planes de acción, para lo que puede ser de gran utilidad el método del caso donde se enfrentan a situaciones reales, pudiendo contrastar sus visiones con directivos de otros sectores y provenientes de otras áreas. El consejo de que “No dejes nada al azar y planifica diariamente con precisión” viene de nuevo de la mano de Karl Rove al que Bush le regala una foto con la dedicatoria: “Para Karl, el hombre con el plan”. Aprender a medir todos los aspectos del rendimiento que sean susceptibles de cuantificación. Después de las elecciones, Kerry llamó a George W. Bush para felicitar al hombre que llevó la mas eficiente campaña de la historia de la nación y Bush se despide diciendo: “Gracias, se lo diré a Karl (Rove)”.

Uso de las Nuevas Tecnologías (NT). El camino para ganar es ser el primero en adoptar las nuevas tecnologías y poner la tecnología en el centro de la estrategia política. Juegan el mismo papel que el I+D+i en la empresa privada, abriendo el camino a nuevos líderes. Cuando en el año 2007, Chris Hughes uno de los jóvenes fundadores de Facebook se incorporó a la campaña de Obama, fue una señal clara de que el candidato había entendido que las NT iban a jugar un elemento decisivo en las elecciones. En la actualidad, Obama tiene más de 6.235.000 amigos en Facebook.

La aplicación de Obama para el Iphone puede descargarse gratuitamente y es un ejemplo de cómo se pueden usar todos los medios para hacer política: ver los eventos locales, las noticias del candidato o como implicarse en la campaña. La Web ha demostrado ser una excelente herramienta, no solo como captadora de fondos, sino como elemento multiplicador de la base social. Los managers de la campaña disponían de 6 millones de direcciones en sus mailing list y en este momento discuten como pueden cultivarlos en los próximos años.

Sentido de humildad y trabajo en equipo: el 6 de noviembre de 2002 Karl Rove comenta: “Si ganamos será por el presidente y la calidad de nuestros candidatos y campaña, si perdemos será por mí”. El equipo de Bush permanece unido: las disputas internas son filosóficas, no personales versus el equipo de campaña de John Kerry.

Hay que saber cuidar los detalles: cuando el Director de la Oficina de la Casa Blanca para las Iniciativas Basadas en la Fe tuvo una operación, Rove fue a ver a su familia, se quedó toda la noche de vela en el hospital y encargó comida para su familia. Cuando se retira Lawrence Lindsey, Director del Consejo Económico Nacional, Rove escribe una carta a sus hijos diciéndoles que todavía son jóvenes, pero sabrán lo que su padre ha servido al presidente y que deberían estar orgullosos de él.

Innovación. El ejemplo del anuncio de Obama de 30 minutos, una semana antes de las elecciones y precediendo a la final de las World Series de Baseball en los cuatro mayores canales de TV, el equivalente en audiencia a una final de la Eurocopa de Fútbol, ha sido un hito en la historia de las campañas, consiguiendo llegar sin interrupciones a más de treinta y tres millones y medio de americanos.

Habilidad de organizar una gran base social. La experiencia como organizador de comunidades en Chicago que le enseñó a Obama que unas elecciones se ganan desde la base, y la tupida red social han sido determinantes para organizar fiestas, llamar a millones de indecisos o recoger fondos. Una de las herramientas de Facebook es la parte de “Making a difference”, donde cada voluntario puede ver gráficamente su contribución a la campaña, y en función de las actividades, se consigue un score de utilidad del voluntario.

Self management. Los valores humanos y éticos indispensables para el crecimiento personal y para el desarrollo sostenible de su entorno. Saber analizar temas tan diversos como cual es el próximo capítulo de mi vida o la gestión del stress. La convicción de que los líderes pueden tener un profundo impacto en las personas y en la sociedad mediante su profesionalidad, integridad y espíritu de servicio, fomentando así una auténtica responsabilidad social.

Comunicación y habilidad de lanzar mensajes muy diferenciados a los diferentes targets. En el caso de los jóvenes, fue histórico el video musical “Yes We Can - Barack Obama Music Video”, donde varios artistas cantaban alternando discursos de Obama, y consiguió más de once millones de descargas en Youtube. La potencia del mensaje es poderoso: “Change, Yes, We can” y ha sido consistente durante toda la campaña y coherente con todos los distintos soportes.

Una de las cualidades del nuevo presidente es su habilidad oratoria y como ejemplo, el discurso del 28 de agosto de aceptación a la nominación en la Convención Demócrata, coincidiendo con el 45º aniversario del célebre “I have a dream” de Martin Luther King, que será recordado durante décadas.

Con una cierta perspectiva histórica, los directivos públicos españoles están mucho mejor preparados que en el pasado y a ello ha contribuido mucho la evolución de la sociedad española y su papel en el contexto internacional.

Pero junto a estas mejoras, y como podemos ver gracias a los casos americanos, todavía queda mucho camino por recorrer en la formación del directivo público: la misión de la formación consiste en proporcionar un entorno formativo a estos líderes que les permita conseguir en la dirección de sus organizaciones un éxito a largo plazo, el desarrollo de las personas que les rodean y una contribución a los nuevos retos que debe afrontar nuestra sociedad.

Antonio Núñez Martín es el director del Programa de Liderazgo para la Gestión Pública del IESE. Actualmente participa en un programa de la Kennedy School of Government de Harvard, donde es el Presidente del Harvard Hispanic Leadership Forum.

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